Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los mas diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: Depresión y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, es un amante. Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.
A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición:
Amante es: "Lo que nos apasiona".
Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...
En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar.
Y que es durar? - Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista... de la vida.
Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin durar, búscate un amante...
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida".
JORGE BUCAY
Pues sí. Se han escrito en este blog 500 comentarios ya (que no posts). Me congratulo (que petulante soy jeje ;D ) porque he aprendido mucho.
Antes de empezar este blog no tenía ni idea de lo que era liberalismo por ejemplo, sabía menos de nutrición, de religión, de las personas y de muuuchas cosas más.
Gracias.
En relación a este post acerca del conocimiento, inteligencia y sabiduría.
Entrevista a Pablo Pineda. Diplomado en Magisterio y casi licenciado (le falta un año) en Psicopedagogía
Dice Pablo Pineda que la primera noticia de que era síndrome de Down lo suyo la tuvo a los seis o siete años. “Un profesor de universidad que llevaba el Proyecto Roma, don Miguel García Melero, en el despacho del director me preguntó: ‘¿Tú sabes que eres síndrome de Down?’. Yo, inocentemente, le dije que sí, aunque no tenía ni idea. Él lo notó y se puso a explicarme qué era eso, aunque no era genetista, sino pedagogo. Y yo, como a todo le saco punta y tengo esa agudeza mental, le dije: ‘Don Miguel, ¿soy tonto?’.”
–¿Por qué se lo preguntó?
–No sé. Es difícil saberlo. Quizá, si a los seis años te asocian con un síndrome, tú lo asocias a ser tonto o no. Él me dijo que no era tonto, y le pregunté: “¿Y voy a poder seguir estudiando?”. El me dijo: “Sí, por supuesto”. Luego comenzó el proceso de la calle; los niños empezaron a decirme: “Pobrecito, está malito”. Y yo me enfurruñaba, porque no estaba enfermo.
–Pero sí veía que su cara era distinta.
–Eso sí. Que tenía los ojos más alargados, que las manos no eran iguales. No había visto a otros niños con síndrome, pero quizá tenía la mosca detrás de la oreja. Quizá tenía una inquietud. ¿Y esto del síndrome, qué falla será? En casa, mis padres nunca me habían comentado nada, pero después de la primera noticia le pregunté a mi madre: “¿Es verdad que soy síndrome de Down?”. Estaba con mi hermano Pedro, el mayor, que estudiaba medicina en aquella época, y empezó a explicarme lo que era la genética, los genes; así me fui enterando. Y volví a hacerles la misma pregunta que al profesor: “¿Puedo seguir estudiando?” “Claro”, dijeron los dos, “sin problemas”. Estaba muy a gusto en el colegio, con mis compañeros. Luego, durante un tiempo, no tuve interés de saber más; hasta que empecé a estudiar la carrera de magisterio, a los 21 años, al tocar el campo de la educación especial: ahí es cuando me entero de lo que es esta discapacidad. Aunque, al describirla, los libros hablaban de que era una enfermedad y de la cultura del déficit, de todos los problemas que tienen. Muy negativo. Y cuando empecé a leerlo me dije: yo no soy así.
–¿Pensó que era un síndrome de Down un poco especial?
–Exactamente. También pensé, además de que yo era especial, que otros muchos síndromes de Down que ya conocía tampoco eran como los describían los libros. La literatura nos pone peor de lo que somos, y nos aparta. Sobre capacidad motórica, te explican todo lo que deberían tratar en capacidad mental. Lo mental siempre se vende peor que lo físico. Dicen que somos deficientes, que somos retrasados. Y que no hay ninguna solución, que es lo peor. Se quedan con las alteraciones visibles, y asocian lo mental con la locura, porque antes no se distinguía entre deficiencia mental y enfermedad mental. Y todavía se distingue mal... Así que cuando la gente ve a un paralítico mental dice: ése está loco. Deficiencia se asocia con locura.
–¿Le costaba estudiar más que a los demás?
–No. Bueno, los números y las matemáticas no me gustan nada; pero eso no es algo extraordinario, ni característico de un síndrome de Down.
–Supongo que la adolescencia debió de ser una etapa más dura que la infancia.
–He pasado por distintas épocas. Cuando empecé en primero de BUP (el bachillerato único polivalente), nadie se esperaba un síndrome de Down en un instituto, y la gente me miraba como diciendo: que hace éste aquí. Hicieron una cosa ilegal, que los profesores tuvieran que votar mi admisión en el instituto. Así que fue duro. Pero poco a poco me fui sacando ese torrente de magia o de cariño y fui conquistando a mis compañeros, porque era muy consciente de que debía hacerlo. Con los compañeros sabía que tenía que atacar charlando, metiéndome entre ellos, y eso fue lo que hice. Y reaccionaron muy bien; en primero, fue una relaciónbonita. Y a los profesores, a pesar de que habían votado, a muchos los fui conquistando, aunque a ellos fue por lo cognitivo. Les preguntaba en clase, me interesaba, y eso los descolocaba. Después, en segundo, ahí todo fue fatal. Quizá porque los niños con 14 años siguen siendo niños, pero los de 16 se hacen los duros, son crueles, y entonces comenzaron a mirarme por encima del hombro, a no hablarme. La vida era imposible.
–¿Y qué hizo?
–Al principio me sorprendí. Me desanimé y pensé en tirar la toalla. Tampoco sabía cómo contárselo a mis padres, así que me lo callé todo. Los de primero eran profesores jóvenes, pero en segundo eran mayores y no creían en mí. Decían que ese niño no podía aprender, que no sabían cómo iban a enseñarme, que no iba a aprender nunca, que las matemáticas me costaban un montón. No veían ninguna luz y empecé a deprimirme.
–¿Qué asignaturas prefería?
–La historia y las ciencias sociales me encantaban. Me leía los anuarios. Y también me gustaba el griego. El profesor era muy joven, acababa de entrar en el instituto, y me encantaba cómo me enseñaba.
–Hemos llegado a tercero. Entonces, ¿qué pasa?
–Pues que todo vuelve a estar bien. Tengo muchos amigos, hacemos viajes.
–¿Y cuándo se aceptó del todo?
–Pronto. He dado conferencias, y en una de ellas, cuando tenía 14 años, una señora me preguntó si me haría la cirugía estética para cambiar los rasgos de mi cara. Y le dije: “No, los tengo a mucha honra”. Y luego: “¿Es que no te gusta como soy?” Yo he sido muy exigente conmigo mismo.
–Uno de los problemas que tienen los Down es que la sociedad suele tratarlos como niños. Esa lucha para crecer, a veces debe hacerse contra la propia familia.
–Por ejemplo, mi físico es el mismo de hace años, no veo cambios en mí. Cuando me preguntan cuántos años tengo y digo 29, me dicen que no los aparento. Eso me molesta. Sé que es por el físico, pero no me gusta que me traten como a un niño; pero es muy difícil. Es verdad que la gente piensa que eres un niño siempre.
–Quizás a algunos discapacitados los atrapa eso. Prefieren no crecer, como muchos otros niños, y ser Peter Pan para no enfrentarse con un mundo que suponen hostil.
–A mí no me pasó. Cuando tenía 14 o 15 años era tanta mi propia autoestima que todo el lado conmiserativo no me gustaba nada. Quería salir de eso, demostrar quién era y lo que podía hacer.
–En realidad, su vida debe ser difícil, necesita ser un buen guerrero para llevarla.
–Sí que es duro, más que nada porque siempre tienes que estar demostrando que puedes. Que puedes hacer esto o lo otro, que puedes viajar. Es muy cansado, te hartas. A veces piensas que los prejuicios han disminuido, pero es que están más soterrados. En el ingreso hubo un acto de fin de curso. Todos los premios se los llevaron las chicas, menos dos que fueron para otro chico y para mí. Al final, el director dijo: “Y ahora os voy a hablar de un chico que todos conocéis, que ha hecho un gran esfuerzo, pero a quien no se le ha regalado nada. Ese chico es Pablo Pineda”. En cuanto dijo mi nombre, el salón de actos se puso en pie a aplaudir. Me quedé de piedra.
–¿De qué le sirve a usted esta atención que despierta?
–Para mí no es nada, pero para el colectivo, todo. Lo hago por el colectivo. Debo hacerlo, me siento deudor con este colectivo desde que era pequeño. Desde el programa “Hoy habla Pablo”, cuando tenía ocho años y salí por primera vez en televisión, y ya dije que a los síndrome de Down había que llevarlos al colegio con los demás niños y dejarlos jugar en los recreos.
–Es curioso que con el tiempo se haya convertido en la estrella de su familia.
–Sí lo es. Tengo dos hermanos con carreras universitarias superiores, y yo que soy el pequeño y síndrome de Down... Yo no creo en el destino y todo eso; pero, sin embargo, desde muy pequeño me di cuenta de que el hecho de estar marcado por el síndrome de Down me obligaba a algo. No ser normal te marca, la sociedad te pide algo por ello. A mí me ha pasado.
–Una señora que sabe mucho del síndrome de Down me decía que no todos los Down son iguales, y que eso explicaba que usted hubiera podido estudiar.
–Ese es el discurso de rizar el rizo. Sí, pero resulta que las diferencias no se explican genéticamente, se explican culturalmente. Ahí es donde se marca la diferencia entre un Down que puede llegar a estudiar y otro que no. Pero nos dividen entre niños mosaicos, o Down por traslocación, o puros; ésas son las tres clases de Down que existen, genéticamente hablando.
–La señora de quien le hablo me dijo que para haber llegado a la universidad tiene que ser mosaico.
–Sí, o bajorrelieve... Yo soy puro, soy normal. Dicen que los mosaicos tienen más capacidad que los otros, pero resulta que yo no soy mosaico... Así que mi caso deja bien claro que lo genético no explica la diferencia. Ya me lo han dicho más veces, que tengo que ser mosaico, y que de otro modo no se lo explican. A veces la comunidad científica y la gente es torpe, y no entiende nada que la genética no les explique.
–¿No es eso como admitir, de entrada, que casi no hay nada que hacer por ustedes?
–Claro, como si no pudiéramos ser estimulados, como si no pudieran enseñarnos. De ese modo no tienen que asumir su responsabilidad. ¿Y cómo lo explican? Pues diciendo que éste es mosaico. Otro argumento es decir que tengo un síndrome leve, o que soy límite. Pero no, soy puro.
–La primera vez que hablé con su madre, ya me di cuenta de que no era una madre corriente.
–No lo es. Nada de esto hubiera ocurrido si ella no hubiera actuado como lo hizo. Y de una madre no corriente nace un síndrome de Down que para mucha gente no es corriente.
–Pero dentro del Proyecto Roma, que es europeo, ¿cuántos han ido a la universidad como usted?
–Sólo yo. Pero igual que entre los normales hay diferencias, y no todos llegan a la universidad, lo mismo pasa con nosotros. Cada uno llega a lo que llega. Y eso me da una responsabilidad muy grande. Hace unos días, unos padres que iban a un congreso internacional del Proyecto Roma me decían: “Pablo, tú eres un pilar fundamental del proyecto”. Me lo han dicho muchas veces, que he marcado un camino.
–¿Sus padres le han empujado a que usted mismo hiciera las cosas, consultaron a los médicos cuando era pequeño?
–Cuando empezamos, más que consultar a los médicos, eran ellos los que decían a los médicos qué había que hacer. Ellos decían: este niño no podrá aprender más que las cosas más sencillas, y mis padres no les hacían caso: tu ocúpate de las amígdalas, que yo me ocupo de su educación. Nunca creyeron que no podría aprender, nunca creyeron a mi médico, y eso que era muy bueno y me quería mucho, pero su mentalidad era de aquella época. Mis padres siempre pensaron que yo debía ser autónomo y me educaron para ello. Don Miguel López Melero ha sido un acicate. Cuando era niño, me hacía pequeñas putaditas. Por ejemplo, decirme que me iba a recoger y luego no venir, dejarme solo, para ver qué hacía. Fíjate qué listo. Y yo, además de maldecir a toda su parentela y de estar muerto de hambre, pues tenía que arreglarme la vida, tomaba un autobús. Toda una aventura. Todos, mis padres, mi hermano, mi tío, se turnaban para espiarme detrás de un periódico, como detectives. Incluso si caían cuatro gotas y le pedía a mi padre que me llevara al colegio, me decía: “Ponte el impermeable y vete en autobús”. Mis padres han sido fuertes, nunca han cedido, nunca les he pillado el punto débil.
–Entonces no ha estado superprotegido.
–Pero sí tuve una figura protectora. Era mi tía Encarna. No tenía hijos y me quería mucho. Hasta hacerme mal, en el sentido de que cuando iba a su casa me untaba la mantequilla en el pan, por ejemplo. Si me quedaba solo en casa, me decía que fuera a dormir con ellos, no pensaba que podía dormir solo. Cuando murió fue un mazazo, pero también un punto de inflexión; dejé de tener a alguien que me protegiera de ese modo. Poco después de que ella muriera, mis padres tuvieron que viajar, y eso para mí fue una lección de autonomía. ¡Por fin! Porque mi tía me adoraba, pero era el elemento perturbador. Una vez fuimos de viaje con Miguel Melero, ella era muy sorda, y en el aeropuerto empezó a ponerme el azúcar en la leche. Entonces, don Miguel hizo una cosa muy bruta: le pegó un manotazo a mi tía, cosa que le sentó fatal. ¡Ja, ja, ja! El caso es que cuando ella murió disfruté de esa autonomía. Tenía que ir a comprar, manejar dinero. Fue un cambio muy grande, empecé a hacerme la cena: el huevo frito, la ensalada, el churrasco. Son cosas fáciles, pero normalmente un síndrome de Down no las hace; si tiene unos padres protectores no lo hace. Porque hay fuego, agua hirviendo, etcétera.
–Usted tiene un buen vocabulario.
–Leí muchísimo. Anuarios, revistas, periódicos. Todo.
–¿Y novelas?
–Mi madre me dice: “Tienes que leer novelas en vez de leer anuarios”. Pero los anuarios me encantan. No sé, pero tengo mucha memoria y asocio lo que pasó un día con lo que ese mismo día me pasó a mí. Las novelas no me dicen nada. Prefiero escuchar Los 40 Principales que leer una novela. Parece una tontería; es más, es una tontería decir algo así, pero ¿qué pasa?, pues que Los 40 Principales es lo que escucha la gente de mi edad, el mundo real; es la música que escuchan los jóvenes. Y las novelas no lo son. Los jóvenes no leen novelas, y a lo mejor por eso yo tampoco las leo. ¿Qué quiero yo? Pues ser un joven, reivindico ser un joven. Ése es un tema que tengo con mis padres, un debate filosófico. El año en que lo pasé mal en el instituto, aquella lucha con los chicos, eso me hizo madurar. Tenía 15 años, y los padres a esa edad tienen un gran peso; entonces me aficionaron a la música clásica, a la cultura, y yo me quedaba en la burbuja adulta de la cultura, en lo sesudo. Y cuando me quedé solo en casa, me dije: ahora tengo que sacar mi parte más joven, esto se acabó. Se acabó Beethoven. Mi madre dice que me he convertido en infantil, que he retrocedido, que antes me interesaba la cultura más que ahora. Pero no es eso... Lo que estoy haciendo es ponerme en mi sitio. Me hace falta la música moderna, los grupos. Es que estaba estudiando a Piaget con canto gregoriano. ¡Imagina estudiar a Piaget con canto gregoriano! Para morirse, vamos; para tomar los apuntes y tirarlos por la ventana. Lo cambié por Los 40 Principales, y como que me animé y hasta me entraba más fácil.
–¿Y piensa que, como hacen los adolescentes, se está enfrentando ahora a sus padres?
–Sí. Viví demasiado con los adultos. Incluso me lo decía mi profesor de apoyo: “Pablo, que te estás aislando”. Porque me quedaba en casa con los libros y la música clásica. Y ahora hay otra puerta, la use o no. Creo que esto forma parte de la lucha por la autonomía, por primera vez me atrevo a tener mis propios gustos. Cuando veo a mis sobrinos, que están ahora con el violín, con el canto, pienso: con 15 años, mira que son sosos. Con 15 años, lo que uno quiere es salir y divertirse. Pero no lo digo nunca, me lo callo, pero lo pienso. Si yo tuviera 15 años, me iban a meter a un coro a cantar el miserere... Y eso no quiere decir que no esté bien con mis padres. Pero es otra cosa. Ellos se están acostumbrando; me han dejado, creo, como un caso perdido. Antes, si quería ver Operación Triunfo, me decían: “Pablo, ¿qué haces?, eso es un comecocos”. Ahora saben perfectamente que lo voy a ver.
–Antes decía que su profesor le decía que se estaba aislando. ¿Hasta dónde llegaba su confianza con él?
–Con él hablaba de todo, de cosas que no hablaba con mi madre: de sexo, por ejemplo.
–¿A qué edad empezaron a gustarle las chicas?
–Siempre. Siempre estaba enamorado. He tenido muchos amores platónicos. Cuando veo una niña muy guapa, es que ya me estoy enamorando. Las chicas guapas me encantan. En BUP ya me interesaba estar con las chicas. Las de clase me trataban con naturalidad, una me metió en un grupo de Acción Católica. Salía con ellos, después de la misa nos esperábamos fuera. Y un día, era 1992, después de las navidades, los esperé como siempre. Diez minutos, quince, media hora, tres cuartos de hora, y allí no salía nadie. Estaba mosqueado, hasta que apareció alguien. “¿Oye, dónde está la gente?”. Contestó que se habían ido hacía tiempo. Me fui llorando a lágrima viva. Llegué a casa de mis tíos con los ojos supercolorados. “Pablo, ¿has llorado?”. Y a partir de ahí dejé el grupo. Luego estuve con los boy scouts. En aquella época siempre buscaba amigos y quería saber qué pasaba con las chicas, cuál era su mundo. Entonces desconocía el significado del concepto desengaño. Apareció otra chica, siempre las encontraba, y me encandilé. Era muy guapa, lo intenté, “qué guapa eres”, hasta que un día vi al novio, y vaya... Cuando se lo comentaba a mis padres, me decían: “Hombre, Pablo, es que tú te fijas en unas chicas muy guapas”. En aquella época era un enamoramiento espiritual, más que carnal.
–¿Y luego?
–En los scouts había otra chica, ¡Dios mío de mi vida...! Y lo mismo. Hasta que en un campamento se mascó la tensión. Estaba el novio de ella, era un compañero, y él en broma dijo: “Así que te gusta fulanita...”. Fue terrible, lloré, me fui, ella vino hacia mí: “Pablo, somos muy buenos amigos, no tenemos que dejar de ser amigos”. ¡Qué mal me sentí! Fue lo peor que podía decirme. Y así me di cuenta de que el tema de las chicas era muy difícil..., una dificultad añadida. Supe que el síndrome de Down iba a marcar mi vida, que las chicas no querían enamorarse de mí porque era síndrome de Down. Y todavía me sigo rebelando contra ese pensamiento. Pero sé que esa posible novia debería ser tan especial que pocas podrían serlo. Las chicas normales no me quieren; tienen muchos prejuicios, tienen miedo, tienen una familia. Fíjate lo que diría un padre que se diera cuenta de que su hija tenía un novio con síndrome de Down...
–Pero dice que se rebela contra ello. ¿Podría ser su próximo reto encontrar una chica apropiada?
–Pero besarse ya sería un escándalo público. Imagínate. Los mayores se escandalizarían, irían a buscar un guardia, se armaría la gorda. Me da miedo. Hace un par de años estaba solo en la playa, hablando por el móvil, y a los cinco minutos ya tenía un guardia civil al lado. “¿Te pasa algo?”. “Nada”. “Es que me ha dicho una persona que estabas perdido.” Imagínate, por estar hablando por el móvil... Si estoy besándome con una chica, no es que venga un guardia civil, vienen cinco.
–¿Le gustaría vivir solo?
–Poder, podría, pero se está muy bien en casa de los padres, las cosas como son. El otro día vi un reportaje sobre universitarios donde se decía que la mayoría vive con sus padres, porque la vida está muy cara y eso... Yo me considero uno más, tengo los mismos problemas que cualquier universitario. Además empecé a trabajar en febrero, en el área de bienestar social del Ayuntamiento. Me dedico al sector de los discapacitados, soy lo que se llama un sensibilizador. Viene gente con discapacidad a preguntarme qué puede hacer, y sus padres, a consultarme.
–Después de sacar una diplomatura en magisterio en la universidad, ahora se está licenciando en psicopedagogía.
–Es un poco más difícil, más abstracto. Sobre todo la parte de los psicólogos, como Piaget. Es como un desierto. Espero acabar este curso, y entonces será cuando oficialmente me licenciaré. Y mi destino quiere ir por ahí, aconsejando, orientando. Ahora el director del área de bienestar social me ha incluido en un proyecto de la Unión Europea que es para fomentar el empleo con apoyo, y para lo cual hay que hacer una labor sensibilizadora muy importante; yo voy a ir a las empresas con ese fin. Quieren crean una red de empresas solidarias donde puedan trabajar los discapacitados. En este trabajo estoy con un equipo eminentemente femenino, con Inés, María, Lola, y otros dos chicos, Dani y Andrés. Es un apoyo psicopedagógico, y estoy contento, hace que me sienta útil.
–Leía el otro día en un libro que ser Down, como sucede con otras cosas, lo coloca a uno en una categoría que pesa mucho más que las potencialidades que se tengan, los talentos que pueda tener.
–Te etiquetan y de ahí no sales. Toda la vida voy a llevarlo encima. Así como a David Bisbal le llaman el triunfito, a mí me llaman el síndrome de Down. Hay consuelos, como que el director del área de bienestar social les dijera a mis compañeros: “Explotar a Pablo, que tiene mucha capacidad”. Es decir, yo veo que en el trabajo me consideran útil, y eso me gusta. Pero lo que más me compensa es demostrar lo que somos capaces de hacer, que lo vean a través de lo que yo hago. Claro que esto sólo se puede entender si a uno le importan los demás, si eres progresista.
–¿Usted lo es?
–Lo soy. Por eso critico ese discurso conservador que hay ahora, en lo educativo, lo social, lo político. Por eso me pongo en contra de la ley de calidad educativa, porque es conservadora y significa una involución en el plano de la educación de los discapacitados. ¿Cómo se llama de calidad una ley que consiste en hacer más exámenes y reválidas en una sociedad en la que hay que potenciar los valores sociales? Es una ley retrógrada con respecto a todo lo que se ha hecho en la anterior época en medios de atención. Yo no puedo estar a favor, el discurso de ahora es meternos en guetos. Como tampoco puedo estar a favor de la guerra. Es que no puedo. Ni con los políticos que están ahora en el poder. Y además, el discurso respecto a los discapacitados es global, afecta lo mismo a los Down que a los negros, a los árabes; a todos los diferentes. El respeto a los derechos humanos, el de ser todos iguales, es lo que tiene que estar por encima de todo. Por encima del dinero, del poder, de la competitividad. Y en eso se está retrocediendo. Con los líderes tan conservadores que tenemos en el plano mundial, Berlusconi, Sharon, Bush..., ¿adónde vamos a ir? Nos ha tocado vivir un momento muy duro a los progresistas.
Fuente: El País
DAVID SERVAN–SCHREIBER, PSIQUIATRA Y NEURÓLOGO
“Un recuerdo hermoso reforzará tu salud”
Justamente en Sant Jordi me regalaron un libro de este hombre. Y me está sorprendiendo gratamente. Aunque no sé porqué me cuesta mucho empezar a leerlo. Pero estoy convencido de que este libro me puede ayudar a configurar mejor las formas en que creo que puedo ayudar a gente como psicólogo.
Tengo 42 años, nací en París, viví en Canadá y hoy me reparto entre Estados Unidos y Francia. Soy psiquiatra y neurocientífico: he investigado el cerebro humano durante 20 años. Estoy separado y tengo un hijo de 9 años. ¿Política? ¡Anti-Bush! No tengo una religión, sólo creo que hay una esencia invisible que hermana a todo lo vivo.
Me siento estresado.
–Porque no está armonizando su cerebro y su corazón. Debería equilibrar usted esa relación.
–No le entiendo.
–Meta el dedo aquí y lo entenderá.
–¿Qué es esto?
–Este dedal tiene un sensor que capta el ritmo de sus latidos cardiacos y lo traduce en una gráfica de dientes de sierra en la pantalla de mi ordenador portátil. Meta el dedo.
–Vale... ¿Qué tal?
–La frecuencia de su ritmo cardiaco entre dos latidos es irregular, caótica, ¿ve? No hay coherencia. Eso está influyendo en su cerebro: no podrá concentrarse bien, no rendirá, se sentirá agobiado y agotado. Sin energía.
–Eso sí lo entiendo...
–Ahora cierre los ojos.
–Bien.
–Realice dos respiraciones lentas y profundas. Inspire hondo...
–...
–Y espire, espire hasta el límite.
–...
–Muy bien. Vuelva a inspirar. E imagine que el aire, ¡purísimo!, le está entrando a través de su pecho, a través de su corazón...
–...
–Y ahora espire, como si expulsase el aire viciado por el pecho. Cada inspiración y espiración es a través de su corazón, visualícelo. E imagine algo grato. Así... Muy bien... Ajá...
–...
–Lleva sólo dos minutos, pero mire ahora.
–La gráfica ha cambiado, es cierto.
–Ahora hay coherencia en el ritmo, es constante, regular. Su cerebro emocional se armoniza: ¡su cerebro racional funcionará mejor!
–¿Tenemos acaso dos cerebros?
–El cerebro profundo (emocional) y su corteza (racional). Y hemos constatado que la coherencia del ritmo cardiaco ¡afecta directamente al funcionamiento del cerebro!: el caos cardiaco interfiere en la actividad cortical y la coherencia cardiaca la facilita.
–Pues practicaré este ejercicio cada día.
–Deberíamos, sí. Diez minutos cada día. Conecte con su corazón, siéntalo como un niño al que ama, que flota en una bañera de agua cálida. ¡Hacer esto alargará su vida!
–¿Sí? ¿Tanto como eso?
–Rotundamente, sí. Hemos hecho un experimento que... Pero, primero, ¿sabe usted lo que son las inmunoglobulinas?
–Bueno... Recuérdemelo usted.
–Son la primera línea de defensa de nuestro organismo contra agentes infecciosos. Se renuevan constantemente en la superficie de mucosas como las de nariz, garganta, bronquios, vagina e intestino.
–Mis defensas, mi barrera inmunitaria.
–Eso es. Pues bien, el experimento se hizo con un grupo de voluntarios: se les pidió que recordasen un episodio que les hubiese encolerizado. Esa simple evocación indujo en ellos un periodo de caos cardiaco...
–Qué susceptibles somos...
–...y, tras ese periodo de caos, la secreción de inmunoglobulinas (IgA) ¡cayó durante unas seis horas! Y, consecuentemente, disminuyó su resistencia ante agentes infecciosos.
–O sea, que un día de estrés o un mal trago emotivo... ¿pueden provocarme un resfriado?
–Entre otras infecciones. No lo dude, está comprobado. A menos que haya aprendido a controlar su coherencia cardiaca...
–Me pondré a recordar cosas agradables.
–Un recuerdo hermoso puede inducir varios minutos de coherencia cardiaca..., que desencadenarán un incremento de la producción de IgA durante las seis horas siguientes.
–Y resistiré mejor a cualquier infección.
–¡Claro, estará reforzando su sistema inmunitario! Y, con ello, controlará su ansiedad y depresión, descenderá su presión arterial y aumentarán las tasas de DHEA. ¡Toda su fisiología rejuvenecerá! Tenemos cada día más constataciones empíricas de todo esto.
–¿Qué es eso de la tasa de DHEA?
–La llamada “hormona de la juventud”.
–¿Y de veras controlaré así la depresión?
–Sí, pero deberá añadir a eso ejercicio físico regular ¡y ácidos Omega 3 al alimentarse!
–Arguménteme ambas cosas.
–El ejercicio físico regular consigue estimular los receptores cerebrales del placer: ¡le resultará mucho más fácil estar satisfecho!
–Hecho. ¿Y eso de los ácidos Omega 3?
–El 20% de nuestro cerebro está formado por ese ácido graso, que proviene sólo de lo que ingerimos. ¡O equilibramos el aporte de Omega 3 (aceite de pescados y crustáceos) con el de Omega 6 (aceites vegetales y carne), como sucedía primitivamente, o si no...!
–O si no, ¿qué?
–En los últimos 50 años, el aporte de Omega 3 está cayendo en Occidente ¡en la misma proporción en que aumenta la depresión y otras enfermedades inflamatorias como las cardiovasculares, autoinmunes, cánceres...!
–Cáncer y depresión..., ¡¿inflamatorias?!
–¡La inflamación es el asesino secreto! No hay metástasis sin inflamación. Y los fallos del sistema inmunitario llevan a inflamaciones celulares varias. La depresión deriva de sutilísimas inflamaciones...
–¿Qué me convendría hacer para cubrirme?
–Incorpore ácidos Omega 3 (sobre todo con ácido eicosapentanoico) en la dieta, pues son un poderoso antiinflamatorio. Está sobre todo en la caballa, el arenque, el atún, las anchoas, el salmón, las semillas de lino... Y lo encontrará en suplementos dietéticos.
–Gracias por el consejo. ¿Algún otro?
–La salud emocional y la física se entretejen. ¡El amor es una necesidad biológica!: haga cosas para sentirse útil, conéctese a los demás. Y estimúlese, gratifíquese emocionalmente. Si vives así, te curas a ti mismo.
Para aprender---> Escolar.net
No aprender literalmente, sino para dejarse embriagar por el conocimiento jeje, o algo así.
Me he pasado y aparte de que trata muchos temas actuales que me interesan luego pone aportaciones suyas, sobretodo del mundo de la música al que él pertenece puesto que es músico, además de periodista -su grupo es "Meteosat", al que desconozco totalmente... me he de poner las pilas en este sentido, perdona Nacho ;D- y el tipo, con el mayor de los cariños, sabe de todo. Joder........... es que es verdad. Aparte que es listísimo. Y que respeta a la gente que ya es mucho decir en estos tiempos. No he visto un solo insulto ni descalificación a nadie nunca en su blog, y mira que por allí escribe cada uno que............. tela.
Actualmente trata unos temas acerca de la música muy interesantes: la melodía ideal, los hermanos Ten -grandes productores de música electrónica entre otras cosas-, lo que gana cada parte (sgae, discográficas, tiendas, autores, etc) por cd vendido...
Está muy bien hablar del top manta, está muy de moda, pero para ello también sería muy interesante saber como está la situación de los autores españoles en el momento actual, explotados o no, quien gana más dinero y quien menos, etc.
Nacho Escolar "Por favor, pirateen mis canciones"
Escrito por JOSÉ MARÍA AZNAR en el diario ABC.
LA decisión de retirar nuestras tropas de Iraq es legítima. Pero es también una grave irresponsabilidad. Aumenta los riesgos de España y deteriora las relaciones exteriores de nuestro país. Nos aleja de nuestros socios y aliados y no contribuye al consenso en política exterior que se nos había prometido. Supone una falta de solidaridad con el pueblo iraquí y es la mejor noticia que podían recibir quienes atacaron a España el pasado 11 de marzo.
Muchos españoles nos sentimos avergonzados por la retirada de nuestras tropas. Y muchos más estamos preocupados por las consecuencias que va a tener para la seguridad de todos y para la defensa de nuestras libertades frente al terrorismo.
La decisión del 18 de abril es equivocada aunque se corresponda con un compromiso electoral. Hay compromisos equivocados y éste es uno de ellos. Lo es porque por ella hoy estamos peor situados en el escenario internacional. Nuestra seguridad es menor. Somos más débiles, como es más débil nuestra alianza con las democracias más poderosas y antiguas del planeta. Pero no sólo con ellas, sino con la mayoría de las naciones que dentro de muy pocas fechas serán nuestros socios de pleno derecho en la Unión Europea.
La decisión del Gobierno socialista ha sido un golpe a todo aquello que conviene a España y al mundo libre. Porque nos vamos de donde más se nos necesita. Retiramos nuestra presencia, nuestra colaboración y nuestra capacidad de influencia de Iraq. Un país que ha sufrido una de las más crueles dictaduras de la historia y que ahora sufre el acoso del terrorismo y de los nostálgicos del tirano. Si el Gobierno afirma su compromiso con la reconstrucción iraquí y su fortalecimiento institucional, sin duda es un compromiso poco creíble, porque no se corresponde con los hechos. Si el Gobierno quería realizar una declaración de principios en política exterior, no ha podido elegir un momento menos oportuno. Es muy difícil comprender las prisas para tomar una decisión tan grave. Sólo el oportunismo encadenado a unas elecciones marcadas por el terror puede explicar una decisión que se aleja por completo del interés del país.
La retirada de nuestras tropas es lo que deseaban los terroristas. Los que atentan en Iraq contra los iraquíes, y los que atentan en España contra los españoles. Son los mismos. Quieren lo mismo. Tienen los mismos objetivos. Uno de ellos era sin duda nuestra retirada y ya la tienen. No es el mejor paso que se puede dar tras un ataque como el que sufrió España el 11 de marzo. El mensaje que se lanza al mundo es el del desistimiento, pero es también el del valor del asesinato como herramienta para conseguir objetivos políticos. Si España es más débil por nuestra retirada, los terroristas por el contrario son más fuertes. El Gobierno ha tomado el camino del apaciguamiento, un camino que la historia ha revelado como el peor posible ante las amenazas. Porque no aleja el peligro, sino que lo fortalece.
El Gobierno no ha dado más explicaciones que la que corresponde a su compromiso electoral. Si tanto respeto les merecen los ciudadanos, podrían haberse tomado la molestia de explicarles qué alternativa proponen a la del compromiso firme con la estabilidad de Iraq y la lucha en primera línea contra el terrorismo. Si se quiere fortalecer la democracia, la huida de las responsabilidades en la defensa de la libertad en el mundo no parece el camino más aconsejable.
Los iraquíes llevan décadas sin poder expresarse a través de unas elecciones libres. Pero sabemos, por cuantas encuestas se han realizado en los últimos meses, que son conscientes de la necesidad de la presencia de las fuerzas internacionales como garantía de su seguridad frente al terrorismo, así como su voluntad de que traspasen su poder a una autoridad nacional representativa. Es posible que la decisión del Gobierno responda a la voluntad de buena parte de los españoles, pero nadie podrá decir sin mentir que es un gesto amistoso hacia los iraquíes. Porque lo que se les está diciendo es que no pueden contar con nosotros. Se les dice que no vamos a ayudarles a conseguir las libertades que nosotros disfrutamos. Que no estamos dispuestos a correr el menor riesgo por ellos. Nosotros tuvimos una Transición -afortunadamente mucho más pacífica- pero entonces agradecimos mucho todo el apoyo que desde fuera se nos facilitó. Y ahora le negamos esa ayuda a los que la necesitan.
Pero no se trata sólo de ayudar a los iraquíes. Se trata también de trabajar por la seguridad de los propios españoles. Los asesinos terroristas del 11 de marzo no atacaron por nada relacionado con Iraq. De hecho, según las investigaciones, empezaron a tramar los atentados hacia octubre o noviembre de 2002. Que después hayan exigido nuestro abandono de Iraq -también de Afganistán- no es sino el oportunismo de unos criminales dispuestos a sacar partido del asesinato de casi doscientas personas. Y, sin embargo, se les lanza el mensaje completamente equivocado. Aunque no sea ésa la intención de la retirada, se les está dando lo que piden.
¿Está España dispuesta a entregar todo aquello que se le pida mediante el uso de la fuerza, incluido su territorio o su modo de vida libre? ¿A quién vamos a pedir ayuda si volvemos a sufrir ataques? Esas son las preguntas que el Gobierno socialista debía haberse hecho antes de tomar una decisión tan irresponsable.
En su discurso de investidura, José Luis Rodríguez Zapatero habló de consensos rotos en política exterior. Con su decisión -reitero, completamente legítima- no sólo se ha alejado del consenso europeo y atlántico, sino que no ha avanzado un solo paso hacia el consenso nacional. Ha decidido retirar las tropas sin oír al Consejo de Ministros e informado antes a la prensa que al Parlamento. Es más, a pesar de que la única explicación que ha dado ha sido la de «hacer honor a la palabra dada», de hecho ha faltado a ella, puesto que no ha dado la menor oportunidad a que las Naciones Unidas -«o cualquier otra organización de carácter multinacional», en sus propias palabras- tomaran un papel más activo y no ha esperado al 30 de junio.
No debería extrañarle al Gobierno de Zapatero si a partir de ahora nos faltan apoyos esenciales en la comunidad democrática internacional. Cuando alguien abandona su puesto no puede confiar sin más en recibir la ayuda de quien permanece en él. Este motivo habría bastado para pensarse mucho mejor una decisión como ésta.
Creo que España debería mantener otras políticas. Que debería ser más solidaria tanto con las naciones que más han trabajado por las libertades en todo el mundo. Y también más solidaria con quienes aspiran, después de muchos años de dictaduras, a avanzar en sus libertades individuales.
Creo que las decisiones en política exterior deberían ser otras. Creo que deberían basarse más en la defensa de nuestros valores esenciales. Creo que deberían basarse más en la realidad que tenemos ante nuestros ojos, la de una guerra internacional contra el terror. Un terror que quiere precisamente que abandonemos. Apartar la vista, huir de la realidad, no hará que ésta desaparezca, ni siquiera que se retrase, sino que nos tendremos que enfrentar ante ella peor preparados y más inseguros.
Estos son algunos comentarios (no míos) a la noticia encontrada aquí:
0) es increible la felicidad que sienten por estas fotos. sin embargo esos heroes se suman a los 60000 que estan enterrados en francia muertos para que ustedes no tengan que chuparle la verga a un aleman (o aun ruso, quien sabe). son heroes y por ello merecen el minimo un respeto.
por cierto: yo me pregunto: si los foristas del pp aqui son mayoria en los foros, ¿por que no ganaran las elecciones europeas?, ¿es que sus rivales del psoe tienen menos ordenadores que ustedes? hay que hacer tremendo esfuerzo para ganar esas europeas porque si no va a ser muy dificil defenderles a ustedes en el mundo. ya sabemos que hacer que dos millones de votos psoe no voten ahora sera muy dificil pero la pregunta es si por lo menos se podran lograr los 9600000 otra vez. la economia española quedo tan bien que sera muy dificil que la "descojonen" en 4 años, por tanto les incito a ayudar a rajoy como sea (excepto mintiendo y quemando oficinas del psoe). suerte en junio y siempre.
24/04/04 22:37 Autor : 50stars
1)Esa es la democracia de Bush:
Despiden a los que informan...
No les interesa que sepamos la VERDAD...
La masacre es impresionante, dolorosa...
Es igual que en Israel, que han soltado ahora al científico que descubrió que Israel fabricaba Bombas Atómicas hace 20 años
(he aquí quien tiene armas de destrucción masiva en Oriente Medio: 400 cabezas nucleares)...
Ó en Gran Bretaña, que despidieron al Director de la BBC por informar la VERDAD sobre Irak...
Éstos son los Cruzados, los que intentan imponer la democracia a cañonazos...
Tengo el corazón lleno de dolor,
-por los muertos de todas las guerras...
-por los que mueren de hambre...
-por los que mueren en atentados...
-por los que mueren en accidentes de trabajo...
-por los que mueren en las carreteras...
-por los que mueren de enfermedades que se podían evitar...
Espero que la situación cambie, cuando el dinero no sea más importante que las personas...
Un fuerte abrazo,
Paz y Amor...
25/04/04 00:34 Autor : Xurro
2) Asi empezo la reacción en la época de Vietnam. Primero fueron unas cuantas fotos de cadaveres, luego fueron imagenes de la vida de los soldados y al final hasta transmitian en directo los combates diarios. Claro que en aquella época no había tanta censura. Pero esto va a terminar como aquello. La verdad se podrá maquillar pero no esconder. Y la verdad es que estas fotos son la punta del iceberg contra el que choco el Titanic de Bush. Por fin la prensa se esta dando cuenta de que sus obligaciones con el gobierno terminan con las elecciones. Y que se saca mas rédito mostrando las locuras de un orate que tapandolas. Lo lamentable es que tengan que morir muchos más de ambos bandos, y que los que publican fotos como estas sean perseguidos como en las peores épocas del más recalcitrante macartismo.
25/04/04 03:13 Autor : danluvi
3) 50stars :
Aparte de ignorante e inepto , eres bastante grosero.
Los Usa en Irak , son un ejercito invasor , sin la más mínima legitimidad.
como lo fueron en Viet-Nam , o en Filipinas , o en Nicaragua , Beirut ,Nicaragua
Mejico y tantos otros sitios . Porque puede haber guerras justas , como la II Guerra Mundial,
y guerras injustas , como una buena parte de las que ha llevado a cabo los USAen
estos dos siglos. Tambien quisioera recordarte , querido analfabeto , que sin la ayuda
de franceses y españoles , tal vez nunca hubiesen existido los EEUU.
Solo un tonto como tú puede decir que nadie siente felicidad al ver la muerte
de otros seres humanos . Pero esos soldados no estaban realizando
ninguna labor humanitaria o civilizadora . Estaban simplemente haciendo
la misma labor que hicieron en esas tierras las hordas de mongoles y de
cruzados . En cuanto a tu prédicas politicas , créeme :
no me interesan
24/04/04 23:47 Autor : josetxu
4) Pero, esta noticia es vieja...
Hay otras con debate, y PPeriodista digital las quita...
Siguen cayendo personas en Irak...
El horror continúa...
Son 700 las víctimas reconocidas por los EEUU...
Pero de los más de 55.000 iraquíes muertos desde que empezó el ataque ILEGAL no dice nada...
Sólo el control de la ONU, sacaría el tema de la espiral de violencia actual...
Pero los EEUU no le dan el control a la ONU, porque quieren seguir sacando PETRÓLEO de IRAK (2 millones de barriles diarios)...
Mientras no hay Hospitales, Luz, Escuelas, Agua, etc., en la mayor parte del país, UN AÑO DESPUÉS DEL FIN DEL ATAQUE...
Y los EEUU a recortar las libertades, y las fotos de muertos...
Fuera de IRak, invasores...
Que la ONU lleve el control, con cascos azules...
Que el petróleo iraquí lo controle la ONU, y no EEUU...
Que la PAZ vuelva a la zona...
Salu2,
Paz y Amor...
26/04/04 09:49 Autor : Xurro
5) Muy bien por la foto, el fotografo y la reacción de publicarla del periodico. EE.UU. necesita más de esta valentía. Necesita que el público conozca porque el gobierno conservador les miente (mientras los estafa en la salud y les usa el dinero público para enriquecer a las empresas del complejo militar-industrial). Solo el ver la realidad cara a cara, hace bien. Los soldados mueren porque un gobierno que no ni siquiera legal en los procedimientos de elección los ha manipulado hasta ahora ...y además los censura.
No al proyecto conservador que no tiene mas programa que la guerra exterior y el acogotar las libertades públicas al interior.
Que despierten los norteamericanos y tomen como ciudadanos partido activo. Si se dejan robar la democracia no se diferencian en nada de los alemanes que apoyaron a Hitler en sus locos proyectos del "Reich" de "los mil años".
25/04/04 12:41 Autor : surr
6) Lo que es igual no es trampa. Cuando cayeron los hijos de Sadam, lo primero que hicieron los Norteamericanos fue sacar en casi todas las primeras páginas de los periódicos los cadaveres de ambos. Luego cuando agarraron a Sadam, publicarorn una foto cuán veterinario estuviera revisando la dentadura de un caballo para conocer su edad. Negar la veracidad y la información es un precepto anti-constitucional y anti-democrático, cultura esta practicada por el actual gobierno de los EEUU. que dice ser la mejor democracia del mundo. La mejor Democracia es la participativa y la que elige en elecciones de primer grado (directamente) a sus gobernantes y no por medio de delegados. Por lo tanto era necesario publicar esas fotos y poner al descubierto ante el mundo la verdad verdadera, la que no se puede tapar con un dedo, en EEUU en verdad verdad hay democracia, hay una dictadura de dos partidos que en haras de la Democracia y la Libertad, cometen los mas horrendos crímenes de lesa humanidad.
25/04/04 07:33 Autor : Bocono
6) 50stars, dices "muertos para que ustedes no tengan que chuparle la verga a un aleman (o aun ruso, quien sabe)". EE.UU. no ayudó al gobierno legal español en la Guerra Civil, en todo caso indirectamente (combustible...) a los golpistas.
"Chupándola" estuvimos aquí 40 años y en los 50 llegó Eisenhower con un poco de vaselina para seguir ayudando a la dictudura a mantenerse otros 20 años, que a ellos les venía muy bien.
Siempre salen con el mismo argumento. ¡Qué aquí no nos ayudaron a nada, sino al contrario! A ver si nos enteramos y dejamos de decir que EE.UU. libró del fascismo a Europa
como si ahí estuviera incluida España. Aquí nos dejaron abandonados a la suerte de los fascistas: Franco + Hitler + Mussolini primero (3 años de guerra) y Franquistas (40 años después).
26/04/04 10:36 Autor : silrrera
8) QUE SE PUEDE ESPERAR DE EEUU,
un pais sin libertad de expresion, como italia o como iran,
con sus fronteras blindadas como china en su época mas oscura,
con sus ciudadanos y extranjeros totalmente controlados, como en corea del norte
el capitalismo es tan represor como el comunismo, pero mucho mas cruel con los menos agraciados económicamente y SIN ninguna oportunidad para ellos, por lo menos en los paises comunistas todos tienen oportunidad para estudiar una carrera universitaria
26/04/04 11:55 Autor : currutaco
9) La historia nos mustra que todo conflicto humano tiene raizes economicas. La guerra en Irak, en especial, tiene componentes economicos evidentes. Lo triste es que un periodico se aproveche de el dolor de docenas de familias que sufren una gran perdida. Estoy seguro que Mike Fancher, cuando decidio publicar a foto, estaba pensando en las ventas de su periodico-claro en otras cosas tambien-pero en una sociedad donde el dinero habla, esta vez a dado un grito...
26/04/04 14:48 Autor : robelen
Oligoelementos es una palabra que me encanta. Oligo, que no viene de aceite jeje y elementos que no viene de cemento. Uy uy uy dónde puede acabar esto. Los oligoelementos son como la oligarquía, poquitos pero bien escogidos jeje. O eso piensan los oligarcas... Es igual, tú sí que eres un buen "oligoelemento".
¿No hay nadie que pueda gritar: “¡Basta!”?
Así que el presidente George W. Bush hace trizas el plan de paz palestino-israelí y está bien... Asentamientos israelíes para judíos y exclusivamente para judíos en Cisjordania. Y está bien... Arrebatar tierras que los palestinos han poseído durante generaciones. Y está bien... La resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declara que esa tierra no puede adquirirse por medio de la guerra. Olvídenlo: está bien... ¿Trabaja de hecho el presidente Bush en favor de Al Qaeda? ¿Qué significa esto? ¿Que a George W. Bush le interesa y preocupa en mayor medida su reelección a la presidencia que la cuestión de Oriente Medio? O que a George W. Bush le infunden mayor respeto los grupos de presión israelíes que sus propios votantes. No teman, se trata de lo segundo.
Su lenguaje, argumentación y discurso sobre la historia han sido una mentira tal a lo largo de las últimas tres semanas que me pregunto por qué nos molestamos en escuchar lo que se dice en esas conferencias de prensa. Ariel Sharon, quien perpetró las matanzas de Sabra y Chatila (1.700 muertos civiles), es un “hombre de paz” por más que el informe oficial israelí de 1993 acerca de la matanza declarara que él fue “personalmente responsable” de aquellos hechos. Y ahora Bush elogia el plan de Sharon de robar aún más tierras palestinas, calificándolo de “iniciativa histórica y valiente”.
Que el cielo nos proteja. Limitarse a entregar los exiguos asentamientos judíos en Gaza, y todo está bien. Robo de tierras a cargo de los colonos, denegación de toda posibilidad de regreso a Israel en el caso de los palestinos que viven allí, y está bien... ¡Bush, que afirmó que cambiaría la faz de Oriente Medio con su invasión de Iraq, afirma ahora que está cambiando el mundo al invadir Iraq! ¡Muy bien! ¿No hay nadie que exclame: “¡Basta!”?
Hace un par de noches, ese peligrosísimo elemento que es George W. Bush se refirió a la “libertad en Iraq”, no a la “democracia” en Iraq. No, de democracia no se habló más. La democracia, sencillamente, se ha suprimido en la ecuación. Ahora se trata tan sólo de “libertad”: en realidad –quería decir– libres de Saddam más que libertad para celebrar elecciones. ¿Y qué se supone que implica este tipo de “libertad”? Un grupo de iraquíes designados por los norteamericanos traspasará el poder a otro grupo de iraquíes designados por los norteamericanos. Y ésta será la “entrega histórica” de la “soberanía” iraquí. Efectivamente, puedo comprobar perfectamente los motivos por los que George W. Bush quiere presenciar una “entrega” de soberanía. “Nuestros muchachos” han de estar fuera del alcance de la línea de fuego: que los iraquíes sirvan de sacos de arena...
La historia iraquí ya se halla en fase de redacción. En venganza por el bárbaro asesinato de cuatro mercenarios norteamericanos –porque eso es lo que eran– los marines estadounidenses perpetraron una matanza de cientos de mujeres y niños, así como de fuerzas guerrilleras, en la ciudad musulmana suní de Falluja.
Las fuerzas armadas norteamericanas afirman que la inmensa mayoría de los muertos eran activistas insurgentes. Falso, dicen los médicos. Sin embargo, los centenares de muertos –muchos de ellos efectivamente civiles– fueron un vergonzoso exponente del proceder de la soldadesca norteamericana en sus ataques indisciplinados contra Falluja. Numerosos musulmanes suníes afirman que en el “nuevo Iraq” –en su versión iraquí, no en la de Paul Bremer– Falluja debería ostentar la condición de nueva capital de Iraq.
¿Cuáles son los resultados? Vastas áreas de la Cisjordania palestina se convertirán ahora en parte integrante de Israel por gentileza del presidente Bush. La tierra que es propiedad de población no israelí debe ahora ser objeto de un robo por los israelíes con el pretexto de que no es “realista” admitir las cosas de otro modo. ¿Es Bush un ladrón? ¿Es un criminal? ¿Puede acusársele de instigar un delito? ¿Puede ahora Iraq decirle a Kuwait que no es “realista” afirmar que las fronteras otomanas son susceptibles de modificación?
La tierra palestina incluyó un día la totalidad de lo que es actualmente Israel. ¿Y no es “realista”, según parece, cambiar esto, ni siquiera en niveles del orden del 2%? Este débil y cobarde presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha echado ahora por la borda todo lo que el Gobierno estadounidense hizo para mantener su fama y condición de “intermediario” en Oriente Medio. No le causa gran preocupación, por lo demás, exponer a sus tropas a riesgos mayores: no preside funerales. No le inquieta tampoco proceder en contra del derecho. Actuar en contra del derecho internacional no le reporta consecuencias indeseadas.
Y, pese a todo, hemos de ir a remolque de este hombre. Si nos ataca Al Qaeda, ¡tenemos la culpa! Y si el 90% de la población española declara que se opone a la guerra, ¡de ello se infiere que son favorables al terrorismo por protestar que 192 de sus ciudadanos fueran asesinados por Al Qaeda! Al principio, la protesta española contra la guerra para, a continuación, que hayan de padecer por ello y, como guinda, el régimen de Bush y sus cobardes periodistas condenan a los ciudadanos españoles por considerarles “apaciguadores” cuando protestan porque sus maridos, mujeres e hijos no merecían morir. Y si esa ha de ser la suerte y el destino que se les depara, ya me excusarán, ¡pero me encantaría poseer un pasaporte español para poder compartir la “cobardía” del pueblo español!
Si Sharon es una personalidad “histórica” y “valiente”, en tal caso los asesinos de Hamas y de la Yihad Islámica podrán reivindicar lo propio. George W. Bush ha legitimado esta semana el terrorismo y cualquiera que pierda un miembro –o una vida– puede darle las gracias por su rasgo de cobardía. Y –presumo– puede darle también las gracias a Tony Blair por su cobardía.
ROBERT FISK - 17/04/2004
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
© “The Independent”, 2004
Extraído de LA VANGUARDIA
Hoy es un día especial, hoy es Sant Jordi. Es de las fiestas que más me gustan porque hace buen tiempo (generalmente): solecito y temperatura agradable, la gente está más contenta de lo normal, no paras de ver por la calle rosas y más rosas y libros y más libros...
Que disfrutes el día.

Para los de fuera de Catalunya o de España deciros que Sant Jordi es el patrón de Catalunya. Una leyenda dice que este hombre legendario acabó él solito con un dragón. Se celebra cada 23 de abril y también es conocido como el Día del Libro. En Catalunya es costumbre que el hombre le regale una rosa a la mujer y ella un libro para él.
Sí, es puro consumismo, pero mola que te cagas jeje. Y encima puedes pasear arriba y abajo mirando libros porque hace un tiempo agradabilísimo.
Las rosas son un símbolo tradicional de amor ya desde tiempos inmemorables. Pero según la leyenda de Sant Jordi, cuando el caballero mató al dragón salvando a la princesa y a todo su pueblo, su sangre corrió por la tierra y en ese lugar brotó un rosal de rosas rojas como la sangre. En ese momento, el caballero Jordi arrancó una de las rosas, la más hermosa, y se la entregó a la princesa como símbolo de amor y amistad.

Este post va en relación a este otro post.
Tengo 70 años. Hace 20 que soy catedrático de Nutrición en Berkeley. Casado: mi mujer y yo cocinamos juntos y sufro cuando veo la triste bandeja de comida de un avión. ¿Por qué no venden fruta por las calles en España, si la tienen estupenda? ¿Por qué se consume tanto pan y bollería blancos? Soy asesor de nutrición de Fundación Nucis
GENE SPIELER: "Comemos bazofias y no nos quejamos"
NUTRICIONISTA
La Vanguardia - 03.45 horas - 21/06/2001
LLUÍS AMIGUET
- Usted sostiene que nuestros antepasados comían mejor.
-No exactamente. Digo que comían más sano. Lo de mejor o peor es opinable, en cambio, sano o insano es una evidencia contrastable con hechos.
-Pues morían más jóvenes.
-Porque no había antibióticos ni otros adelantos higiénico sanitarios.
-¿En qué era mejor su dieta?
-Ahora verá: mire aquel plato.
-¿Cuál?
-Aquel plato de allí.
-Veo un gran entrecot con unas verduritas de guarnición: apetitoso.
-¡Es que tendría que ser al revés! Tendría que ser un gran plato de verduras estupendas con poquíííííííísima carne al lado. De hecho, con que coma carne una vez al mes, sobra. Es más: si no la prueba, se encontrará mejor. Huya de la ternera, el cerdo...
-Lo dice por las "vacas locas", pestes porcinas, fiebres aftosas...
-Aunque fuera una carne ideal y jamás hubiera habido ningún problema sanitario, que los hay, la carne no es la dieta natural del ser humano. Comemos demasiada porque nuestra dieta ha degenerado.
-Atenta usted contra la cultura y el puesto de trabajo de miles de españoles.
-Soy un científico. Mi obligación es velar por su salud y la evidencia científica es que la carne no es sana. Sin radicalismos ni aspavientos. Si se empeña, puede comer algo de pescado.
-Pero, ¿por qué?
-Está demostrado que el consumo habitual de carne es un factor maligno en el control del cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
-Pero las proteínas...
-Sólo hay una vitamina necesaria que se obtiene de la carne, la B2A, pero se puede conseguir también del yogur, por cierto mucho más sano que la leche, que tampoco es que sea aconsejable en los adultos.
-Tampoco su vegetarianismo es nada nuevo, oiga.
-No soy vegetariano. Simplemente soy un nutricionista. Ningún nutricionista serio le aconsejará la carne. Lo nuevo es que hoy tenemos más pruebas de lo que digo.
-Es una moda anticarnívora...
-La moda nefasta ha sido el abuso de las carnes, los panes blancos, los conservantes por la lógica comercial, pero le advierto que las grandes multinacionales de la alimentación ya están empezando a reaccionar y ven la luz: vegetales frescos y harinas integrales.
-¿Qué es lo último en nutrición?
-Cuando empecé, hablábamos de vitaminas... Eran una obsesión junto a carbohidratos, proteínas, grasas... Después llegó la fibra a los estudios.
-¿Ya no es lo último?
-Se publica mucho sobre fibra, sí. Y aprovecho para desaconsejar el pan blanco. ¿Por qué se privan de la mejor medicina alimenticia, un buen pan integral? ¿Por qué no toman todas las pastas integrales? Renuncien a la bollería blanca y además empaquetada.
-Pues es la merienda de los nenes.
-Todas esas galletas, roscos, pastas, pastelitos... Son una aberración dietética llena de azúcares, grasas, conservantes, sales... Por mucho que las anuncien en la tele no son sanas. Créame, nada como una buena fruta, un bocadillo vegetal de pan integral, un puñado de nueces... Eso debería ser lo normal.
-Si son galletitas "light"...
-Otra tontería: lo que es insano, lo es sea "light" o "heavy". En general, cuanto menos manipulado y más fresco coma, mejor.
-No dice usted nada nuevo.
-La novedad en nutrición hoy son los fitoquímicos. No son proteínas, ni carbohidratos, ni grasas, ni vitaminas... Son compuestos químicos que se encuentran en enorme variedad sólo en los vegetales. Las plantas los utilizan para preservarse a sí mismas.
-¿Y eso es nuevo?
-Al analizar los alimentos vegetales, antes pensábamos que esos fitoelementos eran irrelevantes: que sólo servían para añadir color, aroma o sabor a las plantas, pero ahora sabemos que son fundamentales para nuestra salud como lo son para la de las plantas.
-¿Por qué?
-Hay miles y cada uno es especial. Y sólo se pueden conseguir comiendo esos vegetales. Se encuentran, por ejemplo, en uva, naranja, nueces y todos los frutos secos, legumbres, verduras... Algunos les llamamos fenólicos, por su base, otros son antioxidantes formidables contra el envejecimiento.
-¿Ahora me va a recomendar la lechuguita? ¡Vaya novedad!
-Sustituya la carne por la diversidad vegetal. Aproveche esos compuestos que usan las propias plantas para preservarse, para no envejecer. Por ejemplo, la argemina realiza el milagro de relajar las arterias, una joya para los enfermos cardiacos.
-No siempre encuentro vegetales en losbares ni cafeterías.
-Insista. Tenemos que presionar para conseguir calidad. Pídalos en todas partes. Y luego averigüe de dónde vienen sus vegetales. Demuestre que le interesa saber lo que come al detalle y ellos empezarán a preocuparse.
-A mí me da la impresión de que nadie sabe de dónde viene lo que come.
-Ahí está el error. Por eso comemos bazofia y no nos quejamos. Rechace a menudo y sin recato los vegetales que no sepan bien: es triste que degeneren en sabor. Rehúse lo que no esté fresco, exija información sobre dónde se ha comprado y a quién y cuándo. Tenemos que pedir más detalles sobre nuestra comida: es nuestra salud.
Imagen de la pirámide alimenticia:
http://rodolfo.ips.es/HTML/15Nutricion/pyra-medPEQ.jpg
Josu Erkoreka, del PNV, hizo ayer un discurso brillante, a mi juicio, en el debate de investidura. Más que un discurso -no miraba apenas sus folios- fue un ejercicio de oratoria.
No lo conocía de nada. Se le ve hipermegarecontraescéptico jeje, con motivo supongo, pero me gustó. Y muy crítico además, extremadamente crítico con el nuevo Presidente. Eso es bueno.
Pongo aquí su discurso para recordarlo. Sólo está su primera intervención, no las dos siguientes réplicas a Zapatero.
El Discurso
Señorías, señor Rodríguez Zapatero, resulta cabalmente imposible fijar una posición argumentada en torno a su investidura como presidente de Gobierno sin hacer una referencia, siquiera sea mínima, al momento histórico y, especialmente, al contexto político en el que tiene lugar.
(Intervención de Manuel Marín).
Le decía, señor Rodríguez Zapatero, que no resulta posible fijar una posición razonada en torno a su investidura como presidente de Gobierno sin aludir mínimamente al contexto político en el que tiene lugar la sesión de investidura, porque las elecciones del pasado 14 de marzo —y supongo que en esto coincidirá conmigo una buena parte de la Cámara— ha puesto fin al período más aciago de la política española desde que la muerte del dictador, el año 1975, hiciera posible devolver el poder al pueblo. La VII Legislatura ha constituido un auténtico cuatrienio negro para la democracia y las libertades —así lo vemos nosotros— porque tras al falso banderín de una democracia fuerte y sin complejos, que es lo que se nos decía, el partido político en el poder ha abordado toda una contrarreforma del orden fundamental libre y democrático. Esa es nuestra apreciación.
La escandalosa reinstauración del delito político en los últimos días de la legislatura, a través de un procedimiento, como usted sabe, manifiestamente irregular, con la oposición de todas las formaciones políticas de la Cámara y con la crítica prácticamente unánime
de todos los especialistas de derecho penal, sólo ha sido el broche último, final, de una legislatura cargada de despropósitos, en la que la mayoría absoluta ha puesto al descubierto la auténtica faz de una derecha autoritaria e intolerante que acaparó impúdicamente el poder para ejercerlo absolutista y arbitrariamente, despreciando a la oposición, satanizando la discrepancia y descalificando de raíz al oponente en un auténtico ejercicio de depredación política.
Las constantes interferencias del Poder Ejecutivo en el funcionamiento del Poder Judicial, la manipulación sectaria de órganos constitucionales cuyo prestigio y credibilidad dependen fundamentalmente de su capacidad de actuar con arreglo a criterios de imparcialidad, independencia y neutralidad, la permanente limitación de los mecanismos establecidos para el control parlamentario y extraparlamentario del Gobierno, el incesante estrangulamiento de la libertad de expresión y del derecho fundamental a comunicar y a recibir una información veraz, son algunos, sólo algunos, de
los rasgos más negativos de una acción política, en nuestra opinión
funesta, que está en la base, en buena medida, del creciente escepticismo con el que los ciudadanos contemplan la vida pública y el funcionamiento del sistema institucional. El balance no puede ser más desfavorable desde el punto de vista de la calidad del sistema democrático. La división de poderes se ha convertido en una auténtica quimera y no son pocos los ciudadanos que han vuelto a experimentar aquella profunda sensación de desamparo que hace tan sólo unas décadas experimentaron ante los excesos y los manejos abusivos de un poder único —entonces sí que era único, lo que se dividían eran las funciones—, omnímodo e incontrolado, concentrado en muy pocas manos.
Una de las principales aportaciones —fíjense— de la era Aznar a la convivencia civilizada, a la tolerancia, a la libertad ideológica y al pluralismo político, ha consistido en rescatar para el lenguaje político correcto expresiones como las de: rojo, comunista y, por supuesto, la fatídica expresión de separatista, que creíamos definitivamente enterradas entre los recuerdos más sórdidos de la historia contemporánea; de haber recuperado estas expresiones para utilizarlas, curiosamente, con el mismo, exactamente el mismo tono peyorativo con el que lo hacían los próceres del franquismo: ¡Comunista! ¡Separatista! Exactamente igual. Una rancia semántica, una retórica zafia y ramplona, irresponsablemente inducida desde el poder, que parecía querer arrastrarnos de nuevo a la España de los años 40 o quizá más precisamente a la España de los 40 años.
Los responsables de esta gravísima regresión de la convivencia tolerante y democrática juraron también, y lo hicieron solemnemente, la Constitución. Lo hicieron, sí, sí, pero se tomaron tan seriamente su juramento de guardar la Constitución que literalmente la guardaron en un cajón cerrado con llave, arrojando al rincón del olvido los principales valores sobre los que se asienta,
postergando consciente y deliberadamente la libertad, la justicia, la igualdad y, sobre todo, el pluralismo político. El tozudo empeño en banalizar, cuando no en simplificar o en ignorar la enorme complejidad que hoy reviste el Estado español, tanto desde el punto de vista estrictamente político e ideológico como desde el prisma territorial, ha dado lugar a unos modos de hacer política
rígidos, unitaristas, uniformizantes, que se han revelado como absolutamente inadecuados para responder a la heterogénea realidad que pretenden gestionar. Parece que se nos ha dicho: si la realidad es compleja, es variada y es diversa, peor para ella, porque las soluciones a aplicar serán únicas y monolíticas. Así se ha actuado durante cuatro largos años y así nos ha ido.
Tampoco puede decirse que las formas, tan importantes a la hora de medir el talante democrático de los agentes políticos, hayan ofrecido un semblante, digamos, más amable, más respetuoso y más humano. No.
La prepotencia, la soberbia, la arrogancia, salpicadas a veces curiosamente con oscuras notas de rencor, incluso de resentimiento han inspirado un estilo cargado de desplantes y gestos de altanería y desdén; han impuesto unos modos envarados y petulantes que se han ensañado con especial
intensidad en los partidos políticos de la oposición y singularmente en algunos, y además también curiosamente en algunos medios de comunicación, los que no eran controlados por el Gobierno; lo de la moneda, etcétera. En fin, gestos envarados y petulantes como pocos. Se ha impuesto desde el
poder un tono desabrido y hosco, de miradas cejijuntas y amenazantes, que descalificaban a los discrepantes tachándolos, en el mejor caso, de miserables, porque en el peor eran directamente tildados de cómplices del terrorismo.
Muchos ciudadanos han acabado hastiados ante el espectáculo dado por una clase gobernante que no ha practicado la política sino la dogmática, que no ha sabido proponer sino imponer, que no ha gestionado la diversidad sino el sectarismo, que no ha planteado ideas y proyectos sino verdades incontrovertidas, que ha sustituido la pluralidad por un asfixiante pensamiento único del que no se podía discrepar sino para sumergirse irremisiblemente en el fuego del averno.
Sólo en un contexto así, señor Rodríguez Zapatero, sólo a la luz de estos antecedentes se explica el hecho de que los agentes sociales y políticos, entre ellos nosotros mismos, hayan puesto tanto énfasis en resaltar la actitud abierta y la disposición al diálogo y al entendimiento que usted ha querido exhibir tras su triunfo electoral.Sólo en un contexto así y con estos precedentes se puede comprender esta exaltación de la disposición abierta y de la disposición al diálogo y al entendimiento.
Porque el diálogo plural entre contendientes políticos que se respetan y se reconocen mutuamente en lo que cada uno de ellos es, representa o significa es lo mínimo que cabe exigir a un régimen político que se considere democrático, porque lo que define a la democracia como producto de la
civilización es precisamente su designio en procurar la resolución de los grandes conflictos políticos y sociales a través exclusivamente de la palabra, el debate, la persuasión y en última instancia del voto. La disposición a hablar, a contrastar y a debatir no debería ser una cualidad personal de este o
de aquel líder político; no, debería ser algo que se da por supuesto en todos los dirigentes públicos con vocación democrática, porque el diálogo se sitúa en el
quicio mismo de la idea democrática, es —si se me permite la expresión— como el aire que la democracia necesita para respirar. Una democracia sin espacios para el diálogo o es una democracia asfixiada e infecunda o sencillamente no es una democracia. Esto es tan evidente que parece increíble que durante los últimos años alguien haya podido ponerlo en cuestión
impunemente. Esto es tan claro que resulta difícil asumir el hecho de que alguien, en el ejercicio de un mandato democrático, haya podido satanizar el diálogo hasta el extremo de convertir la incomunicación política e institucional en su principal divisa. Es inconcebible, es increíble.
Señor Rodríguez Zapatero, es sobre todo por oposición al viciado clima político que ha imperado durante la última legislatura por lo que hoy se le reconoce a usted un valor que no debería ser, insisto, una cualidad personal, sino una conquista social plenamente integrada en el acervo común y comunitario y compartido de la convivencia democrática. Es sobre todo el contraste con la fatídica situación precedente lo que hace que su talante abierto de hoy se nos presente como una gran novedad y como un gran logro, porque las formas, las actitudes, el estilo, en suma, se han convertido en un asunto de primer orden sobre todo a la luz de la degradación que habían experimentado en los últimos años. Este dato, señor Rodríguez Zapatero, reviste una importancia crucial de cara a su investidura. Por de pronto, el resultado electoral del 14 de marzo
permite abrigar la esperanza —fíjese hasta qué punto soy cauteloso—, permite abrigar la esperanza de que la política, abierta y flexible por su propia naturaleza, no seguirá siendo suplantada por la rígida e inexorable dogmática, de que la democracia no continuará degenerando en un sistema cerrado de verdades incontrovertibles, de que el ideario del partido en el poder, en principio tan legítimo como el de cualquier otro, no volverá a convertirse en el único, insisto, en el único parámetro de la ortodoxia que permite arrollar e incluso destruir al discrepante.
El resultado electoral del 14 de marzo da pie a confiar en que volverá a instaurarse una visión más laica de la política, autoriza a presumir que acabará imponiéndose de nuevo la persuasión de que en democracia la verdad no es de nadie, es siempre compartida. En democracia no hay lugar para los dogmas oficiales y las ortodoxias incuestionables. En democracia nadie tiene toda la razón y precisamente por eso nadie está tampoco absolutamente equivocado. En democracia la tolerancia no es una virtud, es un corolario inexorable de la libertad y el pluralismo. En democracia el juego de las mayorías y el respeto escrupuloso de los derechos fundamentales y las libertades públicas acotan
un terreno en el que la única máxima permitida y admisible es la de la libertad.
Existen razones, pues, para alentar la esperanza de que algo cambiará en la vida política, de que el aire no seguirá siendo tan contaminado como en la última legislatura, de que la relación entre formaciones políticas y entre instituciones gobernadas por diferentes partidos podrá ser más respetuosa y civilizada, de que el pensamiento será libre, discrepar será legítimo y el diálogo no será denostado como un síntoma de debilidad o de claudicación, sino justamente valorado como lo que realmente ha de ser, un eficaz instrumento de la convivencia democrática.
Ahora bien, la gran cuestión que queda en el aire es la de si en esta nueva etapa que usted quiere inaugurar cabe esperar algo más que un mero cambio de estilo y de talante, porque la renovación que usted quiere promover en las formas es necesaria, es imprescindible, diría yo, pero no es suficiente. Son muchos los ciudadanos que aun valorando positivamente el talante abierto y dispuesto que usted exhibe, que aun felicitándose por el hecho de que el terreno
invadido durante los últimos años por la dogmática vaya a ser nuevamente devuelto a la política, se preguntan si usted, señor Rodríguez Zapatero, será capaz de abordar los grandes problemas sociales y políticos que nos afectan desde presupuestos y con arreglo a métodos distintos a los que han venido siendo utilizados durante los últimos años.
Son muchos los ciudadanos que quisieran saber si usted gozará del temple y del coraje necesarios para concebir, para diseñar y, en su caso, aplicar a los conflictos sociales fórmulas nuevas, recetas inéditas; si podrá, en definitiva, demostrar, no ya con el talante, no ya con la palabra, sino además con los hechos, que usted no es más de lo mismo, que ofrece algo distinto a lo que hasta ahora estábamos acostumbrados a ver y escuchar, que viene, en suma,
firmemente dispuesto a innovar y a arriesgar, a ambas cosas —no hay innovación sin asunción de riesgo—, a innovar en el fondo, no sólo en las formas, y además a arriesgar. En Euskadi de manera muy especial son muchos los ciudadanos vascos los que se preguntan si usted, señor Rodríguez
Zapatero, se limitará a poner una sonrisa y un gesto amable donde antes un ceño oscuro con semblante retador se dedicaba a descalificar, a amenazar y a insultar o si será, además, capaz de ensayar métodos y proponer fórmulas políticas novedosas más valientes e imaginativas que las utilizadas
hasta el presente para resolver el problema de normalización política que desde hace muchos años aqueja al País Vasco.
Son muchos, en suma, los que se preguntan si usted constituye de verdad una alternativa o si se trata de la misma alternativa de fondo, eso sí, expresada con maneras más amables. Un escritor catalán y conservador como Josep Pla observó hace años que lo más parecido a un español de derechas es un
español de izquierdas. Es una frase muy famosa que ha pasado ya a los anales de las frases bien construidas. No sé si, al formular esta frase, Pla se limitaba a dar cauce a su cinismo —que era mucho— o si, además de eso, pretendía hacer una constatación empírica, pero es preciso reconocer que no faltarían testimonios del pasado, y aun del presente, que servirían, puestos a ello, para avalar su tesis. Durante estas últimas semanas desde el mundo nacionalista vasco han emergido voces escépticas que asisten sin esperanza a su investidura como presidente del Gobierno augurando, en la línea de lo que ya denunciaba Pla, que a la hora de abordar el problema vasco las izquierdas
españolas serán básicamente lo mismo que las derechas. Es posible —no quisiera, pero es posible— que los hechos acaben dándoles la razón, pero mi comentario —quiero ser justo— no sería exacto ni equilibrado si no hiciera constar al mismo tiempo que la experiencia histórica nos enseña más
bien lo contrario.
Nos recuerda que en el pasado el entendimiento entre el nacionalismo vasco y la izquierda española fue posible. Nos advierte de que, pese a las grandes diferencias que les separaban en todos los órdenes, el socialista Indalecio Prieto y el primer lehendakari de la historia, José Antonio Aguirre, fueron capaces de acordar para el País Vasco un modelo de convivencia que gozó en Euskadi de un amplísimo respaldo popular; un marco consensuado, acordado y fuertemente respaldado en Euskadi que, sin embargo, no fue posible compartir con la derecha españolista, secularmente vinculada, como se sabe, a fórmulas de organización territorial más centralistas. Todo lo contrario.
Este marco de convivencia fue sañudamente perseguido por la derecha españolista, como fruto de un horrendo contubernio que tachó de rojo separatista. Unos epítetos, por cierto —el de rojo y el de separatista— que últimamente han vuelto a resonar en nuestros oídos con una insistencia yo diría que, cuando menos, inquietante.
Señor Rodríguez Zapatero, la expectación creada en el País Vasco tras las elecciones del 14 de marzo es grande —sé que le consta—, pero no es menor el recelo que su triunfo electoral ha suscitado en algunos sectores. Seguro que tampoco esto se le oculta. En sus manos está —y probablemente también en lo que los demás podamos aportar, pero principalmente en las suyas— que la
esperanza consiga ahogar al escepticismo o que, contrariamente, éste acabe imponiéndose finalmente abocando a todos a la desesperanza. Nosotros estaremos prestos a colaborar en todo empeño serio de normalización política que aborde el problema vasco en toda su complejidad, en toda su dimensión y que lo haga con la firme determinación de alcanzar un marco de convivencia
con el que todos los ciudadanos vascos puedan sentirse identificados.
Es algo difícil, por supuesto, pero no imposible porque todos los sondeos y encuestas ponen de manifiesto con elocuente unanimidad que en el País Vasco coexisten diferentes identidades nacionales, total o parcialmente contrapuestas, y en ocasiones hasta encontradas o incluso conflictivas, pero esos mismos sondeos y encuestas revelan de igual modo que, por encima de esas diferencias, la gran mayoría de los ciudadanos comparte una sensibilidad no excluyente sino inclusiva y reclama soluciones concertadas, flexibles y adaptables a la complejidad del tablero político vasco.
Al valorar los resultados electorales del pasado 14 de marzo, una voz, supongo que autorizada, del socialismo vasco afirmaba desde la lógica euforia del triunfo que el veredicto de las urnas demostraba que en el País Vasco no se puede construir nada sin contar con los socialistas. Es posible que no le falte razón, aunque, a nuestro juicio, sea de lamentar el hecho de que la reflexión
—alguien la calificó de advertencia— se haya formulado en términos tan poco proactivos porque hubiese sido más positivo ciertamente, hubiese sido más constructivo y edificante que, en lugar de adoptar una posición tan pasiva y tan inmovilista, como la que queda reflejada en ese nada podéis hacer sin mí, se hubiese expresado una disposición más activa, más dinámica a participar con ideas y con proyectos propios en las decisiones colectivas que hayan de adoptarse para la normalización de la vida política en el País Vasco.
En cualquier caso, es claro que los socialistas serán imprescindibles en la solución del problema vasco, es claro, pero yo iría más lejos. Nosotros pensamos que no solamente los socialistas, todos los ciudadanos del País Vasco son imprescindibles. Pensamos que todos tienen derecho a participar y a hacerse oír en la construcción de un marco político que vaya a permitir una convivencia civilizada basada en la libertad, en la tolerancia, en la justicia y en el respeto de los derechos fundamentales. Nosotros pensamos que nadie sobra en Euskadi, que nadie puede ser excluido ni arbitrariamente marginado del proceso de construcción de la convivencia.
No sobran, por supuesto, quienes más directamente padecen la amenaza del terrorismo intolerante y antidemocrático de ETA, pero tampoco sobra ese 12 por ciento de votantes que en la última convocatoria electoral, fíjese, se han
mostrado dispuestos a renunciar al principal derecho del que disfruta un ciudadano en un sistema democrático que es el derecho de voto, que es el de participar en los asuntos públicos a través de la emisión del voto, se han mostrado dispuestos a renunciar a ese derecho fundamental, básico, nuclear del que el ciudadano goza en un sistema democrático para darse la íntima satisfacción de introducir en la urna una papeleta que decía no a España; tampoco esos pueden ser excluidos. En el proceso de normalización política vasca no se puede prescindir de nadie, ni de los españolistas recalcitrantes, que los hay, ¡vaya si los hay!, ni de aquellos otros, que también los hay, que ni se consideran ni quieren ser considerados españoles.
Esa es la complejidad que nos toca gestionar, ese es el pluralismo al que hemos de responder; una
complejidad y un pluralismo que resultan inasequibles para las fórmulas políticas excesivamente
simplistas, una complejidad y un pluralismo para los que no sirven
las soluciones rígidas y monolíticas del pasado, una complejidad y un pluralismo que sólo pueden
abordarse con éxito desde el presupuesto de que la ciudadanía no es ninguna esencia
predeterminada, sino una construcción social que en una sociedad vasca plural y diversa debe
necesariamente cimentarse sobre esquemas abiertos y flexibles, sobre modelos híbridos de identidad
y de
pertenencia. Ahora bien, si lo que el Partido Socialista quería denotar cuando alguien desde su seno
en el País Vasco afirmaba que sin su presencia nada se puede construir en Euskadi es que los
resultados electorales le garanticen una posición preeminente o incluso arbitral en la normalización
política del País Vasco, permítame formular mi propio planteamiento.
Si algo ha puesto de manifiesto el resultado de las últimas elecciones generales es que el pueblo
vasco demanda soluciones para superar la actual situación de bloqueo e incomunicación; que los
ciudadanos vascos están cansados de tanta crispación y tanto enfrentamiento inútil; que aun en un
contexto electoral, radicalmente bipolarizado a favor de las dos grandes formaciones políticas del
Estado, los electores vascos han primado a las formaciones que más comprometidas están en la
búsqueda de soluciones novedosas e imaginativas para poner fin al conflicto vasco; que cada vez
con mayor intensidad y premura los vascos nos emplazan a la búsqueda
de salidas nuevas, de soluciones originales y, por supuesto, consensuadas, no impuestas, que hagan
posible una convivencia civilizada en el seno de una sociedad tan compleja desde el punto de vista
de los sentimientos de identidad y pertenencia.
En su debate con el señor Rajoy esta tarde usted le pedía que hiciese que el Partido Popular se
implicase, participase activamente, en las comisiones constituidas en el seno de los diferentes
parlamentos autonómicos para promover las reformas de los estatutos correspondientes.
Pues bien, esa misma propuesta le hago yo, pero con respecto al País Vasco. Cuando usted invitaba
al Partido Popular a participar en el proceso supongo que se refería al Parlamento catalán y al
Parlamento andaluz. Eso mismo es lo que yo le propongo a usted
que haga en el Parlamento vasco: que se presente y comparezca en la ponencia con sus propias
aportaciones y proyectos, porque nadie puede ser excluido y hace falta la aportación de todo el
mundo. Queremos escuchar la aportación de todos. Exactamente igual que lo que ocurre en
Cataluña, donde confluyen en la ponencia propuestas presentadas por el Partido Socialista de
Cataluña que, hoy por hoy, no tienen equivalente en Euskadi, pero otras propuestas, mucho más
avanzadas, que casi se parecen al documento remitido por el Gobierno vasco para su debate como
una gota de agua se parece a otra gota de agua, están en la misma ponencia y están siendo objeto de
debate por ustedes en el Parlamento catalán.
No sé qué es lo que hace que sea posible en Cataluña lo que es imposible en Euskadi. Por lo demás,
el Gobierno que usted forme estará abocado a gestionar un Estado plural, variado y diverso, para el
que ya no sirven las soluciones unitarias y uniformizantes
que algunos se han empeñado en imponer. Sólo desde la asimetría y la multilateralidad puede
abordarse en el Estado español una gestión eficaz de los asuntos públicos. Hoy le preguntaban a
usted a ver si asume la asimetría. ¡Pero si la asimetría es hoy ya una
realidad, si es uno de los elementos identificadores del texto constitucional tal cual está! El gran
defensor de la Constitución, el Partido Popular, le pregunta a usted si es partidario de la asimetría.
¡Si la asimetría forma parte hoy del modelo de organización territorial de Estado, es un
requerimiento constitucional! Esa asimetría, esa multilateralidad, son absolutamente
imprescindibles hoy para abordar con eficacia la gestión de los asuntos públicos. No intente
simplificar lo que en sí es complejo. No haga tabla rasa de las diferencias y de los matices. No se
empeñe en nivelar lo que es diverso. No incurra en el mismo error en el que cayeron quienes le
precedieron en el Gobierno. La pluralidad del Estado español no se limita al folklore y la
gastronomía, como algunos quisieran, ni se circunscribe tampoco al hecho lingüístico y cultural. Por
cierto, además de Cervantes, podría haber citado a Orixe, a Auxular, a Rosalía de Castro o incluso
—no sé cómo se le ha olvidado— a Maragall, que hay un Maragall escritor catalán.
La pluralidad del Estado, además de lingüística y cultural es, sobre todo, una pluralidad de carácter
político, que en algunos territorios se extiende, nada menos, que hasta los sentimientos de identidad
nacional o a la entidad misma de las aspiraciones más o menos mayoritarias de autogobierno. Esa
profunda y radical diversidad política, que algunos no acaban de asimilar, hace que el punto de
equilibrio que garantice la convivencia, la fórmula institucional que asegure la disposición a
compartir un mismo proyecto haya de ser necesariamente distinto en unos territorios y en otros.
En un Estado plurinacional, como el español, las soluciones institucionales uniformes están
irremisiblemente abocadas al fracaso, y quien no entienda esto no entiende nada. Lo que es válido
para un territorio no sirve para el otro. Las soluciones que tienen éxito en
una comunidad, no pueden ser automática y acríticamente trasladadas a otra u otras que ofrecen una
diferente textura desde el punto de vista político y social. Esta pluralidad territorial impone un
concepto de ciudadanía abierto y flexible, que desde la asunción de las
diferencias sea capaz de trascenderlas para encontrar espacios comunes de diálogo y entendimiento;
una ciudadanía híbrida, que fomente una democracia de la diversidad; una ciudadanía repensada y
reformulada desde el rechazo de los antiguos dogmas nacionales y las definiciones monolíticas; una
ciudadanía capaz de integrar la pluralidad en su seno y, al mismo tiempo, capaz
de convivir e interactuar con la pluralidad de fuera; en definitiva, una ciudadanía acorde con los
requerimientos de la sociedad abierta y multiforme del siglo XXI.
No se me oculta que a lo largo de esta legislatura la Cámara también registrará voces que, a veces
en nombre de altos designios patrióticos, a veces en nombre de la sensatez y el sentido común, y en
alguna ocasión incluso en nombre de la eficacia de la actuación pública le apremiarán a despreciar
la pluralidad para adoptar soluciones únicas y uniformes; lo harán. Ya apunta en
este sentido una oposición autocalificada de patriótica, que hasta la fecha sólo ha dado muestras de
cerrazón y de incapacidad para encontrar fórmulas concertadas desde el reconocimiento de la
pluralidad. No se engañen, el patriotismo que inspirará esa oposición no será el patriotismo
constitucional, que reconoce la diversidad y respeta el pluralismo, será el patriotismo de la España
esencialista, eterna e imperial.
Será una oposición que se empeñará en traer a la Cámara los ecos ancestrales del imaginario mítico
hispánico más reaccionario
desde Covadonga a los Reyes Católicos, pasando por Rodrigo Díaz de Vivar; una oposición que no
dejará de prevenirle contra los enemigos seculares de España, entre los que, como ya apuntaba el
catecismo patriótico español de Martínez de Ripalda, se encuentran, además del judaísmo y la
masonería, el liberalismo, la democracia, el marxismo y, por supuesto, el separatismo.
Desconfíe de ella, desconfíe de quien se empeña en rememorar las míticas grandezas del pasado con
el designio de sacar a España del rincón de la historia. La experiencia más reciente demuestra que,
además de equivocados, estos delirios imperiales nunca contribuyen a la solución de ningún
problema internacional ni, por supuesto, interno; antes al contrario, son fuente de nuevos conflictos.
La terrible experiencia del 11 de marzo es suficientemente gráfica de los males que una errónea
política internacional puede acarrear en todos los órdenes. El terrorismo es algo abominable y
odioso que siempre hemos rechazado con todas nuestras fuerzas, deshumaniza y envilece a quien lo
practica y atenta contra el cimiento mismo de la convivencia provocando daños terribles que,
además, siempre, sin excepción, son injustos, pero es también un síntoma inequívoco de que algo
no funciona bien en el mundo.
Somos muchos los que el pasado 11 de marzo expresamos nuestra solidaridad con las víctimas de la
masacre acaecida en Madrid
afirmando que todos éramos madrileños o todos íbamos en aquel tren y hoy repetimos aquellas
consignas, con más énfasis si hace falta, pero, como decía Eric Fromm, sólo hay una esperanza de
contener la ola de violencia: tenemos que recuperar la sensibilidad hacia todo lo vivo.
Y nuestra solidaridad con el ser humano sería incompleta si no fuéramos capaces de decir al mismo
tiempo que todos somos Alí, el niño iraquí al que la guerra dejó huérfano y con dos muñones como
brazos, o que todos somos el marroquí que iba en la patera que
todas las semanas se hunde en el Estrecho, dejando tras de sí una dramática estela de sufrimientos y
desesperación.
Comprométase, señor Rodríguez Zapatero, sin aspavientos, sin quimeras imperiales, en la
construcción de un mundo más justo, que no le faltarán apoyos en este Parlamento. Ese sí que sería
un modo atractivo y sugerente de salir del rincón de la historia. Comprométase con la paz y no con
la guerra; comprométase en la resolución de un conflicto que nos afecta muy de cerca, el conflicto
saharaui, que se encuentra enquistado ante la aparente indiferencia de las cancillerías
internacionales, mientras miles de personas padecen una injusta marginación que les humilla como
seres humanos y les degrada como pueblo. En el Estado español, todos, sin excepción, tenemos una
deuda pendiente con el pueblo saharaui, que esperamos pueda abordarse cabalmente a
lo largo de esta legislatura.
Señor Rodríguez Zapatero, concluyo ya. El futuro no está escrito. En nuestras manos está que sea
mejor que el pasado; que no reproduzca los errores ya cometidos ni incurra en los mismos excesos.
Hagamos uso de la libertad para no repetir la historia. La libertad lleva inscrita en lo más hondo de
sí misma la posibilidad del cambio. Sólo excluye el cambio quien niega o quien teme la libertad.
La mejora de la situación depende directamente de lo que estemos dispuestos a comprometer y a
arriesgar —ambas cosas, comprometer y arriesgar— con ese fin. El Grupo Vasco está dispuesto a
abordar el intento. Usted, señor Rodríguez Zapatero,
¿lo está?
Nada más, y muchas gracias.
"Prefiero dar ejemplo que dar caña"
Tengo
40 años. Soy leonés. Soy abogado, he sido profesor de Derecho Político en la
Universidad de León y ahora soy secretario general del PSOE. Estoy casado hace
10 años y tengo dos hijas, Laura (7) y Alba (5). Soy un socialista apasionado
por una democracia enérgica y vital. El PSOE ha pagado ya sus errores. Soy
agnóstico. Pesco truchas
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EMILIA
GUTIÉRREZ
José Luis Rodríguez Zapatero |
Estoy ante el político más valorado de España,
según las encuestas...
-No tiene mucho mérito: lo soy por comparación con Aznar.
-Muy irónico.
-Necesitamos mucho más humor en la política. Más ironía y menos hosquedad. La
ironía es una expresión de la inteligencia.
-Pero su rasgo característico es la sosez...
-Si a ser receptivo, abierto, se le llama ser "light", blando... ¡Pero mucha
gente va a llevarse un día muchas sorpresas!
-Algunos le piden más virulencia, más agresividad en su oposición al PP...
-Lo sé, pero yo creo que siempre es preferible una buena idea a un buen
insulto.
-Pero un poco más de caña...
-Prefiero dar ejemplo que dar caña. Mire, yo tengo dos hijas, a las que educo
para que sean respetuosas, no violentas, tolerantes, que no insulten... ¿Qué
credibilidad tendría si me ven en la tele insultando a otro señor?
-¿Sus hijas siguen sus pasos políticos?
-Cuando Aznar sale por la tele, ellas saben que es competidor de papá y le
dicen cosas feas... y yo las freno, las corrijo: "No, no, respetadle,
dejadle...", les digo. "No es tan malo como parece", les insisto, ja, ja...
-Muy correcto y educado.
-Eso dijo Rajoy de mí: "Zapatero es educado". ¡Y eso es noticia! Parece que,
en política, ser educado se ha convertido en una tara, ¡y yo creo que es una
virtud fundamental! Y sobre todo en política: creo en el potencial pedagógico
de la política ante la ciudadanía.
-Dígame: ¿qué día se hizo usted socialista?
-Siempre lo he sido.
-¿Y eso?
-Mi abuelo paterno era capitán del Ejército republicano y era socialista. El
capitán Lozano. No quiso unirse al levantamiento del 36 y el 18 de agosto lo
fusilaron. Mi padre tenía 9 años y fue un duro golpe para él. Ha vivido toda
su vida con esa profunda herida.
-Lo entiendo. ¿Y con rencor?
-No: convencido de la necesidad de la reconciliación. ¡Es lo que dejó escrito
mi abuelo en su testamento, antes de ser fusilado!
-¿Qué decía ese testamento?
-"Muero inocente, y perdono. Y pido a los míos que perdonen". Y pedía luego
"la paz de España", y aún algo más: "el mejoramiento social de los humildes".
-Noble testamento...
-Sí. Cuando cumplí 14 años, mi padre me lo entregó. Desde entonces, siempre ha
sido mi estímulo, y no he dejado nunca, nunca de recordarlo. Es mi deber estar
a la altura de ese legado, y es mi orgullo estarlo.
-¿Recuerda qué hacía usted el día en que murió Franco?
-Tenía 15 años y me recuerdo en el sofá de casa, con mis padres, delante de la
tele, atento a la cara de esperanza de mi padre.
-¿Y cómo se metió en política?
-En cuanto cumplí 18 años me afilié al PSOE, en León. Para los veteranos yo
era "el nieto del capitán Lozano" y me proponían para cargos, funciones,
listas... Por eso fui diputado a los 26 años, el más joven del Congreso
durante dos legislaturas, del 86 al 93.
-¿Tuvo tiempo de ir a manifestaciones?
-¡Sí! Con 14 años ya me sumé una por una a cada protesta obrera, laboral. Pero
la que más recuerdo fue la de después del 23-F, por su carga política y porque
allí estreché la relación con una chica... que hoy es mi mujer.
-Y al año siguiente del 23-F, Felipe González llegaba a la presidencia del
gobierno...
-Él tiene la capacidad de adelantarse a su tiempo, de anticipar el futuro, de
intuirlo: sin él, el PSOE no hubiera llegado al gobierno en 1982 y se habría
perdido la ocasión de hacer el cambio en España.
-Y, con él, el PSOE se vio en los titulares de la "guerra sucia", la
financiación ilegal, la distracción de fondos públicos...
-Se cometieron errores y hubo personas cuyo comportamiento no se compadeció
con lo que debe ser una vida pública...
-¿Qué pensaba ante aquel espectáculo?
-Primero, que el PP usó todos los recursos para quebrarnos, ¡todos! (algo que
yo nunca haré contra ellos). Segundo, que había que asumir y explicar los
errores cometidos. Y creo que ya hemos pagado por todo eso...
-¿Acudió a arropar a Vera y Barrionuevo en su ingreso en la cárcel de
Guadalajara?
-...
-¿Qué pasa?
-... ¿Puede apagar el casete?
-Sí.
-Mire, hace 9 meses fui elegido secretario general del PSOE y desde ese día
supe que alguien acabaría por hacerme esta pregunta. Pero nadie me la había
hecho... hasta ahora.
-¿Pero me la responderá o no?
-Yo se la responderé, pero sin explicarle el porqué. ¿Acepta?
-¿Fue o no fue a Guadalajara?
-No. No fui.
-¿Por qué?
-Si se lo explico...
-Lo publicaré, creo.
-Pues dejémoslo así. Es que sería demasiado largo y complicado explicarle
ahora todos los argumentos, las razones de mi decisión.
-Confío en que un día me lo explique. Dígame ahora qué tienen en común
Aznar y usted.
-Que tanto su liderazgo como el mío han sido calificados ambos de "sorpresa".
-¿Qué cree que es lo mejor de Aznar?
-Su tesón organizativo.
-¿Estaría usted sólo 8 años en el gobierno?
-A esos altos niveles, la democracia exige fluidez. Pero es un error anticipar
tus planes.
-¿Cuándo será usted jefe de gobierno?
-La vida y la política son tiempo. Ante todo, tiempo. Hay que respetar tiempos
y formas. Ahora sólo trabajo para un nuevo PSOE y para una nueva política en
España.
BIOGRAFÍA
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Aquí tienes el programa electoral del PSOE para las Elecciones Generales de España 2004.
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ZP. Su mujer> Sonsoles Espinosa

Conoció a José Luis Rodríguez Zapatero en el vestíbulo de la Facultad de Derecho
de León. Era el año 1981. Amor a primera vista, al menos para el líder
del PSOE, que cuando le preguntan por ella asegura que, desde que la vio, no
paró hasta conquistarla… Y la conquistó. El 27 de enero de 1990, la ermita
abulense de Nuestra Señora de Sonsoles era el escenario de su boda.
Hija de militar, nació y vivió en Ávila hasta que su familia se trasladó a León. Se licenció en Derecho, pero ha dedicado -y dedica- su vida a sus tres grandes pasiones: sus dos hijas, Laura y Alba, y la música. Formó parte del Coro Universitario de León y ejerció como profesora de música en un colegio privado, donde pidió una excedencia cuando la elección de su marido como secretario general del PSOE le obligó a mudarse a Madrid. Ahora, en la capital, canta en el coro del Teatro Real, trabajo que pretende conservar pase lo que pase en las urnas.
Sonsoles no quiere renunciar a su autonomía ni a su personalidad. La relevancia pública de su marido no le ha hecho perder la sencillez y espontaneidad que destacan quienes conocen a esta mujer, que hace apenas un par de veranos, cuando Zapatero ya era secretario general del PSOE, se dejaba ver en chándal, alguna mañana de sábado, comprando pescado en el mercadillo del pequeño pueblo gallego de Porto do Son. Ella, en sus trece, está empeñada en que la carrera política de su marido interfiera lo menos posible en su vida privada y en su propia carrera profesional.
Sonia Aparicio
TODA LA INFORMACIÓN BIOGRÁFICA ESTÁ EXTRAÍDA DE WWW.ELMUNDO.ES

Se ha abierto la veda de caza de focas en Canadá y los que se dedican a este lucrativo 'deporte' están de enhorabuena. Todo vale, incluso, matar a las crías a palos, no vaya a ser que crezca, para conseguir la preciada piel en mejor estado. Se calcula que, en esta temporada, 350.000 serán cazadas antes del 15 de mayo.
Y esta gente no tiene otra manera de ganarse la vida? Hay que ser hijo de puta.
Y si es por deporte ya... que caiga un meteorito de una puta vez por favor.
El vídeo fue grabado a las 00.05 horas del 27 de marzo, una semana antes de la explosión, y la Policía ha podido descifrar los fragmentos que resultaron ininteligibles en un primer momento. Así pues, se completa el texto que se hizo público, entonces como ahora, íntegramente.
La traducción íntegra del comunicado es la siguiente: "En el nombre de Alá, el Clemente y Misericordioso. Alabado sea Alá, cuya promesa se cumple y auxilia a sus siervos y venció él solo a los ahsab (partidos). La paz y la bendición sean sobre el último de los enviados puros, nuestro profeta Mahoma (Alá le bendiga y le salve)".
"Tras comprobar que la situación no ha cambiado y después de que vuestro nuevo gobernante anunciase la apertura de su mandato con más lucha contra los musulmanes y el envío de más tropas cruzadas a Afganistán, las Compañías de la Muerte y Ansar Al Qaeda han tomado la resolución de seguir la senda de la bendita yihad y la resistencia hasta que todo (ininteligible..) en nombre de la lucha contra el terrorismo", añade.
"Por ello ha decidido la brigada situada en Al-Andalus no salir de aquí hasta que no salgan sus tropas de las bases de los musulmanes de forma inmediata y sin condiciones". "Si no lo hacéis en el plazo de una semana a partir de la fecha de hoy -amenazaban los terroristas-, continuaremos nuestra yihad hasta el martirio en la tierra de Tarek Ben Ziyad". "Sabed que no disfrutaréis de seguridad y sabed que Bush y su Administración no os traerán más que destrucción. Os mataremos en cualquier lugar y en cualquier momento". "No hay diferencia entre civiles y militares: nuestros inocentes mueren por miles en Afganistán e Irak, ¿acaso vuestra sangre vale más que la nuestra? Nos ensañaremos con los vuestros, os mataremos, traeremos la guerra hasta vuestras casas y no podréis conciliar el sueño".
"Actuamos con equidad: Agredid a quien os agreda, del mismo modo que os han agredido". "Dirijo aquí unas palabras a todos los que han sufrido injusticia o agresión bajo la acusación de participar en las operaciones del 11 de marzo: Vosotros habéis seguido el hadiz de Mahoma (Alá le bendiga y le salve) que se desentendió de los musulmanes que conviven con los politeístas". "Conocéis la cruzada española contra los musulmanes, y no hace tanto tiempo de la expulsión de Al-Andalus y los tribunales de la Inquisición". "Nosotros lo sentimos por vuestra injusticia pero nuestra yihad está por encima de todo, porque nuestros hermanos son asesinados y degollados en todo el mundo. ¡Sangre por sangre! ¡Destrucción por destrucción! ¡Alá!", concluía el comunicado
¿ININTELIGIBLE? ¿Consiguen reconstruir todo el mensaje del vídeo menos esa parte concretamente? Me escama un poco.
Uyuyuy...
VISTO / OÍDO - EDUARDO HARO TECGLEN
De todo el comercio del sexo, la parte más débil, peor tratada, explotada y envilecida por los mercaderes legales es la prostituta. No endulzo su nombre: la puta, palabra que presenta todo lo descarnado del dolor al que se las somete. Desde niñas. En los países pobres; peor, en las clases pobres de los países ricos. La solución de Esperanza Aguirre y de Ana Botella -soportada, cómo no, por Ruiz- Gallardón, dada la relación sexual sacramentada que mantiene con el jefe del PP- es, como corresponde a la gran derecha española, punitiva y disfrazada de protectora. Ya saben ellas quiénes son los "protectores": una palabra muy conocida, y los gánsteres "protegían" a los comerciantes y les cobraban por ello: si no pagaban, les destruían sus comercios. Les protegían de ellos mismos. La manera madrileña es la de librarlas del cliente: o sea, de su dinero. Paga y no daña: el sexo, hora es ya de decirlo claramente, no hace daño. Puede transmitir enfermedades: cuando es enfermedad, está causada por la represión. La psiquiatría y la psicología acuden en ayuda de aquellos desequilibrados por las nociones variadas de pecado. Los soviéticos llevaban a psiquiátricos a los que disentían del régimen y, en realidad, tenían una razón absolutamente impura: si diferían se exponían a la persecución y a la marginación, por lo tanto... Aquí no sería malo que Botella, Aguirre y Gallardón tuvieran unas sesiones de terapia que les restaurase un sentido libertario del humano, fuera de las nociones del "mal". Eso no va a ser posible; ni creo que con Simancas o Zapatero. Desde luego, no con Bono: hacerle ministro de Defensa es exponernos a regresar a la batalla con el Gran Turco, con el muslime de Lepanto, y volver a mandar a la guerra a Cervantes.
Desbarro, perdón. De todas las formas de comercio con el sexo, a partir de la fórmula de que un hombre es más hombre cuantas más mujeres posea y una mujer es más decente cuantos menos hombres tenga es la peor: el dinero. Lo que necesita la prostitución es protección real contra las mafias, sanidad continua, ejercicio sin trabas, castigo al chulo y al hombre-hombre. ¡Se sabe! Pero que se sepa algo no quiere decir que se arregle. La sociedad valora más sus prejuicios.
EL PAÍS | Radio y TV - 13-04-2004
En un ángulo del sótano había un mecano. Aclaró que un mecano es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
- Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el mecano.
-¡El mecano! - repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi mecano.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el mecano, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el mecano, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito mecano, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el mecano.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del mecano sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el mecano, desde todos los puntos, vi en el mecano la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el mecano; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el mecano) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del mecano; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el mecano de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro mecano, yo creo que el mecano de la calle Garay era un falso mecano.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese mecano en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

Cuando una señal eléctrica pasa por una bobina situada dentro de un campo magnético provoca una diferencia de campos, obligando el movimiento de la membrana. Al moverse la membrana la presión del aire varía, siendo las diferencias de presión lo que capta el oído humano.
Al moverse la membrana hacia delante, el aire que se encuentra enfrente de ella se comprime, mientras que el aire de la parte posterior se descomprime. Acto seguido la función se invierte, siendo la parte trasera quien comprima el aire, causando una descompresión en la parte delantera.
El altavoz suena igual por delante que por detrás, pero con la fase invertida. Esto obliga a cerrar el altavoz dentro de un recinto, llamado caja acústica o "bafle". De no hacerlo tendríamos una pérdida importante en frecuencias graves.
La caja acústica insonoriza el sonido que se emite por la parte trasera del altavoz, dejando sólo el sonido de la cara frontal. Pero al encerrar el altavoz hemos creado un espacio acústico dentro de la caja, que genera resonancias, modificando el resultado sonoro final. Los diseñadores de cajas acústicas calculan las dimensiones de la caja para provocar que la resonancia de ésta sea la más idónea, según las características del altavoz.
En general se tiende a reforzar las frecuencias bajas, que el altavoz reproduce con dificultad. Pero existe además un diseño conocido como bass reflex, que consiste en reforzar aún más las frecuencias graves.
El Bass Reflex:
El Bass Reflex consiste en un sistema de "laberintos", tubos o agujeros en la caja acústica con el fin de expulsar el aire comprimido en el interior, reforzando la presión acústica. Este diseño se debe calcular dependiendo de las dimensiones de la caja y la frecuencia a reforzar.
Un altavoz es incapaz de reproducir todo el margen de frecuencias audibles, por lo que si queremos escuchar con el máximo realismo posible debemos utilizar mas de un altavoz. Cada altavoz reproducirá un margen de frecuencias determinado, que llamamos vía. Una caja acústica de tres vías tendrá un altavoz que reproduce sólo las frecuencias graves, uno para las medias y uno para las agudas. Para hacer llegar a cada altavoz su margen de frecuencias debemos dividir la señal de audio en tantas partes como vías disponga el sistema de magafonía.
El sistema utilizado para dividir la señal está compuesto por unos filtros activos o pasivos.
Los filtros son componentes electrónicos que separan las vías de frecuencias, para que se reproduzcan por altavoces separados. Existen dos tipos de filtros: pasivos y activos. Los primeros se encuentran en el ámbito doméstico, mientras que los segundos suelen ser montados en instalaciones profesionales.
• Filtros Activos o Crossover:
Destinados a las instalaciones profesionales, aunque también es habitual encontrar filtros pasivos. Los Crossover están construidos con elementos activos (además de bobinas y condensadores, que tienen transistores como elementos activos) por lo que necesitan alimentación.
Consiguen mayor calidad de la señal de audio y lo más frecuente es encontrarse el procesador de los filtros en un rack aparte. Este procesador divide la señal antes de las etapas de potencia, y por lo tanto necesita una etapa para cada vía. Los filtros activos o crossover trabajan con señal de línea. Son menos distorsionantes y no consumen señal de audio, por lo que el sistema consigue más rendimiento. Su principal diferencia con los filtros pasivos es que en un crossover se pueden modificar las frecuencias de corte.
Según su margen de frecuencias reproducibles, los altavoces se clasifican en:
Subwoofer: De grandes dimensiones (15, 18 o 21 pulgadas). Se encarga de entregar las frecuencias más bajas, hasta unos 200Hz, según la configuración. Dichas frecuencias son omnidireccionales.
Woofer: Un poco más pequeño que el anterior (15, 17 pulgadas).
Skwaker (o Middle): Este altavoz reproduce las frecuencias medias; su tamaño es menor que el del woofer (de 8, 9, 12 pulgadas), aunque las dimensiones de los altavoces pueden variar según la configuración del sistema.
Tweeter: De pequeñas dimensiones, se encarga de entregar las frecuencias altas.
Supertweeter: reproduce frecuencias muy altas (tamaño de 0'5, 1, 2 pulgadas).
Un sistema de altavoces de dos vías tendrá un woofer y un tweeter; para más vías deberemos utilizar los otros tipos de altavoces.
1 VÍA
En un ángulo del sótano había unos tests psicotécnicos. Aclaró que unos tests psicotécnicos es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
- Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi los tests psicotécnicos.
-¡los tests psicotécnicos! - repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi tests psicotécnicos.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en los tests psicotécnicos, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en los tests psicotécnicos, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito tests psicotécnicos, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con los tests psicotécnicos.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro dlos tests psicotécnicos sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi los tests psicotécnicos, desde todos los puntos, vi en los tests psicotécnicos la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir los tests psicotécnicos; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por los tests psicotécnicos) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza de los tests psicotécnicos; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que los tests psicotécnicos de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro tests psicotécnicos, yo creo que los tests psicotécnicos de la calle Garay era un falso tests psicotécnicos.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese tests psicotécnicos en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

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El entusiasmo por la vida es el secreto de toda belleza. No existe belleza sin entusiasmo.
Este Mestebanez, al que por desgracia no conozco de nada, me ha vuelto a sorprender. En su tirada esta vez ha escrito 3 textos/ideas muy interesantes que pienso me gustaría "analizar" aquí pero no hoy.
No estoy de acuerdo en todas sus interpretaciones, sobretodo en el que hace referencia a las chicas guapas. Pero quiero destacar esta curiosidad innata que para mí es digna del mayor de los elogios, como por ejemplo, realizar tareas sabiendo de antemano que son del todo "inútiles".
Él, como yo, sabe que para nada son inútiles... y lo mejor es cuando haces algo porque sí. Por ejemplo yo me he pasado una temporada buceando por un foro altamente dramático para mi forma de pensar e intentando comprender "las cosas": al principio era muy interesante, luego un poco duro, luego ya era hasta pesado (pero continué), pasé por etapas varias como A) Cordialidad total con los interlocutores, B) Posición menos cordial pero respetuosa, y sin caer en los insultos y menosprecios recibidos y C) No cayendo a altura, o más bien profundidades de mis interlocutores, pero sí no siendo tan "amable", digamos que ya me ensañaba un poco con ellos, aunque guardando las formas.
Hubo más etapas pero no me acuerdo y tampoco son importantes.
La idea es que aunque yo pensaba que no podía caer en la tentación de empezar a insultar a diestro y siniestro sí que se me hizo muy difícil aguantar el tono elegante (estilo Zapatero) del principio. Y entonces, metí caña... describiendo con palabras DIGNAS pero dolientes lo que veía, es decir, criticaba pero sin insultar.
Creo que he aprendido mucho por el paso en ese foro. Todavía sigo entrando y veo que gente que conmigo "mantuvo" (más o menos las formas) ahora con otras personas utiliza los insultos sistemáticamente. ¿Tiene algo que ver con mi forma de actuar y posicionarme claramente (incluso indicando la dirección de mi blog) en ese foro?
En un ángulo del sótano había un Aleph. Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
- Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.
-¡El Aleph! - repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi Aleph.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el Aleph; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el Aleph) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del Aleph; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el Aleph de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro Aleph, yo creo que el Aleph de la calle Garay era un falso Aleph.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese Aleph en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

En un ángulo del sótano había un Action Man. Aclaró que un Action Man es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
- Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Action Man.
-¡El Action Man! - repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi Action Man.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el Action Man, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el Action Man, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Action Man, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Action Man.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Action Man sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Action Man, desde todos los puntos, vi en el Action Man la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el Action Man; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el Action Man) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del Action Man; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el Action Man de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro Action Man, yo creo que el Action Man de la calle Garay era un falso Action Man.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese Action Man en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

En un ángulo del sótano había un aceite. Aclaró que un aceite es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el aceite.
¡El aceite! - repetí.
Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi aceite.
Traté de razonar.
Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el aceite, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el aceite, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito aceite, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el aceite.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del aceite sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el aceite, desde todos los puntos, vi en el aceite la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el aceite; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el aceite) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del aceite; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el aceite de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro aceite, yo creo que el aceite de la calle Garay era un falso aceite.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese aceite en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

En un ángulo del sótano había un flamenco. Aclaró que un flamenco es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
- Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el flamenco.
-¡El flamenco! - repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi flamenco.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el flamenco, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el flamenco, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito flamenco, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el flamenco.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del flamenco sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el flamenco, desde todos los puntos, vi en el flamenco la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el flamenco; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el flamenco) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del flamenco; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el flamenco de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro flamenco, yo creo que el flamenco de la calle Garay era un falso flamenco.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese flamenco en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.
