Este hombre es alguien a tener en cuenta, dicen. Yo creo que también. Trabaja a la sombra, nadie lo ve, no sale en la tele pero corta el bacalao en Catalunya (con Maragall y el gobierno tripartito) y en España (él fue, tengo entendido, el artífice de que Zapatero saliese escogido en su partido y fuese líder de la oposición).
Me ha gustado todo lo que dice y como lo dice, aunque en algunas cosas me pierdo porque me falta información con que contrastarla y tal.
Lo que no me ha gustado nada ha sido lo de SUNTUOSO despacho de la Diputación de Barcelona. Espero que ya fuese así cuando se lo encontró.
Sino vaya ejemplo.
-->Entrevista a José Montilla, cabeza de lista del partit dels socialistes en las elecciones del 14 de marzo.
| ARGUMENTOS. “Cambio contra el retroceso
democrático, la desigualdad y por el modelo de estado” LA OFERTA. “Hemos de convencer a jóvenes y clases medias de que otra España es posible” |
|
| LEALTAD LEGISLATIVA. “El acuerdo tripartito
nos vincula aquí en Catalunya y en el Congreso” MODELO SOCIAL. “¿Cómo puede ser que España sea el país que menos gasta en educación?” |
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| DISCURSO POLÍTICO. “A diferencia de
la derecha, la izquierda debe garantizar la seguridad” TRIPARTITO. “El Gobierno catalán actuará sensatamente y no desestabilizará al PSOE” AUTOGOBIERNO. “Está claro que el éxito del Govern será más fácil con un cambio en España” DISCREPANCIAS. “Está claro que el PSOE no es una sucursal del tripartito catalán” |
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| DISCIPLINA. “No descarto que un día
el PSC no vote con el PSOE pero intentaré evitarlo” ACTITUD DE CiU. “Quien vote a Duran no tendrá la certeza de que no acabe apoyando a Rajoy” ZAPATERO. “Es difícil ganar la primera vez pero la batalla no está decidida” |
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JORDI BARBETA / JAUME V.
AROCA - 25/01/2004
Barcelona
José Montilla, el primer secretario del PSC, encabezará
la candidatura para el Congreso en las elecciones de marzo. Recibe a
“La Vanguardia” en el suntuoso despacho del presidente de la
Diputación. Ayer, sábado, el consejo nacional del PSC
aprobó por unanimidad la lista de diputados que le
acompañarán.
–Es usted presidente de la Diputación, primer secretario del
PSC, miembro de la ejecutiva del PSOE, alcalde de Cornellà,
cocinero mayor de pactos de gobierno tripartito y ahora, además,
será candidato a unas elecciones. Mucho trabajo.
Teóricamente su lugar debía ocuparlo Carme Chacón.
¿A qué obedece el cambio?
–Mis tres antecesores en la primera secretaría, Reventós,
Serra y Obiols, han sido candidatos. Por lo tanto no es un hecho
singular. Siempre el primer secretario del PSC ha sido el candidato a
la presidencia de la Generalitat o al Congreso. Pero, además, es
lógico que yo sea el candidato, entre otros motivos porque ahora
hay una importante novedad: un gobierno presidido por los socialistas
en Catalunya.
–¿Entonces usted será el representante del Govern en el
Congreso de los Diputados?
–No, para nada. El Govern ya tiene quien le represente.
Representaré al socialismo catalán, que es la primera
fuerza política catalana. Otra cosa, evidentemente, es que
nuestra principal tarea es dar apoyo a las decisiones del Govern.
–¿Qué es lo más importante que está en
juego en estas elecciones?
–Yo creo que está en juego demostrar algo tan importante como
que otra España es posible. Que frente al proyecto de la
España del PP, la uniformidad, la España cerrada del
siglo XIX, nosotros defendemos una España plural, más
real. Más del siglo XXI. Una España que ha de apostar por
una segunda modernización, que es absolutamente indispensable.
En estos momentos es preciso hacer una recapitulación en
España y en Catalunya. Aquí tenemos un programa pactado
por tres fuerzas, y para que este programa prospere hace falta un
cambio. Para eso nosotros pondremos toda la carne en el asador.
–¿Qué cree que es preciso cambiar con mayor urgencia?
–La calidad de la democracia, la desigualdad en las políticas
sociales y el retroceso en el modelo de Estado. Son tres aspectos que
van íntimamente ligados. En especial en esta última
legislatura ha habido un retroceso significativo en la calidad del
sistema democrático. Nunca se habían manipulado como
ahora los medios de comunicación públicos. Nunca se
habían utilizado los instrumentos del Estado para interferir en
todo el proceso de privatización de las empresas
públicas, para entregarlas a sectores privados
políticamente afines al PP. Nunca ha habido tanta dependencia
entre poder económico y político. Y nunca ha habido un
desarrollo legislativo tan regresivo en la interpretación de la
Constitución. Hace falta un cambio político en
España y que eso ocurra depende en buena parte de los votos que
aporte el socialismo catalán. Somos más decisivos que
nunca.
–Pero ahí el PSOE debería hacer una cierta
autocrítica. Porque algunas de las cosas que ha hecho el PP, las
ha hecho de la mano con el PSOE, desde el pacto antiterrorista al
reparto del Tribuna Constitucional.
–Lo desmiento categóricamente. Hay medidas que, efectivamente,
corresponden al ámbito de la justicia que han ido encaminadas a
reducir la actividad de la violencia y que han sido eficaces. Hay que
reconocer que en la lucha contra el terrorismo estamos mejor que hace
cuatro años. Y en esas hemos colaborado. No son medidas
regresivas. Son medidas de defensa de la democracia. Otra cosa son
cambios y nombramientos en determinados órganos del estado. Es
lógico que los grandes partidos hayan llegado a un acuerdo. Pero
fíjese que en el caso del Consejo General del Poder Judicial
hemos tratado de huir de una politización. Creo que con
éxito relativo, también es verdad.
–¿Qué diferencias destacaría entre la derecha y la
izquierda en este país?
–Yo creo que hay múltiples ejemplos. Por ejemplo, el otro
día el PP nos acusaba de fomentar una educación
pública de lujo. Para nosotros, no es una educación de
lujo, es una educación justa. Es una prioridad corregir una
situación fomentada por el PP que ha significado la caída
del gasto educativo en España. ¿Cómo puede ser que
seamos el país que menos gastamos en educación en toda
Europa? ¿Por qué hay menos recursos destinados a becas?
–Ustedes ponen el énfasis en el servicio público
educativo, pero en ese ámbito algunos sectores vuelven a
reivindicar valores que la izquierda no defendía o no se
atrevía a defender, como la disciplina, la autoridad, el
esfuerzo...
–No estoy de acuerdo. La cultura del esfuerzo, la exigencia de una
autoridad, son un patrimonio de la izquierda. ¿En la escuela? Es
evidente que la universalización de la educación, que
impulsó el PSOE, ha generado problemas. Antes, al instituto
sólo iban los que querían llegar a la universidad. Ahora
va todo el mundo y eso es mucho más complejo. Eso requiere
autoridad.
–En Francia algunos intelectuales sostienen que la izquierda debe
recuperar valores que siempre han sido banderas de la derecha como, por
ejemplo, la seguridad.
–En eso sí estoy de acuerdo. Se supone que la seguridad es uno
de los valores de la derecha, pero en realidad con el PP se ha
producido un incremento de la inseguridad. Se han recortado gravemente
los recursos humanos y materiales de la policía. Ahora Rajoy
trata de arreglarlo con promesas, olvidando que fue ministro del
Interior. Un mal ministro, por cierto. La seguridad no es un patrimonio
de la derecha porque los que padecen la inseguridad son habitualmente
los más débiles. Nosotros defendemos una idea integral de
la seguridad que no abarca sólo a las calles. Seguridad es tener
unas pensión digna, no depender de largas listas de espera para
ser operado; seguridad es que los padres sepan que sus hijos
podrán estudiar. Ésa es la seguridad que defiende la
izquierda. Tal vez es cierto que eso no ha formado parte de nuestro
discurso tradicional, pero en esos momentos es más necesario que
nunca que lo sea. La izquierda debe garantizar seguridad en todos los
ámbitos.
–Quizá el acceso del tripartito a la Generalitat oculta una
realidad complicada para los socialistas catalanes. Llevan tres
elecciones seguidas perdiendo votos. Tendrán que corregir el
tiro...
–Es cierto, pero aun así gobernamos. El 71 por ciento de la
población vive en ciudades y pueblos gobernados por el PSC.
Mientras, nuestros más directos adversarios han seguido cayendo.
Quiere decir esto que el mapa político está cambiando.
Nosotros estamos estudiando en profundidad lo que está
ocurriendo, con la perspectiva del congreso que celebraremos en julio.
Y es verdad: hay que hacer cambios. Hay que llegar a segmentos del
electorado a los que es evidente que ahora no llegamos: jóvenes,
parte del electorado urbano, profesionales, capas medias...
–¿Cuál es el fallo?
–Existe un fenómeno de mayor pluralidad en la sociedad. Hay
electores que han optado por otras opciones de la izquierda que han
tenido menor compromiso al no gobernar.
–El dilema socialista se encuentra entre tener que presentarse como un
partido rebelde y comportarse como un partido de gobierno...
–Somos un partido de gobierno. Y eso entraña una dificultad que
no tienen otras formaciones, con menos responsabilidades. Pero
también somos un partido con una fuerte implantación.
Somos el reflejo de lo que hoy es Catalunya.
–¿El PSC es un partido envejecido?
–No, en absoluto. No tenemos un problema especial en este sentido,
más allá de lo que tienen otros partidos socialistas.
Nuestra media de edad es inferior a la del SPD alemán. Eso no
quiere decir que no tengamos una dificultad para convencer a los
más jóvenes, un problema que afecta también al
resto de las formaciones políticas.
–Los jóvenes dicen no a la guerra pero luego no participan en
las elecciones
–Sí, en parte eso es así.
–¿Y cómo se resuelve?
–Si tuviera la solución... Yo creo que es una cuestión
que no corresponde sólo a los partidos políticos. Es una
responsabilidad colectiva... de la administración, de los medios
de comunicación, de la escuela...
–Una de las adversidades del PSOE en estas elecciones es que la
mayoría de los españoles cree que la situación
económica es buena.
–La situación económica no es buena. Sólo hay que
recordar que este país ha perdido competitividad. El Gobierno no
controla la inflación y el crecimiento se basa en salarios bajos
y una obsesión por la construcción. Además, las
rentas del trabajo están penalizadas. ¿Cuántas
personas declaran hoy cobrar más de 12 millones de pesetas en
España? 180.000. Eso no se lo cree nadie.
–Pero antes que repartir riqueza habrá que propiciar las
condiciones para crearla.
–Eso es una obviedad. Los socialistas lo tenemos clarísimo.
Mientras el PSOE gobernó, se dieron crecimientos de la actividad
económica muy importantes, incluso más que ahora. Por lo
tanto yo creo que el conjunto de la sociedad tiene la seguridad de que
nosotros no somos unos aventureros y que habrá una
política económica rigurosa. En el plano de la
política presupuestaria no estamos por hacer crecer el
déficit. Apoyamos el pacto de estabilidad, pero creemos que se
puede hacer una política pública de redistribución
hacia otras prioridades distintas de las del PP. Nosotros juzgamos
prioritaria la educación, la vivienda. Sólo hace falta
recordar lo que ha crecido el precio de la vivienda en estos
últimos años. ¿Y qué política han
hecho para combatirlo?
–Han bajado el precio de las hipotecas.
–Sí, claro, pero simultáneamente han aumentado el precio
de los pisos sin que nadie lo evitara. Resultado: se ha aplazado el
endeudamiento de las familias durante treinta años o más.
Estamos comprometiendo los recursos del futuro. Lo que nosotros
sostenemos es que no podemos seguir en este modelo caduco que compite
por los salarios bajos, o que basa la generación de riqueza en
el sector inmobiliario.
–¿Qué aporta el PSC al programa del PSOE?
–Uno de los objetivos fundamentales del PSC es dar apoyo al Gobierno de
Catalunya. Es obvio que el acuerdo de gobierno tripartito nos vincula
aquí en Catalunya pero también en el Congreso de los
Diputados. La defensa de la actividad de este Gobierno y de sus
iniciativas será una de nuestras tareas. Y será
más fácil si se produce un cambio en el gobierno de
España. El PSC tiene un perfil propio, pero en la próxima
etapa se acentuará porque, además, defenderá la
acción del Gobierno de Catalunya.
–Usted va a Madrid para dar apoyo al Govern pero también para
evitar que el Govern haga propuestas que desestabilicen al PSOE.
–No veo el interés del Gobierno catalán por
desestabilizar al PSOE. Las propuestas que hará este Gobierno
estoy seguro de que serán sensatas.
–De acuerdo, pero, por ejemplo, Zapatero dijo que no es partidario de
discutir sobre las balanzas fiscales y eso forma parte del abecé
del tripartito.
–Zapatero lo que rechaza es la contradicción sobre esos datos,
como han revelado algunas publicaciones. Además, a veces puede
haber desacuerdo en el interior del partido. ¿Por qué no?
No somos monolíticos. A eso tendremos que acostumbrarnos. Somos
un partido democrático y no un partido jerarquizado en el que el
líder decide y el partido acata, como el PP.
–Tal vez la pregunta es: ante la disyuntiva de mantener la lealtad
legislativa con los miembros del tripartito o con el PSOE
¿qué hará el PSC?
–El PSOE no es una sucursal del tripartito ni del PSC y eso hay que
tenerlo claro para poder entender que resulta hasta cierto punto
lógico que surja alguna desavenencia. De entrada hay que hacer
pedagogía, partiendo de la base de que una propuesta aprobada
por el Parlament de Catalunya o decidida por el Govern será una
propuesta sensata.
–¿Puede ocurrir que los diputados del PSC voten distinto de los
del PSOE?
–No lo descarto. Pero yo haré lo posible para que eso no ocurra.
–¿Puede tener grupo propio el PSC en el Congreso en esta
legislatura?
–El reglamento no lo permite. Y por ahora no hay mayoría para
cambiarlo. En consecuencia, de entrada no es posible. Dicho esto, no
renunciamos a tenerlo y cuando convenga plantearemos la posibilidad de
tenerlo.
–Pueden presentar una proposición de ley para demostrar su
voluntad política.
–Nosotros no hacemos brindis al sol. La voluntad política se la
estoy expresando y la propuesta la haremos cuando tengamos la seguridad
de que prosperará.
–Da la impresión de que, hoy por hoy, el PSC puede entenderse
con más facilidad con el PSOE andaluz o el vasco, que la propia
dirección federal. ¿La periferia gana al centro?
–Creo que este análisis no se adapta a la realidad. Ha habido un
proceso de maduración que ha asumido todo el PSOE, en unos casos
con más entusiasmo y en otros con menos. Lea el propio programa
electoral o algunos documentos como la declaración de
Santillana. Y en esas posiciones el PSC se siente más
cómodo porque está en consonancia con lo que hemos
defendido. No somos ajenos a esa evolución y eso es una
demostración de nuestra influencia pero también de una
evolución sensata del socialismo español.
–Pero resulta que cuando sale el asunto de la agencia tributaria
catalana, Chaves propone también la suya. Da la sensación
de que lo que antes era café para todos, ahora es café y
coñac para todos. Pero que al final todo es lo mismo.
–Mire la diferencia entre nosotros y los nacionalistas es que nosotros
no negamos a los demás lo que queremos para nosotros. Hoy por
hoy ya hay unas comunidades que tienen policía, derecho civil
propio o tráfico, y otras no. No se puede hablar, en absoluto,
de uniformidad.
–Pero normalmente ocurre al revés. Catalunya pide una
competencia y la respuesta es: no te lo podemos dar porque lo
pedirán los otros.
–¿Y? ¿Qué pasa si hay comunidades dispuestas a
asumir las mismas competencias que Catalunya? El café para todos
es malo cuando además es obligatorio tomarlo. Tal vez hace
años fue una solución, pero ahora estamos en otra etapa.
–Hablemos de los adversarios.
–Nuestro principal adversario es el Partido Popular. Es Rajoy. Pero,
además, el PP ha tenido en nuestro país un socio que es
CiU. Un socio que, sospecho, volverá a serlo. Nosotros, en
cambio, somos clarísimos: no facilitaremos la investidura del
candidato del PP. Otras formaciones dicen: depende. Con nosotros el
electorado puede estar seguro de que no apoyaremos al PP. Y ese es
nuestro mensaje, que no es el de CiU. Quien vote a Duran no
tendrá la certeza de que su voto no sea utilizado para ser
ministro con Rajoy.
–Se lo pregunto de otro modo. ¿Qué prefiere, que CiU
ayude a Zapatero a ser presidente o a Rajoy?
–Zapatero ha dicho que sólo será presidente del Gobierno
si tiene más votos que el PP.
–Pero imagino que no despreciarían el apoyo a Zapatero. Tal vez
al tripartito le interesa que CiU se alíe con el Partido Popular
para facilitar el trabajo al tripartito.
–También eso ha cambiado. Si el PP necesita apoyo para formar
gobierno quiere decir que deberá renunciar a la actitud de
cerrazón de los últimos años. Y, por lo tanto,
tendrá otra actitud, incluso con el Govern de Catalunya. Al
margen del apoyo que le pueda dar CiU.
–Es verdad que tanto el PSOE como el PP cambian cuando están en
minoría. ¿Ve posible la articulación de un lobby
catalán en el Congreso de los grupos del tripartito y CiU?
–Yo creo que en algunos temas de país podemos ir junto con CiU
en Madrid porque el acuerdo ya se habrá alcanzado en Catalunya.
Gobierne quien gobierne. Si vamos a ser consecuentes con lo que se
pacte aquí, lo seremos allí.
–En estas elecciones, ¿qué se juega el PSOE?
–Nos jugamos la posibilidad de cambiar las cosas en España, algo
importantísimo para Catalunya.
–¿Y Zapatero?
–Zapatero es por primera vez candidato y tiene posibilidades de ganar.
Esta situación es más favorable que otras anteriores.
Felipe González y José María Aznar y
François Mitterrand perdieron varias veces antes de llegar a la
presidencia. Por eso cuando alguien me dice: si Zapatero pierde,
sólo contesto que peor para todos, pero observo que la izquierda
está muy concienciada de la necesidad del cambio y la batalla no
está decidida ni mucho menos.
–¿Cree que hay alguien dispuesto a disputarle la
secretaría general a Zapatero si pierde?
–Creo que no. Sobre todo si ganamos, como espero. Seguro que
habrá continuidad. Quizás algunos cambios: los
lógicos en un congreso,
–¿Usted continuará como alcalde de Cornellà?
–La decisión no está tomada.
–¿Y en la Diputación?
–Lo mismo. Después de las elecciones tomaremos las decisiones
que mejor convengan al proyecto colectivo.