Que bonita era la laguna y que recuerdos me trae, dulces y agridulces... pero en esencia magníficos. Dicen que antes era un volcán pero un día se llenó de agua (salada, muy salada) no se sabe cómo. A quien le importa. El agua allí siempre está buena, y la compañía siempre es grata.
Detrás de la laguna se encuentra el lago Nicaragua, uno de los más grandes del mundo. Fui una vez y no veía la otra orilla, los colonos españoles se pensaron que era un mar. Fueron los caballos, los animales, que según mucha gente no piensan, los que "avisaron" a los españoles que era agua dulce, pues se pusieron a beber.
Espero algún día volver y conocer también otros lugares del Nuevo Mundo. Por cierto, me he acabado de leer Las nueve revelaciones y está bien.