He intentado no hacer leña del árbol caído. Cuanto antes olvide mejor. Tenía preparada una "visión" del PP desde hace tiempo pero no la puse y no creo que la ponga. Era negativa por supuesto. Con todo este rollo de la manipulación mediática y declaraciones posteriores por parte de todos se me confirma todavía más lo que pensaba acerca de Jose María Aznar y la estrategia de su partido de llegar "a lo que sea" con tal de preservar sus intereses.
Se defienden de un ataque del grupo PRISA y maniobras infames de partidos políticos afines e interesados. Cada uno ha visto lo que ha pasado y si quiere se ha informado al respecto.
¿Puede alguien que manipula su "propia" televisión, digo propia porque ES DE ELLOS, no de la sociedad. Es SU INSTRUMENTO... puede alguien que hace eso pedir ética a los demás?? No me jodas...
A raíz de la política informativa tras el 11M los trabajadores de TVE han vuelto a salir a la palestra para desmarcarse y criticar y tal y tal y tal...
Que huevos tiene esta gente, y luego encima quieren darle la vuelta a la tortilla. Los manipuladores son el PSOE etc etc.
En su alegato final no paran de decir: "Nos vamos con las manos limpias y las cuentas claras" (y Aznar) "que no busquen escándalos y corrupción porque no encontrarán nada".
Yo ya he visto mucha corrupción encubierta. En todo caso son más listos (pero siguen siendo igual de infames) que los del antiguo PSOE porque encima de quedarse con el dinero y utilizar el poder a su antojo y no pasarles nada, logran ocupar altos cargos públicos, por ejemplo, Esperanza Aguirre.
Tela marinera lo que va a salir. De gentuza sólo pueden salir peores cosas que han evitado sacar a la luz. Ya se verá.
Haciendo mi balance personal de toda la gestión del PP y todo lo malo que han hecho (entre ello sacar una ley antipsicólogos que me afecta de pleno) lo único bueno que les puedo encontrar (y muy importante por eso) es que salvaron las pensiones de los futuros y presentes pensionistas, o eso parece, cuando (yo en aquel momento no seguía nada la política) parecía que el antiguo gobierno del PSOE había llevado a una situación al país que no era capaz de afrontar ese gasto social y necesario.
Eso es un gran qué y le doy las gracias, todo lo demás (que me acuerde ahora) es mejor olvidarlo cuanto antes.
http://ppnuncamais.iscool.net
PD Cuando digo gentuza (del PP) estoy exagerando -me han cabreado mucho-. Siempre hay buena gente en todos sitios... por ejemplo Manuel Pimentel (a mi parecer y sin haber leído mucho de él; me baso en mi impresión), antiguo ministro de Trabajo, que hizo buena gestión (dicen todos), siempre guardó las formas y fue educado, y cuando vio que lo que había (las acciones de su partido) no le gustaban dijo: "hasta aquí he llegado" (esta frase me la invento yo jeje), dijo que muchas gracias pero que no continuaba.
Ese tipo sí que lo considero un GRANDE, y justamente abandonó el Gobierno.
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A mí me va muy bien
Hoy estaba comiendo con mi padre y un amigo y mi padre me dejaba denotar como yo no paraba de "defender" a Zapatero. Que gracia.
Me fastidia pero es verdad. No es que lo defienda, si yo le daba la razón a mi padre, simplemente es que estoy ilusionado y que, por el momento, todo lo que yo pensaba sobre esta persona (ZP) se está cumpliendo. Ojalá dure.
Yo igualmente intento ser objetivo, cosa difícil... pero se intenta.
Un artículo de la Vanguardia que viene a decir lo que yo siento con este político, que sinceramente, me asombra en sus maneras.
Le decía a mi padre, "es el Gandhi de la política" (en cuanto a su forma de actuar; tampoco sé realmente que es lo que hacía Gandhi) y se cachondeaba de mí, con razón supongo. Pero yo inocente, lo sigo pensando. Y me siento identificado con Zapatero.
ZAPATERO ESTÁ asombrando a todos: convierte lo complicado en sencillo y lo oscuro en claro
FRANCESC DE CARRERAS - 27/03/2004
Las elecciones del pasado día 14 de marzo han roto algunas de las reglas convencionales del análisis político. Por ejemplo, que las relaciones internacionales influían muy poco en el voto, que en épocas de crecimiento económico el elector tiende a votar al partido que está en el Gobierno, que de la mayoría absoluta nunca se pasa directamente a la oposición o que una situación de grave alarma social –como es el caso de los atentados de Madrid– refuerza al partido en el poder. Los resultados electorales no han confirmado, por una vez al menos, ninguna de estas reglas.
En efecto, la inmensa mayoría de las predicciones electorales y todos los sondeos publicados han resultado erróneos. Un experto tan inteligente y agudo como Julián Santamaría –director de la empresa de sondeos Noxa– hizo una declaración memorable y consoladora para equivocados analistas. A la pregunta de qué había aprendido en estas elecciones respondió: “Que la experiencia política es, a veces, un inconveniente para descifrar lo que está sucediendo”. Ciertamente, en algunos casos, para hacer predicciones sirve más la nariz, saber husmear el ambiente, que un montón de investigaciones basadas en sutiles teorías y complejos estudios empíricos.
Pues bien, ante el nerviosismo y la excitación de unos y otros, sólo una persona destacaba por su tranquila serenidad en la noche electoral: José Luis Rodríguez Zapatero. El líder del PSOE parecía no estar sorprendido de su victoria, sino que la esperaba y con unas sencillas palabras se dirigió a todos invocando una virtud que escasea en los políticos: la humildad. Ahí creo que se ganó la confianza no sólo de muchos de sus votantes más escépticos, sino también de muchos otros que no le habían votado. A partir de este momento creo que Zapatero está asombrando a todos: convierte lo complicado en sencillo y lo oscuro en claro con una sonrisa tranquilizadora en los labios y unos gestos naturales que transmiten confianza.
Como sabemos, el camino de la victoria ha estado repleto de trampas: elecciones a la Asamblea de Madrid, problemas internos en el partido a raíz de la formación del Gobierno tripartito en Catalunya, tensiones debidas al recambio generacional. Todo lo ha ido resolviendo Zapatero con pasmosa serenidad. Tuvo, además, dos grandes aciertos tácticos que, probablemente, a la postre, han resultado clave en el buen resultado final: formar un consejo de asesores de prestigio para visualizar un futuro gobierno que inspirara confianza y arriesgarse a afirmar que no optaría a la presidencia si el PSOE no obtenía un voto más que el PP. El astuto Zapatero, ante las críticas públicas o privadas de muchos de sus partidarios, sólo quería adquirir con estas medidas algo que todavía le faltaba: credibilidad de gobierno.
Hoy no sólo tiene credibilidad sino también autoridad. Ha demostrado convicciones profundas y capacidad para razonarlas de forma comprensible para todos. Y en las próximas semanas puede lograr cosas prodigiosas. Por ejemplo, que la ONU se haga cargo de la situación en Iraq, que se entre en una nueva etapa de la unidad europea aprobando una nueva Constitución, que haya tantas mujeres como hombres en su Gobierno o que se inaugure una nueva etapa autonómica en la que los presidentes de las comunidades se reúnan periódicamente.
Todo ello lo lleva a cabo Zapatero –que en eso es la contrafigura de Aznar– sin levantar la voz ni torcer el gesto, con la pasmosa facilidad de quien honestamente sabe trasmitir confianza.
La sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum, microorganismo de forma espiral descrito en 1905 por Schaudinn y Hoffman.
Aviso: esta información es simplemente orientativa. Si cree que puede padecer sífilis acuda a su médico lo antes posible porque el tratamiento será mucho más efectivo y tendrá mayor éxito.
Se contagia de una persona a otra por vía sexual: oral, anal o vaginal. Mediante el contacto directo con las lastimaduras o lesiones que el emisor ya tiene. También se puede transmitir directamente desde la madre al feto, a esta sífilis se la llama congénita. Se hereda.
La mejor manera de prevenir nuestra infección es utilizando el preservativo y disminuyendo la cantidad de parejas sexuales, así como dejar de tener relaciones sexuales con otras personas en cuanto sabemos que hemos contraído la sífilis. Hay que avisar a nuestro compañero sexual.
La sífilis puede manifestarse o puede ser latente (invisible a nuestros ojos y sólo detectable con pruebas de laboratorio). Hay 4 etapas: sífilis primaria, secundaria, latente y terciaria.
Sífilis primaria:
Chancros: heridas que aparecen en los genitales, recto o boca.
Agradamiento de ganglios
Sífilis secundaria:
Erupción en la piel
Pérdida del cabello
Síntomas como fiebre, fatiga, pérdida apetito y dolores en los huesos.
Sífilis latente:
En esta etapa no hay síntomas pero el gérmen sigue en el cuerpo.
Sífilis terciaria:
Provoca lo que se conoce como neurosífilis: lesiones en el sistema nervioso central (cerebro).
Problemas cardiovasculares
Tratamiento de la sífilis
Se basa en la penicilina aunque se utlizan medicamentos alternativos en personas alérgicas a ésta y mujeres embarazadas. Dependerá de la fase en que se encuentre el paciente.
Hapiness is the most valuos feeling. Everybody wants to be happy.
And happiness it's not democratic, can not buy it, can not looking for, only can find hapiness when you no expect.
Cortes de electricidad,
cortes de luz,
cortes de dinero,
cortes de heridas
cortes de publicidad
cortes de comportamiento
cortes de señal
cortes de autoestima
cortes de tijera
cortes estupendos
cortes con estilo
cortes maravillosos
cortes ingleses
cortes de peluquero / peluquería
cortes...
Cortes de pelo dicen mucho de las personas: moderna, seria, informal, etc.
Van y vienen según la moda. Algunos perduran otros no. Un buen corte se debe mucho a la buena mano de un peluquero, el maestro de tu cabeza. El que si tiene un buen día puede "dar alas" a tu autoestima y confianza en que puedes lograr cualquier cosa, incluso ligar con aquella persona que te hace tilín pero no te hace mucho caso todavía. Te da las fuerzas como para acercarte un poco más e intentarlo. Cortes de pelo... parecen poca cosa pero pueden ser mucho.
Fue algo apoteósico, brutal, inconcebible, inexplicable, acojonante... una de las mejores experiencias de mi vida sin duda. No lo teníamos planeado, surgió la idea y la cumplimos.
Todos al descubierto, con nuestros miedos y nuestras inquietudes, con nuestra ilusión y nuestras ganas de pasárnoslo bien, de hacer algo distinto... hacer una foto de miles de personas desnudas, MILES en un lugar público.
Hola gente!! para los que me conoceis y para los que no; soy Josep M (Txema) y estuve allí con Pablo, Alex Yosu, Tonet y los demas 5000, suscribo completamente los comentarios de Pablo, si lo tuviera que definir con una sola palabra diria que ha sido MAGICO, sensaciones dificiles de explicar que van mas alla del erotismo de tantos cuerpos desnudos juntos, puedo asegurar que 5000 caras de felicidad tambien impresionan lo suyo, todos disfrutamos seguramente mas de lo que esperabamos y las sonrisas de oreja a oreja por todas partes han sido la prueba. Me considero un naturista practicante con bastante experiencia en playas, campings.. y ninguna sensación anterior es siquiera comparable. En fin a todos los que habeis estado enhorabuena, y a los que no, si teneis oportunidad de participar en algo asi en otra ocasion,
no os lo perdais, vale la pena. Josep M
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hola nens! que haceis vosotros conmigo en la primera pagina del "punt "del maresme, y ademas desnuditos!!!
hay que esforzarse un poco por que la calidad no es muy buena, mirad bien a esos tres alrededor de la cabeza del tunick...
por si quereis el recuerdo integro he comprado tres ejemplares del "punt", ok!
la he escaneado y a perdido algo mas de calidad, aqui os la mando.. hasta luego: josep m
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En pelotas en primera plana... claro que sí.
El domingo conocí a Vomitante. Nos lo pasamos bien echando unas partiditas y bebiendo un poquito y comentando entre tirada y tirada o en descansos alrededor de una mesa las muchas cosas que nos apeteció contar. Desde inquietudes sobre espíritus y viajes al interior de la mente hasta nuestra afición a tocar la guitarra. Tiene un grupo él.
Le falta un violinista dice. Mi amigo quedó como posible cantante y yo como posible teclista ;D
Y así. Una experiencia...
Era un domingo por la tarde (ole mi arte de narrar bien las cosas; la descripción del entorno al final), nos conocimos, me reconoció él y acto seguido vino Alejandro. No hubo momentos tensos, todo "fluyó". La facilidad de palabra de A. tambien influyó supongo. Y Vomitante (no me atrevo a pronunciar su verdadero nombre por si a él no le gusta) se soltaba rápido.
Bueno, la anécdota que es adonde quería ir. Llegamos al local y me pido una clara. No puede ser me dice el camarero. Entonces me lo pienso y le digo que me ponga un vodka con limón. Vomitante se sorprende y me dice "Vaya cambio"... A lo que yo le respondo ni corto ni perezoso, "igual que me pido esto me podía haber pedido perfectamente un Cacaolat" jeje. No porque beba cubatas para desayunar sino porque en aquel momento pues me apeteció más.
Pero luego el tipo, va y se toma como cuatro medianas una detrás de otra!! pim pam, y decía de mí XDD
En resumidas cuentas, otro crack que acabo de conocer.
Todo tiene su arte, desde mirar hasta amar.
"El que no espera nada lo consigue todo". Es una ACTITUD que cuando se lleva a la práctica conduce irremediablemente a la felicidad.
NO ocurre igual cuando a la misma frase se le trastoca su sentido original: cuando se antepone Lo consigue todo a el que no espera nada. Si esa es la intención (conseguirlo todo) uno se queda como estaba, o incluso, peor.
Por eso no siempre lo consigo, sólo en determinadas épocas. Cuando esa sentencia no es simplemente un conocimiento consciente sino que lo he internalizado y sin darme cuenta está funcionando.
Es aquello de la sabiduría: no por mucho que leas libros de espiritualidad, filosofía, ética, literatura universal, etc. serás más sabio. Llegarás a ese estado cuando todo ese conocimiento lo hayas internalizado y elaborado en tu interior.
Vomitante me abrió una nueva vía, con Brian Weiss y su libro "Varias vidas, varias maestros". Muy interesante, ahora me leeré otro.
Fromm reflexiona sobre el amor y yo me he visto reflejado en sus comentarios.
¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte?
Todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.
Esa peculiar actitud se debe a varios factores que, individualmente o combinados, tienden a sustentarla. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.
Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc. Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, dependiendo de lo que el ambiente social valore más en ese momento y lugar. Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el éxito, para "ganar amigos e influir sobre la gente".
En realidad, lo que para la mayoría de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal.
La segunda premisa que sustenta la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad. La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un objeto apropiado para amar -o para ser amado por él-. En las últimas generaciones el concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteamérica, si bien no faltan consideraciones de índole convencional, la mayoría de la gente aspira a encontrar un "amor romántico", a tener una experiencia personal del amor que lleve luego al matrimonio. Ese nuevo concepto de la libertad en el amor debe haber acrecentado enormemente la importancia del objeto frente a la de la función.
Hay en la cultura contemporánea otro rasgo característico, estrechamente vinculado con ese factor. Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir. "Atractivo" significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. Las características específicas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como mentalmente.
De cualquier manera, la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio. Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas. De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio. En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante- no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.
El tercer error que lleva a suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, radica en la confusión entre la experiencia inicial del "enamorarse" y la situación permanente de estar enamorado o, mejor dicho de "permanecer" enamorado. Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto; en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar "locos" el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior.
Esa actitud -que no hay nada más fácil que amar- sigue siendo la idea prevaleciente sobre el amor, a pesar de las abrumadoras pruebas de lo contrario. Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores o renunciaría a la actividad. Puesto que lo último es imposible en el caso del amor, sólo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor.
El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería.
¿Cuáles son los pasos necesarios para aprender cualquier arte? El proceso de aprender un arte puede dividirse convenientemente en dos parte: una, el dominio de la teoría; la otra, el dominio de la práctica. Si quiero aprender el arte de la medicina, primero debo conocer los hechos relativos al cuerpo humano y a las diversas enfermedades. Una vez adquirido todo ese conocimiento teórico, aún no soy en modo alguno competente en el arte de la medicina. Sólo llegaré a dominarlo después de mucha práctica, hasta que eventualmente los resultados de mi conocimiento teórico y los de mi práctica se fundan en uno, mi intuición, que es la esencia del dominio de cualquier arte. Pero aparte del aprendizaje de la teoría y la práctica, un tercer factor es necesario para llegar a dominar cualquier arte el dominio de ese arte debe ser un asunto de fundamental importancia, nada en el mundo debe ser más importante que el arte. Esto es válido para la música, la medicina, la carpintería y el amor. Y quizás radique ahí el motivo de que la gente de nuestra cultura, a pesar de sus evidentes fracasos, sólo en tan contadas ocasiones trata de aprender ese arte. No obstante el profundo anhelo de amor, casi todo lo demás tiene más importancia que el amor: éxito, prestigio, dinero, poder; dedicamos casi toda nuestra energía a descubrir la forma de alcanzar esos objetivos, y muy poca a aprender el arte del amor.
¿Sucede acaso que sólo se consideran dignas de ser aprendidas las cosas que pueden proporcionarnos dinero o prestigio, y que el amor, que "sólo" beneficia al alma, pero que no proporciona ventajas en el sentido moderno, sea un lujo por el cual no tenemos derecho a gastar muchas energías?
Extractado de Fromm, E. "El Arte de Amar"
“¡Tú eres la causa de tu buena suerte!”
Tengo 34 años y nací en Barcelona. Soy licenciado en Ciencias Empresariales y MBA por Esade, y me defino como “psiconomista”. Estoy casado y tengos dos hijos, Laia (7) y Pol (5). Me siento más cómodo hacia la izquierda. ¿Dios? “Si Dios no es amor, no vale la pena que exista”, como dijo Henry Miller. Nada es por casualidad.
Este post lo escribí el 30 de enero de 2004. Me ha gustado rescatarlo.
Una película con final feliz típico -según mestebanez- de la más ñoña de las películas americanas.
Quizás sí que veo un poco el futuro ;)
El otro día vino el "Gran Circo Electoral" (mi amigo y reportero Vomitante se encargó de recordárnoslo).
Pues ya está aquí la película de las Elecciones Generales y se llama "El retorno del... PSOE". YA EN LOS MEJORES TELEDIARIOS Y PROGRAMAS DE DEBATE.
Está la política nacional que parece una película de intriga. Me encanta.
Y no tengo que ir al videoclub y ponerme a mirar títulos, actores, directores y la contraportada... me lo dan todo mascadito y por etapas. Y por si me pierdo alguna escena en el telediario de la noche me la vuelven a repetir. Es un servicio cojonudo: parece el canal plus con sus películas pero gratis y descodificado.
Cuanto más ves de la película más te engancha y empiezas a elaborar hipótesis sobre quién es quién, qué es lo que quiere, quién es el asesino...
Aquí está claro, son los etarras pero este detalle demuestra la creatividad de los guionistas que sin tan importante elemento consiguen crear una trama sin igual.
Tiene todos los elementos: mentiras, traiciones, protagonistas solos ante el peligro (gran dosis de épica), situaciones límite "sin salida"... no hay tetas ni tías buenas pero tampoco le hace falta. Y su director, aprendiendo de Santiago Segura, ha sabido crear un boom mediático que hace que no se hable de otra cosa en todas las conversaciones.
Me encanta esta película porque me río mucho de sus personajes. Son muy creíbles aunque un poco "peliculeros" valga la redundancia... esto no podría pasar en la realidad.
A estas alturas de la peli, cuando todavía queda mucha tela que cortar, yo ya tengo una hipótesis: al "malo" (Ansar) su plan maquiavélico para derrotar al "Futuro Gobierno de Salvación" se le ha ido de las manos, su propia bomba de relojería que él ha planificado con minucioso detalle y esmero está a punto de estallarle en los morros.
¿Que piensas tú?
CONTINUARÁ...
Bueno bueno bueno... no sé por donde empezar.....
Os acordáis de la rusa que mencioné hace poco, que paseaba con ella por los parques de Barcelona cuando me enteré del atentado, pues vaya...
A ver si alguna chica me puede dar alguna pista.
Me "apunté" a un centro de inglés donde buscan gente de aquí que hable español para que sus alumnos lo aprendan. Un día se habla en inglés, otro en español: INTERCAMBIO LINGÜÍSTICO.
Todo normal ¿no? Pues estoy flipando con todo lo que me ocurre allí. Y para mal... no sé como mi autoestima no está por los suelos ;)
Lo llevo muy bien creo, pero ahora que es tan reciente me afecta. Es duro. La chica en cuestión me gustaba, se llama Olga. Es tímida parece. Por ejemplo, cuando yo le hablaba ella me miraba a los ojos pero cuando me hablaba ella (no sé si por timidez o porqué) le costaba mirarme: miraba como un poco desde la retaguardia como si me mirase con el rabillo del ojo, sólo me miraba fijamente en las "conclusiones" que hacía o en todo lo importante que hablábamos. La he visto, hemos quedado pocas veces: según mi memoria dos, pero yo creo que tres. Aunque me parece que haya estado mucho más tiempo con ella, porque era "intenso". Hemos comido juntos, conversado mucho rato, paseado juntos por parques... y me lo pasé bien. Y ella, o eso me dijo.
Hoy habíamos quedado a las 4, pero hace poco me ha llamado el responsable del tema de Intercambios del Centro en cuestión y me ha dicho más o menos esto: que ella ahora tenía exámenes, tenía que estudiar y que de momento no le iba bien quedar... al final me ha dado a entender que me olvidase de ella.
¿Sorprendente? Sí y no. Ya me pasó otra vez con la chica de intercambio anterior -Tiffany-. Lo mismo, todo "bien" y me llama un dia el responsable del Centro (con el que tengo confianza hay que destacarlo, aunque esta confianza es rara; porque se moja poco conmigo).
Yo achaqué este hecho a una serie de cosas e "intenté despreocuparme", pero ahora ya alucino. Es duro esto. He llamado a Olga al móvil (le he dejado un mensaje porque "no estaba disponible") porque me gustaría que me dijese algo, o despedirme de ella (mal rollo) al menos en persona. De momento no me ha contestado.
Luego me ha "apetecido" enviarle un email al responsable del Centro, es este. Si alguien me puede dar alguna pista para intentar comprender estas cosas que lo haga por favor. Se lo agradeceré.
Nota: la primera chica (Tiffany) está de escándalo, es muy guapa Y LO SABE.
Olga también es guapa, pero no es una creída como la otra.
Otra nota: Ramón (mi enlace con el centro, el que asigna los intercambios) parecía un tipo enrollado, va de simpático, es así un poco pueblerino, bonachón y claramente me "asignaba" chicas guapas (con Tiffany, mi primera chica de intercambio, cuando me habló de ella me guiñó el ojo e hizo un gesto como diciendo "calité", guapa guapa...
Email a Ramón (post-crisis):
Hola Ramón, ya sé que tienes mucho trabajo pero si te importa la autoestima de la gente, en este caso la mía, me gustaría que pudiéramos hablar (aunque sea brevemente) un día. Ya sea antes de que entres en el Centro, cuando salgas, cuando descanses para tomar un bocadillo a mediodía... me dá igual. Pero es que estoy muy "mosca". No entiendo todo lo que está pasando: no te voy a decir que sea un Casanovas o tenga un don de gentes, o que sea un ligón... Pero estoy alucinando. Más que nada porque (de Tiffany ya hablaremos cuando nos veamos) todo iba bien con Olga. Ella estaba "satisfecha" o me lo parecía, yo también lo estaba (y MUCHO), ella no paraba de hablar castellano y yo la ayudaba, antes de despedirnos cuando quedábamos y antes de que yo lo mencionase ella ya me preguntaba si/cuando nos veríamos otra vez (y añadía: "si tú quieres... ". Y yo le decía "Y tanto que quiero que nos veamos!!" El último día me propuso de ir a un parque que le hacía ilusión ir, se refería al Parc de Collserola. Al final por varios motivos la llevé al Parque del Laberinto que le gustó mucho. No sé... Coincidimos en muchas cosas, hobbies, me pregunta intimidades (cosa que no hacía Tiffany), se interesa mucho en mi vida... Y yo en la suya... Y de repente esto. Igual que con Tiffany. Yo con Tiffany estaba bien, pero te dije que me dieras otro intercambio, además de ella, porque me parecía que ella estaba muy "ocupada" (el primer día ya canceló la cita), luego se iba a Londres... Me parece perfecto. Pero yo como quería aprender inglés te pedí además otro intercambio (sabiendo que tú tenías muchísimos). ME PARECE QUE ELLA NO SE LO TOMÓ NADA BIEN. AHORA, SINCERAMENTE, PIENSO QUE ELLA PODRÍA TENER ALGO QUE VER EN ESTO... RECONOZCO QUE ES UN POCO PARANOICO (jeje) ;D Pero en esta vida no me extraña nada ya.
Ya somos mayorcitos, te agradecería la máxima claridad cuando hables conmigo igual que yo siempre lo he hecho y lo haré contigo. Las cosas claras. Me parece que Tiffany es bastante engreída y que le supo muy mal que yo pidiese otro intercambio, y que luego (cuando cortó de repente nuestra relación de intercambio) yo ni siquiera le llamara al móvil para preguntar. PERO CON OLGA ES DIFERENTE, la considero especial y es importante para mí. Si no me quiere ver perfecto, pero me gustaría (a diferencia de con Tiffany) hablar aunque sea cinco minutos, creo que me lo merezco. Porque a todas ellas las he tratado lo mejor que he podido. Nada más, te pido comprensión y cinco minutos de tu tiempo,
atentamente,
Pablo
PD Justamente el último día que quedé con Olga ví a Tiffany, y ella supongo que me vio también, hizo como si no me viera... Y yo por motivos evidentes y porque Olga ya me estaba esperando no fui a decirle nada. La otra vez Tiffany me preguntó quién era mi nuevo intercambio (Catherine Star o algo así), se lo dije. Y cuando quedé con esta (yo no hablé con ella, lo organizaste tú) ella no se presentó; ni siquiera avisó (curioso). Fue el día que me presentaste a Olga.
Una mierda de situación porque aprecio mucho a Olga y parece que nisiquiera me va a dar motivos (en persona) para esta reacción. Yo no critico la reacción, que sí me sorprende evidentemente... Pero me extraña mucho de una persona tan educada como Olga y por todo lo que te he dicho. Y porque me gustaba vaya. Que triste es la vida. Yo seguiré adelante claro, si hablo con Olga mucho mejor (y si se reconduce esta situación pues ya ni te digo) pero lo único que espero, creo que me lo merezco, es un trato mejor. Una despedida en persona y no por terceros.
Inciso: la ministra de sanidad se refería estos días a los servicios sanitarios incluyendo en ellos a los psicólogos. No deja de ser extraño cuando hace 7 días que han aprobado una ley cuyo espíritu revela que los psicólogos están condenados a desaparecer de cualquier ambiente sanitario. A no ser que alguien cambie esta ley... Venga ZP, anímate ;D
Acojonante PP. Hala, pastillas para todos.... y las farmacéuticas a ganar más dinero pobrecillas, que la investigación cuesta muchos duros.......
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SARA BOSCH, PSICÓLOGA, ASISTE A VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
“Para las víctimas, lo peor viene ahora”
Tengo 36 años y nací en Barcelona. Soy psicóloga clínica, y desde hace 12 años asisto a víctimas de actos terroristas, en especial las víctimas de Hipercor. Tengo pareja y un hijo, Pol (4). ¿Política? Que se hagan bien las cosas y para bien. Creo en la capacidad del cerebro para creer. El tiempo no lo cura todo si no hay ayuda psicológica
El GANDHI de la política.
"El poder no me va a cambiar."
Eso espero (aunque, yo me incluyo, es muy difícil).
Ojalá.
"GRACIAS"
Esto lo escribe Lux en su blog: "6 BOBINAS de mi vida".
DIARIO DE LA CONSTI.........
Jo, ya tengo 25 años sabes..... y es súper guay ser ya una adulta. Me dejan votar, me dejan salir de marcha con los compis y de vez en cuando hasta me pego unas borraxeras y me fumo unos porrillos, siempre al margen de papá Congreso y Mamá España.
Ayer vi mi nombre en todos los canales de televisión, nacionales e internacionales. Lo llevaba un señor enano de bigote en una pancarta enorme. Un señor que cuando nací, no quería ni verme, decía que había partes de mí que odiaba, y quería encerrarme en una jaula y que nunca saliera. Y ahora, temo por mi integridad física, temo por mi intimidad y mi honor. Me ha puesto de moda. Dice que tiene que defenderme por los muertos en los atentados del día 11 de marzo. Y claro, ahora todo el mundo conoce mi nombre y sabe quién soy. Temo que me persigan los paparazzi por la calle.
Sólo tengo una esperanza, que el domingo mis progenitores, escojan a otro señor que quiera defenderme de verdad y que lleve con orgullo y convicción mi nombre en una pancarta, y no sólo por miedo a perder la mayoría absoluta.
Algunos textos escritos por Aznar en su juventud como falangista independiente.
Nacho Vidal: actor porno español
Si a mí no me importase follar -hay que decirlo claramente- delante de las cámaras y me pagasen por hacerlo (y me apeteciera ese modo de vida) estaría contentísimo e iría bien orgulloso por el mundo, supongo. Esto es lo que dice Nacho Vidal, el mejor actor porno del mundo en estos momentos, y cabal a más no poder.
Esa es la idea, luego como en todos los oficios hay sus partes mejores y peores, pero para mí la idea es buena.
NACHO VIDAL, MEJOR ACTOR DE CINE PORNO DEL MUNDO
“Si alguien me critica es porque me envidia”
Acabo de cumplir 30 años, nací en Mataró y he vivido seis años en California. Vivo de actuar en películas porno, y ahora también las dirijo. No me gusta trabajar: haciendo esto soy feliz. Estoy soltero y sin hijos. No creo en la política: nos faltan al respeto. Rezo a menudo: ¡doy gracias a la vida por tantos regalos que me hace!
LA VANGUARDIA - VÍCTOR M. AMELA - 10/03/2004
-¿Es usted el mejor actor de cine porno del mundo?
–Sí.
–¿Y quién imparte ese título?
–El anterior número uno: en mi caso Rocco Siffredi, un mito del cine porno. Me ha señalado como sucesor.
–¿Y a quién señalará usted un día?
–Es pronto todavía para saber quién será el sucesor de Nacho Vidal...
–¿Qué hay que tener para ser el rey en esto?
–Tres cosas: una, erecciones naturales; dos, carisma; tres, personalidad.
–No entiendo lo de la personalidad y el carisma...
–Mire, si ahora entrase en esta sala Rocco Siffredi, todos levantaríamos la vista. Es eso. Es tener “algo” especial: que se note que pasa algo distinto cuando entras en una escena.
–¿Ese “algo” está entre las piernas?
–No. Conozco actores que no consiguen transmitir nada por mucho que tengan lo mismo que yo entre las piernas.
–¿Por qué habla de erecciones “naturales”?
–Mire, hoy el 95% de actores porno usa Viagra. ¡Sólo quedamos ya un 5% de la vieja escuela! Yo soy de una especie en extinción.
–¿Y en qué se traduce eso de ser el mejor?
–En que cuando yo doy una opinión sobre este oficio, todos callan y escuchan. Y en que empecé cobrando 10.000 pesetas por una escena y ahora obtengo ya los derechos de mis películas para España e Italia (viene a ser unos 5.000 y 4.000 euros, por ejemplo).
–¿Y cuántas películas lleva hechas?
–Unas 1.500, quizá más...
–Qué barbaridad.
–Llevo nueve años en esto. Algunos días rodaba una escena en un plató y luego iba a otro y rodaba otra escena, y luego otra y otra, cada una para una película distinta... ¡Al acabar el día había actuado en cinco películas!
–Buf... ¿Y qué come usted para lograrlo?
–Lo que me apetece. No sigo dietas.
–¿Con cuántas mujeres ha rodado?
–Con más de 2.500, calculo.
–Tanta rutina laboral... ¿no le aburre?
–No, porque sólo ruedo con chicas que me gustan. Y pongo todos los sentidos: las miro a los ojos... en fin, consigo que ellas se sientan a gusto conmigo. Y pasamos un buen rato.
–¿No le parece un trabajo degradante?
–Degradante es trabajar en lo que no te gusta, vivir esclavizado a unos horarios y que abusen de ti y te paguen una mierda. Yo soy feliz con mi vida, y los que nos dedicamos a esto lo hacemos porque nos da la gana.
–Pero venden ustedes su parte más íntima.
–No, no vendemos nuestros pensamientos, sentimientos, sueños... Yo no soy lo que hago. Yo no soy un pene con patas. Yo soy Ignacio Jordá González, con su niñez, su familia, sus amores, sus amigos...
–Pero el cine porno no es edificante.
–Dice eso quien me envidia y querría vivir la vida que yo vivo y no puede.
–O quien tiene otros criterios morales...
–¿Y que mira por la tele películas sangrientas, violentas...? Eso es peor. ¡En cambio, yo hago feliz a mucha gente con mis películas!
–¿A qué gente?
–¡A millones de personas en el mundo! Personas que no pueden mantener una relación sexual por un defecto físico, una enfermedad... ¡Recibo tantas cartas de gratitud!
–¿Se metió en esto para hacer el bien?
–No, para ser feliz. ¡No me gusta trabajar! ¡Estamos vivos para ser felices y hacer lo que nos llene! Con esto descubrí que disfrutaba, ganaba dinero y podía ayudar a mi madre.
–¡Rueda porno para ayudar a su madre!
–Mi padre había tenido fábricas textiles, éramos millonarios. ¡Recuerdo tanto nuestra casa de vacaciones en Enguera (Valencia), con su río, animales, tierras sin fin...!
–¿Y qué pasó con todo eso?
–La crisis del petróleo nos arruinó. A los 14 años preferí trabajar a estudiar, y que mi madre no cargase con todo. También boxeé, me alisté en la Legión...
–¡En la Legión! ¿En Melilla?
–Sí, me apunté a algo macho. Al volver, una novia prostituta me llevó a trabajar juntos en el Bagdad, y empecé. Tenía 21 años.
–Y encontró usted su lugar en el mundo.
–No al principio, ver a la gente me cortaba. No funcionaba: ¡un desastre! Pero un día se me levantó... y ya nunca ha vuelto a bajar.
–¿Tiene usted novia?
–Siempre he tenido novia. Y la tenía... hasta hace diez días. Ahora estoy sin pareja.
–Lo dice como si le pesara la soltería...
–Sí, porque yo creo en el amor, tío: necesito despertarme al lado de mi chica, darle un beso, mimarla, cenar juntos, compartir...
–Pero... ¿entendían sus novias su trabajo?
–A veces ellas se dedicaban a esto también: hay que saber separar cada cosa. Pero ahora he cumplido 30 años y he recapacitado: me he jurado no volver a tener pareja.
–¿No? ¿Por qué?
–Ahora veo claro que soy un perro infiel y ya no quiero arruinar más vidas de chicas.
–Pero, ¿y el amor? ¿No decía creer en él?
–Sí, ¡y por eso esta decisión es un enorme sacrificio para mí! Pero me aguantaré.
–Por cierto, ¿no tiene miedo al sida?
–Trabajando, no: uso preservativo. Y no puedes rodar si no presentas tu test del sida.
–¿Qué dice su madre de esta vida suya?
–Hoy ella lleva mis asuntos... Está orgullosa de mí. Y yo la adoro. Hoy soy feliz, ¡y encima he podido ayudarla a ella y a mi familia!
–¿Y no formará usted familia propia?
–Tengo un sueño: recuperar aquella maravillosa casa de Enguera (que hoy es del actor Antonio Valero) y un día vivir allí, retirado y tranquilo, con una esposa y muchos hijos.
–Y si un hijo quiere seguir sus pasos, ¿qué?
–¡Le ayudaría! Es mucho mejor vivir como yo que trabajar por nada en una oficina.
Detalles sobre la persona de Nacho Vidal
Más información sobre Nacho Vidal en Wikipedia: Nacho Vidal
http://www.escolar.net/MT/archives/000631.html
OJALÁ
Tengo hecha una "visión" de las mías, acerca del PARTIDO POPULAR. Como que sería una crítica despectiva y deconstructiva totalmente gratuita me la guardo para después de las elecciones. Quería decirlo.
Ah, por favor, VOTA. Y si no te "convence" nadie, al menos vota en blanco. A no ser que estos votos (por la Ley d'Hont) también vayan al partido más votado. Y si no quieres votar supongo que tampoco querrás que tus votos vayan al PP, que lío... vaya jaleo. Mejor no votes JIJI
Salut i força al canut. A tope people... estoy contento.
Me voy a la manifestación.
Había puesto un post pero me acabo de dar cuenta de que (además el tema tiene intringulis) "no es lo más adecuado" para estos momentos. Es por mi idea de que de nada vale ponerse lazos negros y tal y que hay que seguir adelante, pero no me parecía bien. (Lo de los lazos es muy bonito, y nosotros el pueblo poco más podemos hacer, pero los que pinchan y cortan menos lacitos negros y más hechos...
Es que no me lo creo. Estaba con una chica rusa que he conocido, paseando por la ciudad y me ha comentado algo de un atentado, con 30 muertos o así. Yo estaba impactado, no sabía si creérmelo, pensar que lo había entendido mal... yo le explicaba la magnitud de esto y que no es lo que suele hacer ETA normalmente y me parecía que no podía ser. Y llego a mi universidad y en el comedor no había nadie: le pregunto a la camarera y es que se habían suspendido todas las clases por solidaridad y para "acompañar en el sentimiento". Y me ha dicho que habían muerto 170 personas.....
esto no puede estar pasando se me repetía en la cabeza. Todo era de oídas y cosas "inconcebibles", que superan lo "habitual" (para bien o para mal) y yo paseando por la ciudad con una chica que me gusta............
He llegado a casa y sí, así era. Puta vida.
Me ha llamado una abuela mía para preguntarme si iba a ir a Madrid, que estaban buscando/pedían gente para ayudar a los "afectados" por el atentado, incluso me ha dado un teléfono. Yo como psicólogo poco puedo ayudar, más que arrimar el hombro, escuchar, hacer que los familiares saquen toda la rabia, orientar acerca de si ver el cuerpo o no, dar algunas pautas..... pero BLA BLA BLA nada más. Me encantaría ir: sinceramente, por si puedo ayudar a alguna persona aunque sea poco y de manera simbólica, porque me apetece ir a Madrid desde hace tiempo y cuando haya pasado esta marea negra le podría echar un vistazo y porque siempre está la posibilidad de ya que estoy en Madrid conocer personalmente a Thais (si quiere) y "defraudarle" como próximamente haré con Vomitante.
Mi abuela me ha dado un teléfono que no para de comunicar y está saturado de llamadas: 91 4208670.
Si alguien sabe como puedo ayudar de la mejor forma posible, es decir, que no llegue allí y nadie me haga ni puto caso y todo sea un caos y ni siquiera pueda localizar a las familias porque ya no están en los hospitales o en la Feria de Madrid reconociendo cadáveres (como muy pronto llegaría mañana al mediodía o la tarde) pues que me lo diga. Estoy llamando a unos amigos psicólogos pero de esta manera, (sin ningún organismo u organización de voluntariado que se encargue de la logística, para poder hacer nuestra bienintencionada labor) no creo que se apunten.
Si alguien sabe algo que lo diga por favor,
saludetes y fuerzas a tope.
Ah, y a los catalanes también nos sabe mal
Las cosas... tan fáciles y tan difíciles, ¿verdad?
No, no tengo la solución. Te tendrás que apañar.
Si encuentras la solución a este enigma confío que vuelvas por aquí y me lo digas, ¿lo harás?
Inocente que soy, jeje. ¿Sacaré algo positivo de esta aventura o sólo quebraderos de cabeza y tiempo perdido? Inevitablemente insisto en mi idea.
Yo ya sé todo el rollo ese de que no existe una realidad sino sólo formas de percibirlas y tal, pero como humano imperfecto que soy yo erre que erre. Supongo que igual que Ominae y Jose Luis creo que "tengo más razón que los otros" jeje, vaya modelo... pero bueno, lo que no mata engorda, y yo con esta "discusión" voy hacia delante en mi camino. A costa de no estudiar, estarme en el ordenador más tiempo del que querría, comerme el coco, etc.
Es muy fácil conocer la idea de EQUILIBRIO, llevarla a la práctica no tanto, dificilísimo. Y, para colmo, luego si en todo estás en equilibrio tu vida es una insipidez total ¿no? No hay "emociones fuertes"........
Sólo me faltaba saber que esta vida que tengo sólo es una de más (libro de Weiss "Varias vidas, varias maestros") jeje, y que la puedo "malgastar" tanto como quiera, porque habrá más :(
Estoy un poquillo desmotivado diría.
A mí me gusta hacer estas cosas. "Sorprendentes" para algunos porque no son habituales pero yo creo que son cojonudas o que estaría bien hacerlas.
Yo ya hice una especie de testamento en vida, pero más que testamento era como un Documento personalizado de despedida.
No tengo nada que dejar a los demás aparte de mi ropa, mis juguetes: 2 platos Technics, 1 doble cd DENON, tabla de mezclas, 1 cámara digital, mis libros y un pequeño rinconcito de dinero -porque soy un ermitaño que no sé como me lo hago pero en mí gasto poco, y la gente que me quiere me va dando dinero. Y como no tengo pareja pues tengo pocos regalos que hacer.- Pensándolo, si me muriese ahora ese dinero no iría a mi hermano o mi familia, se lo quedaría el banco. Puta vida!!
Que pensé... igual que los homenajes (prefiero hacerlos/que los hagan en vida) pues voy a hacer mi testamento en vida. Con la diferencia de que se lo voy a entregar a esas personas, mis seres queridos, estando yo vivo. Y lo hice.
Y ya ni me acordaba jeje, visitando el blog de mestebanez lo he recordado.
Era como un prototipo de "testamento", ya se sabe que el primero que lo hace está tanteando la situación, probando... me encanta hacer pruebas (para muestra un blog). Escribí una carta para mi madre diciéndolo todo lo que pensaba sobre ella, mis sentimientos, mi cariño, mi gratitud incondicional y todo lo que me apeteció poner (todo bueno) y otra carta para mi padrastro (que vive con nosotros). Los dos se quedaron de piedra, pero les gustó. Sobretodo a mi padrastro. No voy a contar intimidades -sólo cuento la idea- pero cuando cuesta comunicarse con una persona y aunque te la aprecias pues no logras transmitírselo explícitamente, es mejor escribir una carta siendo totalmente sincero y claro.
Importante: cuando hice las "cartas" o testamentos lo hice pensando realmente que es lo que me gustaría que supieran de mí hacia ellos si muriese y no me pudiese despedir.
Lo hacía simbólicamente -porque me apetecía y por hacer algo inusual pero fantástico- porque sabía que no me iba a morir, pero ahí quedaba.
LO BONITO ES HACER LAS COSAS PORQUE SÍ, Y ESO ES UNA MUESTRA.
Y fue cojonudo. Mi madre ya sabía todo lo que pienso y siento de ella, pero con la otra persona pues cuesta más "demostrar" el afecto, porque están los roces cotidianos y las desaveniencias y todo eso, que queman, pero en el fondo quieres a las personas y mucho. Pues es una forma de demostrarlo.
Me costó un cojón dar el paso (es muy bonito decirlo pero a hacerlo va un trecho) y "ahí mis huevos" lo hice. Para mi madre fue "algo más" (yo soy transparente para ella) pero para la otra persona fue algo increíble; y cuando digo increíble digo increíble. Con decir que al día siguiente me llevó el desayuno a la cama.... y me quedo corto. Supuso el saber que a pesar de todo LE QUIERO. Yo por ejemplo, pienso muchas cosas pero siempre tengo mis dudas... no hay como que te confirmen las cosas, sobretodo cuando de amor y afecto se habla. Y estuvo "tranquilo", respiró.
Han pasado años y las situaciones se vuelven a enfriar pero él, por ejemplo, sigue guardando en un lugar secreto (no tengo ni idea de donde está) esa "carta" y cuando duda la puede leer. Y en su corazón sabe lo que tiene que saber. A mí me gusta que la gente esté "tranquila", y si puede estar bien mejor... pero eso ya es mucho soñar jeje. Ir tirando...
Prometo hacer "cartas" que me faltan, una relación especialmente ha cambiado en estos años y ahora es mejor momento para dar esa carta. A mi hermano, como es un cabrón (es broma) y ya sabe que blablabla pues no se la hice, pero lo haré. A todo el mundo le gusta que le digan cosas bonitas. A mí más que a nadie.
Tengo pendiente hacer un post sobre EL ARTE DE HACER CUMPLIDOS, me parece que mataré dos pájaros de un tiro..............
Actualización: no sé si quedó clara la idea: las cosas buenas/bonitas es mejor decirlas/que te las digan cuando estás vivo, ¿no? Eso pensé y me hizo gracia hacerlo.
Hasta hoy no conocía esa revista.
Mira su portada.
La "noche mágica" que Travolta pasó con Lady Di
Me sentí como un sapo que se ha convertido en príncipe". El actor estadounidense John Travolta recurrió a una de las metamorfosis clásicas de los cuentos de hadas para recordar, por primera vez desde 1985, lo que definió como "una noche mágica": la velada que pasó en la Casa Blanca, en la cual bailó con la princesa Diana.
La escena, ocurrida el 9 de noviembre de ese año, recorrió el globo y fue sumamente comentada. La foto tomada por Pete Souza, uno de los fotógrafos oficiales de la Casa Blanca, figura entre lo más selecto del archivo presidencial de todos los tiempos, y varios oportunistas venden copias por Internet.

Sin embargo, los protagonistas jamás hablaron del asunto. Lady Di murió en un accidente automovilístico el 31 de agosto de 1997. Y Travolta evocó públicamente aquel baile recién el domingo, durante un programa especial de la cadena estadounidense ABC News, con motivo del 50º cumpleaños del actor, que fue recogido ayer por la agencia ANSA.
Ocurrió durante un viaje oficial del príncipe Carlos y su esposa. "Queríamos que la princesa la pasara bien y, como no era una cena de Estado, la primera dama, Nancy Reagan, pudo tomarse un poco más de libertad", contó hace un tiempo Linda Faulkner, entonces secretaria de ceremonial del ex presidente Ronald Reagan.
"Les escribí para preguntarles si había algunas personas a quienes desearan ver —recordó el domingo la esposa de Reagan—. Cada uno mandó una lista, y en la de ella estaba John Travolta". Otros invitados fueron el cantante Neil Diamond, el actor y director Clint Eastwood, el actor Tom Selleck, y la soprano lírica Leontyne Price, mencionada por el príncipe.
Linda Faulkner solía mostrar la lista de invitados al director de la banda de la Marina, para que eligiera el repertorio apropiado para cada velada. Aquella noche se inclinó por una selección de bandas sonoras de las películas de Travolta, quien se había hecho célebre en 1978, tras el estreno de Fiebre de sábado por la noche. Price ofreció un breve recital, y los invitados se desplazaron al ala este de la Casa Blanca, donde ya estaba instalado un pequeño conjunto de baile.
"No tenía la menor idea de que aquella noche hubiera algo planeado para mí —confesó Travolta—. Sólo me sentía privilegiado por haber sido invitado a ese evento en honor de Diana y del príncipe Carlos. Me hallaba en el punto más bajo de mi carrera y, sin embargo, estaba en ese salón. Me sentí como un sapo que se ha convertido en príncipe".
Travolta contó que a las 21.30 Nancy Reagan se le acercó con una demanda confidencial: "Tengo un pedido especial de la princesa Diana —susurró—. Siempre tuvo el gran sueño de bailar con usted. ¿Bailaría con ella?"
El conjunto arrancó con ¿Bailamos? y, cumpliendo con el protocolo, Reagan sacó a bailar a Lady Di, y el príncipe Carlos, a la primera dama. Tímido y "hecho un manojo de nervios", confesó, el actor se quedó esperando la señal.
Cuando el conjunto comenzó con Fiebre de sábado por la noche y Grease, la secretaria le indicó que era el momento. "Me miró horrorizado y dijo: '¡No puedo interrumpir al presidente!'. El presidente estaba al tanto, pero Travolta no lo sabía. Prácticamente lo empujé, y al mismo tiempo juntamos al príncipe con Suzanne Farrell, la bailarina clásica.".
Travolta se acercó a Lady Di: "Disculpe, princesa, ¿le gustaría bailar?" "Inclinó la cabeza, me miró y se ruborizó —contó el actor—, y entonces dijo: 'Me encantaría'. Había muchas personas bailando, por lo que pensé: 'Bueno, si algo no sale perfecto, podemos pasar inadvertidos '. Pero como habían empezado a tocar un popurrí de las canciones de mis películas, la gente dejó de bailar".
"Estábamos bailando solos —continuó—. Dije: 'Dios mío, estamos en medio del salón con todo el mundo mirándonos'. Por todas partes había cámaras. Como ella bailaba muy apretado con Carlos, comenzó a bailar conmigo bastante apretado. Entonces, suavemente le tomé una mano y puse mi otra mano en el medio de su espalda. El sentido era: 'Déjeme llevarla porque realmente sé lo que hago'. Ella captó el mensaje y todo anduvo bien. Teníamos por delante todo el tiempo del mundo".
"Travolta se soltó pronto y comenzó a bailar como en sus películas, y ella iba a la par en los pasos —recordó la secretaria de ceremonial—. El príncipe era mucho más un bailarín de salón, girando con su delicada bailarina. Apenas terminó la música, los invitados no sólo aplaudieron sino que también vitorearon, algo que jamás vi ni volví a ver en la Casa Blanca".
El vestido de terciopelo azul marino que llevaba Diana, diseñado por Victor Edelstein, se hizo famoso precisamente por su baile con Travolta, a pesar de que la princesa también bailó con otras estrellas. En 1997, la casa Christie's lo vendió en 225.500 dólares, en una subasta a beneficio de enfermos de sida y de cáncer. Hoy se exhibe en el palacio de Kensington.
Travolta contó que a las 2 de la mañana paró a un maletero en el aeropuerto de Washington: "¿Sabe una cosa? Esta noche bailé con la princesa Diana". "Ya lo sé —le replicó el maletero—, lo sabe todo el mundo".
Extraído de Periodista Digital
Info sobre ZP. Más adelante pondré una entrevista que le hicieron (si la encuentro).
Hace tiempo que quiero indicar una cosa buena de Mariano Rajoy (la primera; por eso quiero ponerla). Creo que era con motivo de que pidió a sus compañeros de partido que mesuraran sus declaraciones, que estaban fuera de tono. Aún dando a entender que tuvieran motivos o no fuesen ellos los únicos culpables... ---> algo "correcto" que le oigo [BRAVO, por fín!!]
No voy a votar a Zapatero, votaré a Montilla (por si a alguien le importa). Llegué a pensar en votar a Carod (soy de Catalunya) pero tanto rollo del PP supongo que ha hecho mella en mí y ya estoy quemado. Carod me sigue gustando como político porque al menos tiene ideales y los intenta llevar a cabo. Igual que Zapatero y espero que Montilla (a este le avala su gestión en un ayuntamiento como alcalde -los ciudadanos no quieren que se vaya, creo- y "buenas sensaciones" que me da (ese sí que es un motivo de peso para votar a alguien XD. Perdóname Vomitante ;D) .
Sigo pensando que Carod no pidió tregua sólo en Catalunya (aunque bastantes cosas -exceptuando su palabra- así lo indican). Sino lo encontraría bastante indigno... claro que si él es independentista lo primero es su país y luego los demás, claro...
Una cosa que dijo Lux es irrefutable: "Que yo sepa, el estado español tiene su presidente electo por mayoría absoluta, que ni siquiera quiere oír hablar de reuninones........... QUE SE JODAN.... y que no voten a quien no tienen que votar."
¿Cómo me puedo haber levantado hoy a las tres del mediodía??
El socialista tranquilo
El número uno del PSOE es una de esas raras personas que consiguen reemplazar en la vida real al personaje que idolatraron en su adolescencia. La emulación de la figura de Felipe González y el poderoso legado familiar de compromiso político explican la trayectoria de José Luis Rodríguez Zapatero y contribuyen a desentrañar los secretos del alma de este hombre tranquilo que el 14 de marzo se presenta a las elecciones. El reportaje es de José Luis Barbería y aparece en la revista dominical de El País.
Era un niño tan bueno que ni siquiera en eso exageraba. Ahí está, a sus cuatro años, en la puerta del colegio de las Discípulas de Jesús, en León –el mismo en el que estuvo Mariano Rajoy–, esperando a que su madre venga a recogerle. “Tienes los ojos turbios”, le dice esa mujer que le coge en brazos y le besa. Y no se sabe si José Luis ha llorado porque le han pegado en el patio, porque la monja le ha reñido o por qué. Son los primeros recuerdos del candidato socialista a la presidencia del Gobierno. Hay también un coche de pedales rojo que le trajeron los Reyes y el tecleo nocturno de la máquina de escribir de su padre que penetra en su habitación como una melodía lejana, reconfortante, invitándole a rendirse al sueño.
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Pero, por encima de todo, está el desván de la casa de la abuela Josefina, poblado de recuerdos de aventuras y temores infantiles; un espacio mágico, aprensivo. De esa casa con huerta y gallinas salió el 20 de julio de 1936, para no volver, el capitán del ejército republicano Juan Rodríguez Lozano, detenido por los facciosos esa misma mañana en el Gobierno Civil de León y ejecutado en la prisión de San Marcos un mes más tarde. Es una referencia trascendente porque, en el caso que nos ocupa, la savia ideológica y el testimonio trágico de la historia no llegaron a agostarse ni a desaparecer en las fosas comunes de la dura tierra española.
José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 4 de agosto de 1960) tuvo una infancia feliz mecida en la complicidad amorosa de su madre, una persona psicológicamente austera; sin embargo, de la que heredó la resistencia a verbalizar las emociones, así como el cabello rubio y los ojos azules característicos de la rama vallisoletana de la familia. Pasó su infancia y adolescencia en la seguridad de una familia de clase media, sin agobios ni problemas, bajo la tutela protectora de su padre, Juan Rodríguez, director de los servicios jurídicos del Ayuntamiento de León y decano del Colegio de Abogados. A los 11 años, tras superar unas fiebres de Malta que le mantuvieron apartado de toda actividad durante dos meses, aquel niño gordito y tranquilo que veraneaba en Luanco (Asturias) y en Gijón entró en una fase de metamorfosis: dio un gran estirón; se hizo con un cuerpo delgado, fibroso, y acentuó su personalidad seria, reservada.
Jugaba al fútbol con su hermano Juan en el pasillo de casa y más tarde en las eras de San Andrés del Rabanedo, donde mostró una gran disposición a suplir con la teoría de la organización táctica del juego sus evidentes lagunas técnicas. Una pena, porque, aunque era mejor en el baloncesto, él habría preferido jugar bien al fútbol. Tampoco su breve incursión en el mundo del kárate y de las artes marciales, truncada por una fractura de muñeca, le permitió superar su aversión por el choque físico violento. Lo que hacía muy bien era imitar delante del espejo a personajes famosos, una galería de la que con el tiempo llegaron a formar parte el entonces presidente de las Cortes, Landelino Lavilla, y el propio Felipe González, sus mejores caracterizaciones. “A estos dos los bordaba”, apunta su hermano.
De ahí nace la leyenda, aventada por amigos y enemigos, de que José Luis Rodríguez Zapatero siempre supo que estaba llamado a sustituir a Felipe González. Aunque nadie recuerda haberle oído decir nada semejante –demasiado pudoroso e inteligente para estos alardes–, lo cierto es que muchos de sus seguidores leoneses le vaticinaron tempranamente ese destino. “Sobresalía en todo, siempre supimos que llegaría muy lejos”. Tampoco él hizo gran cosa por acallar esas voces que en los oídos de los históricos del PSOE local sonaban escandalosas, blasfemas.
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Desde que en agosto de 1976, con los partidos aún sin legalizar, asistió al mitin de Felipe González en Gijón, Zapatero supo que su familia política era el PSOE, y su líder, aquel andaluz de patillas y chaqueta de pana que, literalmente, le había encandilado. Tenía 16 años, pero la fascinación por el secretario general de los socialistas perduró en él durante muchos años. Todavía hoy sigue rindiéndole tributo reproduciendo algunos de los ademanes y de las voces abovedadas y alargadas propias de la liturgia oratoria de González. Y eso que ya ha conseguido liberarse de la poderosa sombra de Felipe. Lo ha hecho como siempre: dejando que los amigos comunes le prepararan el terreno, utilizando sus dotes seductoras en la distancia corta, entablando una relación personalmente afectuosa que González corresponde con regalos a las hijas de Zapatero y alguna escultura hecha de su propia mano.
Aquel chico razonable, poco conflictivo, bastante hipocondriaco, que no se ha pegado en su vida –inútil buscar en su biografía una barrabasada, una anécdota que le caracterice rotundamente–, rehuía el enfrentamiento físico y hasta el psicológico, pero ya mostraba una gran habilidad táctica para aprovechar los movimientos de los contrarios. “Aunque soy cuatro años mayor que mi hermano, en los juegos y en los conflictos con mis padres el que perdía era yo. José Luis se las ingeniaba para sacar provecho de mi mayor disposición al enfrentamiento directo”, confirma su hermano Juan. Y su padre corrobora: “Siempre conseguía salirse con la suya, hacía lo que quería”.
Hay un enigma Zapatero –ya dice su mujer, Sonsoles Espinosa, que no existen los zapaterólogos– creado por el exagerado autocontrol emocional del candidato socialista, por su carácter personal inescrutable y, por tanto, imprevisible. Es un enigma que ni sus antiguos compañeros, amigos y familiares han conseguido desvelar. Y eso que también ellos agradecerían un rasgo de debilidad; un golpe de temperamento, de nervio, que le homologara con el resto de los humanos, que disolviera su aparente frialdad y galvanizara ese físico de buena planta, pero falto quizá de expresividad y relieve, de calor. Porque el premier británico, Tony Blair –un espejo en el que Zapatero se mira de reojo–, resulta incluso un político meridional, por contraste con el carácter nórdico del líder socialista español.
¿Qué hay detrás del rostro amable y sonriente; de esa pantalla invisible, impenetrable, tejida con formas suaves y afectuosas, hecha de silencios y de una autodisciplina que le permite ocultar sus emociones y sentimientos, resguardar su intimidad de las miradas ajenas? No se trata de hurgar en esos recovecos últimos del alma humana que ni siquiera nosotros mismos nos atrevemos a mirar. Es que lo que Zapatero protege de la curiosidad ajena parecen más bien amplias estancias interiores que se adivinan iluminadas y perfectamente ordenadas y acondicionadas. Así que la pregunta guarda todo su sentido: ¿quién es, en realidad, el secretario general del PSOE y candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España?
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No cuenten con este hombre para hacer locuras. Él no ha cambiado demasiado desde que dejó la universidad, sostienen sus antiguos profesores y compañeros de aula de León. “Aparenta lo mismo que era: una persona responsable, reservada, que meditaba sobre todo y que sólo se lanzaba a actuar si tenía las cosas controladas. Ejercía un cierto liderazgo, pero le veíamos demasiado equilibrado. No nos acompañaba en las locuras, aunque igual es lo mejor para este país nuestro”, comenta Aurelia Álvarez, actual vicedecana de la Facultad de Derecho. Lo más extravagante que se recuerda de la pareja es una rara escena en la que los dos están sentados en el suelo de una discoteca tomando una cerveza. “Ojo, no significa que estuvieran borrachos, ¿eh?, igual es que no había un sitio mejor para sentarse”, apunta un antiguo compañero. No parece un gran bagaje para unos años que sus amigos recuerdan como una etapa de cierto desmadre con frecuentes cambios de pareja en la cuadrilla.
Zapatero nunca alardeó de nada, y eso que sus ojos azules ejercían un poderoso magnetismo sobre algunas universitarias que se dejaban caer por el bar Montañés cuando el grupo de Zapatero optaba por pasar del estudio para aplicarse al mus o al tute. Sin estudiar demasiado –según sus profesores, Zapatero no iba a sacar nota, se limitaba a concentrarse en los temas que le interesaban– consiguió un buen expediente académico poblado de sobresalientes y notables. Estaba ya tan enfrascado en los asuntos políticos –era secretario de las Juventudes Socialistas de León– que las propias amigas de Sonsoles propagaron la idea de que se estaba ganando a pulso el epíteto de Sosomán. No es así exactamente. Pese a que su actitud reservada, su figura y su aire algo desgarbado parecían avalar esa impresión, el joven Zapatero –conocido igualmente por el apodo cariñoso de Papes, una marca de zapatos que se anunciaba con un perro grande y tristón– podía también llegar a ser irónico y guasón.
Al terminar la carrera, el decano le propuso quedarse a dar clases, y él aceptó tras acabar su tesina sobre el estatuto de autonomía de Castilla y León. Sus clases de segundo de Derecho Constitucional contaban con una asistencia femenina extraordinaria. “Las tenía locas, venían de todas partes a verle”, dice Aurelia Álvarez. Cuando lo tenía todo a favor para hacer el doctorado y asegurarse una plaza en la universidad, Zapatero dejó bruscamente las aulas para dedicarse en exclusiva a la política. Lo hizo contra el criterio general de su familia; de su maestro, Manuel García Álvarez, hoy Procurador de lo Común (Defensor del Pueblo), y de sus amigos. Como era candidato al Congreso –con 26 años fue el diputado más joven–, no tuvo problemas para obtener la prórroga del servicio militar.
Habría sido abogado o profesor universitario en León si no hubiera estado desde niño en el secreto de la historia. Zapatero sabía de la existencia de una vida política distinta, de otra sociedad, de otra cultura, cuando el franquismo parecía poder congelar el tiempo. En los últimos años de la dictadura, el decano del Colegio de Abogados de León convocaba a sus dos hijos a una charla familiar, casi siempre nocturna, para familiarizarles en el debate y la reflexión sobre los asuntos de actualidad, aleccionarles sobre la historia de los desastres de España y abrirles ventanas al futuro.
Aunque asistía generalmente en silencio a esos encuentros familiares, el adolescente Rodríguez Zapatero adquirió entonces la, podríamos decir, desbocada pasión política que le condujo a la secretaría general del PSOE. Así supo que su familia pertenecía a la España derrotada, que su abuelo había sido fusilado por permanecer leal a la República, y que, en palabras de su padre, ser de izquierdas se resumía en tener una actitud honesta ante la vida y estar dispuesto a defender a los más débiles. Tenía sólo 15 años cuando murió Franco, pero para entonces su padre había completado ya la transmisión familiar de valores. Un año antes, en una de esas charlas, su padre les había desvelado el testamento político que el capitán Lozano dejó escrito de su puño y letra horas antes de su ejecución. Es esto lo que dice: “Para tranquilidad de su esposa y familia, declara creer en la existencia de Dios; rechazando su conciencia en cambio, los ritos humanos. Su fe en el Ser Supremo es firme. A Él encomienda su alma de creyente que procuró siempre tener limpia de faltas, y a Él también encomienda la felicidad de su esposa e hijos. A Él, en este momento de abominables pasiones, pide la paz de España y de la Humanidad. Muere inocente y perdona. Pide a su esposa e hijos que perdonen también. Que cuando sea oportuno se vindique su nombre y se proclame que no fue traidor a su Patria, y que su credo consistió siempre en su ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes”.
Ese testamento ocupa la parte noble de las estancias ideológicas del secretario general del PSOE, es el capital particular que vindica. Dispone de un santuario propio en el alto de Aralla, en el límite con Asturias: una escultura levantada junto a los restos de la antigua trinchera republicana que lleva el nombre del abuelo de Zapatero. “Trinchera del capitán Lozano. Apunta bien miliciano y defiende la República”, reza la leyenda que un combatiente escribió con el dedo en el cemento antes de que éste cuajara.
El padre del candidato a la presidencia de España pudo estudiar la carrera de derecho gracias a la ayuda económica de un médico amigo de la familia. Pese a llevar consigo el estigma de los derrotados, Juan Rodríguez logró escalar profesionalmente en la España franquista sin renunciar al papel de albacea testamentario del legado paterno. En este hombre al que todo el mundo presenta como sensato, prudente, buen abogado y mejor persona, aunque “sin talento profesional para ganar dinero”, se mira íntimamente el candidato socialista a La Moncloa. Si se le pregunta cuál es la persona a la que más admira, José Luis Rodríguez Zapatero responderá gravemente: “Adoro a mi padre”.
Es un amor correspondido que ata a los tres hombres de la familia Rodríguez sobre el vacío de la madre, Purificación Zapatero, muerta el 30 de octubre de 2000. “Recuerdo muy bien a los tres hombrones derrumbados sobre la cama de la madre, ya moribunda. Aquello me impactó porque vi que en esa unión familiar había algo muy profundo”, dice el médico leonés Francisco Fructuoso. “Fue tremendo ver tan conmovido a José Luis Rodríguez Zapatero”.
La política y la familia son las únicas pasiones del candidato socialista a la presidencia. El periodista podría matizar: “las únicas pasiones conocidas”; pero es tan abrumador el testimonio de los que saben cómo es que el añadido parece no tener sentido. Le gusta la pesca de la trucha –Zapatero sueña estos días que gana las elecciones y se va con sus amigos a pescar al río Porma o al Órbigo–, andar por el monte, leer literatura latinoamericana: Cortázar, García Márquez y sobre todo Borges; pero ninguna de estas aficiones adquiere, ni de lejos, la categoría de pasión.
Pese a que, como dice uno de sus amigos, nunca se sabe lo que pasa de cintura para abajo en los hombres, no hay nadie dentro y fuera de su círculo de amistades capaz de dar crédito a la posibilidad de que José Luis Rodríguez Zapatero pueda tener una aventura, un desliz, un exceso, un arrebato. Es un tipo sin debilidades. No bebe, le gusta la coca-cola y sólo come para alimentarse. “Le das un plato de sopa sin sopa y se la toma sin dejar de hablar de política”, dice un amigo suyo. ¿No es increíble que nunca nadie le haya visto dar una voz, un puñetazo en la mesa?
Más todavía: las secretarias que le han tratado durante sus 26 años de vida política aseguran que jamás han recibido un mal gesto de su jefe. Hay ahí auténticas apologías de la persona de Rodríguez Zapatero, y no parece haber impostura en estos testimonios redundantes. “Establece una relación de compañerismo, no de jefe y subordinada. Como secretario general, nunca me dio una voz”, dice Eva Zotes, secretaria de la agrupación de León. “Si te corrige, lo hace en plan pedagógico. Se gana a la gente escuchándola. Es su método de trabajo. Una vez, en una trifulca interna del partido, yo salté contra un compañero diciendo: ‘Eso es mentira’. Él intervino y me dijo suavemente: ‘No digas que es mentira, di que no es cierto y así le dejas a la gente la posibilidad de rectificar o de razonar’. Se aprende mucho con él y es un gran estratega. Sabe pactar para conseguir el poder, lo lleva en la sangre. Saca partido de las debilidades y virtudes de la gente que tiene alrededor, y tiene una tranquilidad pasmosa”.
Lo que parece evidente es que su temple, condición ciertamente indispensable para el ejercicio de la política de alto nivel, va acompañado, en su caso, de una pobre disposición para transmitir sus emociones. Eso no significa que el líder socialista sea necesariamente una avefría de los sentimientos. A Zapatero le han visto emocionarse al borde de las lágrimas en los funerales por los compañeros asesinados por ETA, hacer gestos de cariño envueltos en la mayor de las discreciones, turbarse profundamente ante acontecimientos trascendentales. Ocurrió la noche en la que Aznar le comunicó que el inicio de los bombardeos sobre Irak era cuestión de horas, cuando fue proclamado secretario general del PSOE en el mitin de Las Ventas de Madrid, durante la crisis de los diputados tránsfugas madrileños…
Se afilió nada más alcanzar la mayoría de edad, a los 18 años, sin haberlo consultado con su padre ni con su hermano, que en aquellos tiempos andaba en la órbita del PCE. Lo primero que hizo el militante socialista Zapatero fue acompañar a la dirección provincial de su partido al cementerio para depositar una rosa en la tumba del primer alcalde socialista de León, Miguel Castaño, fusilado en 1936. Allí conoció al entonces secretario general de la provincia, Maximino Barte, y a algunos históricos del socialismo leonés: José Álvarez de Paz, Dionisio Nicolás, Alberto Fernández…, que vieron en Zapatero al mirlo blanco que necesitaba el partido.
“Como tenía la vitola de ser nieto del capitán Lozano y capacidad de improvisación, los socialistas históricos me adoptaron y auparon enseguida”, dice el líder socialista para explicar su irresistible ascensión a la cúpula. Tenía mucho más: una preparación política sorprendente para su edad, un estilo afectuoso y atento, capacidad estratégica, intuición, y sobre todo una vocación política extraordinaria. Porque el tímido que habitaba y habita todavía en José Luis Rodríguez Zapatero –“es particularmente tímido con las mujeres de carácter fuerte”, dice un conocido suyo– se transforma en un animal político, en un verdadero estajanovista para el que no existe otra cosa que el quehacer político. Un día, Zapatero le confesó a Maximino Barte: “Me gusta la política tanto o más que a ti”, y aquello fue el anuncio de que con el tiempo terminaría sustituyéndole al frente del partido en León.
Llegar a ser secretario general de una organización particularmente convulsa como la del socialismo leonés –no digamos nada del PSOE– no está, por supuesto, al alcance de una persona corriente. Hacen falta recursos y astucia, capacidad de actuación, mucho trabajo y ambición política para superar el largo camino de obstáculos e imponerse a los contrincantes. Es una pelea que siempre deja cadáveres políticos, junto a una estela de resentimientos ilustrativa, en general, del aspecto más pedestre de la política. “Zapatero debe de tener algo así como un 10% de lado oscuro”, calcula uno de sus antiguos correligionarios críticos.
Su supuesto punto negro se resume en el Pacto de la Mantecada, así llamado porque se fraguó en Astorga, en 1989, en el hotel Gaudí. Fue un golpe de mano que le llevó al joven Zapatero a hacerse con la secretaría provincial gracias al apoyo de la corriente que encabezaban Daniel García y los responsables locales de Ponferrada, Conrado Alonso Buitrón, y de Villablino, Pedro Fernández. “Aquello fue un pacto contra natura, porque él formaba parte de la ejecutiva y sólo teníamos diferencias sobre los candidatos a la diputación”, sostienen sus críticos. “Fue un paso inevitable”, responden sus seguidores, “porque Zapatero contaba con el apoyo de la mayoría de la militancia, y, de hecho, si lo hubiera querido, habría podido ser secretario general mucho antes”.
Sea como fuere, el Zapatero forjado en las crisis del PSOE de León es un político hábil, sí, pero también expeditivo, frío e incluso implacable cuando se trata de defender las posiciones propias o sabotear las ajenas. Que se lo digan si no a los que montaron las falsas afiliaciones de Villablino. El ya secretario general del PSOE de León desmontó el tinglado facilitando a los periodistas los nombres de los supuestos nuevos afiliados, algunos fallecidos. Porque los epítetos de Bambi y Zapatitos que le regalan sus críticos no dejan de ser una broma cosmética que conduce directamente al equívoco, que ignora la fortaleza emocional del personaje y su carácter ganador. “A sus adversarios los mata bien muertos, aunque no hace más daño de lo que considera necesario y siempre trata de salvar la relación personal”.
Curiosamente, ésta es una afirmación compartida por amigos y enemigos del actual candidato a la presidencia del Gobierno. Y por lo mismo, no es fácil encontrar en León a adversarios suyos dispuestos a hacer sangre de él. “A mí no me gusta, pero tampoco quiero hacerle daño, quiero que gane”, dice un antiguo militante socialista que añora a los líderes históricos del socialismo español.
“Estoy deseando que pierda, pero hay que reconocerle que es un hombre muy capaz y serio, todo un caballero”, apunta Juan Morano Masa, antiguo alcalde de León por el PP. “Cuando me destituyó de mi puesto, me dijo que siempre podía seguir contando con él en el plano personal. Parecía un sarcasmo, y, sin embargo, era verdad porque luego nunca me ha fallado como amigo”, indica un responsable político de León.
Maximino Barte, uno de los mayores damnificados por la meteórica ascensión del líder socialista, cuenta que Zapatero invitó a comer a una serie de antiguos miembros de la ejecutiva provincial de León poco después de convertirse en el número uno del PSOE. “Nos dijo que algunas de las cosas que había hecho en su vida le habían dejado mal sabor de boca, y que una de ellas era la manera en que tumbó aquella ejecutiva de la que habíamos formado parte. Nos pidió excusas por las formas. Me pareció sincero porque él no actúa con doblez ni es un oportunista”, dice este hombre, que duda de la consistencia del pensamiento político de Zapatero sin dejar de reconocerle cualidades de buen parlamentario y una gran capacidad para representar al partido, para adaptarse a las circunstancias, para pactar y armonizar.
Esto último lo demostró en los prolegómenos del 35º Congreso, cuando, tras el fracaso electoral de marzo de 2000, los diputados de segunda fila vieron en él al elemento idóneo para encabezar la corriente renovadora Nueva Vía. Tenía una trayectoria brillante: secretario general de las Juventudes Socialistas de León a los 18 años, secretario general de esa capital a los 22, diputado más joven de España a los 26, líder del socialismo leonés a los 28. Tenía, además, una brillante trayectoria parlamentaria; pero, probablemente, él fue el único que creyó de verdad en sus posibilidades de alcanzar la secretaría general del partido. Él y sus correligionarios leoneses, que tienen una fe ciega en sus posibilidades, en que es un caballo ganador, en que tiene virtudes especiales; la baraka, que dice su padre.
Tomó las riendas del partido en un momento en el que los socialistas seguían sintiéndose vilipendiados por el PP y clamaban pidiendo vendetta: pagarle a la derecha con la misma moneda de ataques emboscados y descalificaciones. Esperaban a un samurái de cuchillos afilados y se encontraron con una suerte de monje tibetano de la política que predicaba la paciencia, que venía a decir que la moderación puede ser revolucionaria. Su iniciativa de proponerle al PP un pacto antiterrorista hizo chirriar las cuadernas del PSOE, un escándalo interior que llevó a alguno de los barones a lanzarle un ultimátum. Nada serio. Entonces, como ahora, Zapatero ha terminado amansando y encauzando las aguas turbulentas. Para exasperación, a veces, de algunos de los que le rodean, evita permanecer en el terreno de lo visceral; busca enfriar los ánimos, salirse de la dialéctica del guerracivilismo español, hacer política. Tarda demasiado en tomar algunas decisiones, dicen de él, pero es que se lo piensa, consulta y medita mucho antes de actuar. Tiene un estómago político rumiante.
Aunque ya cuenta con incondicionales, sabe muy bien que en el PSOE nadie es reconocido plenamente como líder hasta que gana las elecciones. “Es un boxeador de 15 asaltos, de esos que pasan con apuros los cuatro primeros y luego terminan imponiendo su media distancia”, resume Manuel García Álvarez, su antiguo maestro de Derecho Constitucional. Ciertamente, Zapatero nunca ha perdido un congreso, de ahí su vitola de apuesta ganadora, pero debe demostrar que puede imponerse a la derecha. Como tantos otros políticos españoles, tiene el déficit de su falta de experiencia en la gestión empresarial, un pobre manejo de los idiomas y escasa andadura internacional.
En los tres años que lleva al frente del PSOE ha redoblado su fe en el poder del discurso político, hasta el punto de que atribuye a las palabras un efecto transformador, casi demiúrgico. “Pienso mucho cada palabra que voy a decir, quiero que cada frase sea una idea”. Su discurso en el 35º Congreso del PSOE –que ensayó concienzudamente la noche anterior en su habitación del hotel– fue determinante para ganar esos nueve votos de diferencia que le dieron la victoria sobre su contrincante José Bono. Hay una pregunta clave que se hacen también muchas de las personas que pertenecen a su círculo afectivo. ¿Por qué el secretario general del PSOE no tomó medidas drásticas en la crisis de los tránsfugas de la Federación Socialista Madrileña? No le faltaron invitaciones y presiones para que sacrificara políticamente algunas cabezas ante la opinión pública, pero Zapatero no hizo nada.
Ésta es la explicación que ofrece en el transcurso de una charla prolongada más allá de lo previsto, a despecho de los teléfonos que suenan y de las repentinas irrupciones de sus colaboradores que asoman repetidamente la cabeza por la puerta de su despacho. Zapatero no parece tener prisa, pero aunque su rostro se mantiene apacible, una de sus piernas se mueve continuamente, y de vez en cuando sus manos se entrelazan, nerviosas, como si estuvieran amasando una idea que hay que depurar hasta dejarla en el núcleo. En ocasiones subraya sus palabras posando cordialmente una mano en el brazo de su interlocutor. “Yo no puedo tomar decisiones injustas, y, en el caso de Madrid, cualquier decisión habría sido eso, injusta”, dice, “porque la responsabilidad no era individual. El PSOE no es un partido de ordeno y mando en el que se sacrifica a la gente para soltar lastre”.
Las tres grandes cuestiones que preocupan al candidato socialista son la vertebración de España, la inmigración y el terrorismo. “Por culpa de las dictaduras, el Estado español no ha conseguido históricamente hacer nación en muchos rincones de España. La diversidad es un valor consustancial que hay que saber liderar para poder unir. El elemento central que fortalece nuestra cohesión es nuestra pertenencia a la Unión Europea”, señala.
–¿Y cómo hay que abordar el fenómeno de la inmigración?
–El otro día llegó al colegio público en el que estudia mi hija pequeña una niña marroquí que se llama Iman. Le dije a mi hija que tenía mucha suerte porque, como esa compañera suya llega de otra cultura, otro país, seguro que es interesante y enriquecedor para todos nosotros. Ella entendió el mensaje.
–¿Hay que vender mejor España en Euskadi?
–Hay que vender una España democrática y comprensiva con los ideales de Euskadi. La Unión Europea nos da una oportunidad. Soy optimista, veo una vía de arreglo para acabar con la violencia. Es un pasillo estrecho, pero tiene una salida.
La incógnita pendiente que queda por despejar es dónde desagua sus malos humores este hombre que no levanta la voz ni se enfada en ningún sitio, dónde descarga las enormes tensiones que tiene que generarle su actividad. “Estoy a gusto conmigo mismo, y también con mi familia y mis amigos. Además, salvo en situaciones dramáticas, como la guerra de Irak, duermo perfectamente. Eso hace que me enfade muy poco: alguna discusión matrimonial, alguna riña a las niñas…, poco más. Créame, soy completamente transparente. Esto es lo que hay”.
Los que han trabajado con él, han aprendido que el silencio es su respuesta preferida cuando algo le disgusta. El silencio y el levantamiento casi imperceptible de una de esas cejas que les traen a mal traer a los expertos en imagen porque le dan al candidato un toque de gran severidad, de malignidad incluso, que contrasta mucho con su rostro más bien amable, de sonrisa fácil.
Le comento que el poder transforma a la gente, y sin dejar de darme la razón me contesta: “No sufriré ninguna transformación personal si llego a la presidencia de España, se lo aseguro”. Pese a que Zapatero no da la impresión de estar atacado por la ansiedad, al periodista le queda la duda de si su compromiso de que sólo gobernará en el caso de que sea el candidato más votado no responde, precisamente, al juego táctico del momento, al propósito de desencadenar a su favor la movilización general de la izquierda. Sostiene que no, que ese compromiso responde más a los principios que a la táctica, que la democracia tiene leyes no escritas, y que, en buena ley, para sentarse en La Moncloa hay que haber llegado primero y haber superado todas las pruebas. El candidato socialista a la presidencia de España camina a grandes zancadas; sin atajos, pero en línea recta. Uno se pregunta qué número calza este Zapatero.
Fuente PERIODISTA DIGITAL (antiPP)