Puestos a pensar las primeras profesiones de riesgo que se nos ocurren son las típicas: policía, bombero, soldado. Pensando un poco más, trabajadores de altura, escaladores, submarinistas. Pero por mucho que nos extrujemos los sesos, jamás se nos ocurriría decir que microbiólogo.
Sin embargo, podría estimarse que es la profesión que menor esperanza de vida augura.
Tan sorprendente afirmación proviene de un artículo que recopilé hace algún tiempo en Internet. Estoy tan acostumbrado a los bulos que no me decidí a presentarlo hasta tener tiempo de constrastarlo un poco.
El artículo estaba en un español muy deficiente, proveniente de una traducción de prisa y corriendo, lo que lo convertía en más sospechoso aún. Finalmente, encontré el texto original, que supedito al criterio de una periodista canadiense. Si la engañaron a ella, también lo habrán hecho conmigo. Aunque con reticencias. Presento mi traducción personal, en la que me he permitido alguna que otra licencia a modo de desaladrillamiento:
http://www.globeandmail.com/servlet/ArticleNews/printarticle/gam/20020504/UMURDN
Muertes de científicos bajo el microscopio
Alanna Mitchell
4 de Mayo de 2002
Se trata de un cuento que sólo los mejores conspiradores podrían imaginar.
Once microbiólogos han muerto de forma misteriosa en menos de 5 meses.
Algunos de ellos eran renombradas personalidades en el desarrollo de armas biólogicas. Otros lo eran en averiguar formas de detener las armas biológicas. Otros más, expertos en la teoría del bioterrorismo.
Las tres primeras muertes tuvieron lugar en el espacio de una semana de noviembre. Benito Que, de 52 años, era un experto en enfermedades infecciosas y biología celular en el Miami Medical School. Al principio, la policía pensó que había sido atacado el 12 de Noviembre, en el aparcamiento del hospital en que trabajaba. Sin embargo, resulta sorprendente que su cuerpo no mostrara señales de haber sido golpeado. Fue entonces cuando sospecharon que se tratara de un ataque.
Sólo 4 días despues de que este doctor cayera inconsciente, vino la misteriosa desaparición de Don Wiley, de 57 años, uno de los más prestigiosos microbiólogos en los Estados Unidos. El doctoro Wiley, del Howard Hughes Medical Institute at Harvard University, era uno de los mayores expertos en cómo responde el sistema inmunológico ante los ataques de virus como el sida, el ébola o la influenza.
Acababa de comprar entradas para llevar a su hijo a Graceland el día siguiente. La policía encontró su coche de alquiler en un puente, a las afueras de Memphis. Después encontrarían su cuerpo en el Mississippi. Los forenses determinaron que probablemente murió a causa de la caida provocada por un mareo mientras miraba por el puente.
Solo 5 días después, un microbiólogo mundialmente conocido, el tránsfuga ruso Vladimir Pasechnik, de 64 años, también murió. El patólogo que le hizo la autopsia, que también trabajaba como espía británico, concluyo que la causa fue una embolia cerebral.
El doctor Pasechnik, que había dejado el Reino Unido en 1989, jugó un importante papel en la guerra biológica de Rusia y ayudo a averiguar la forma de modificar los misiles para desatar los agentes de destrucción biológica masiva.
Las dos siguientes muertes ocurrieron con una distancia de 4 días en el mes de diciembre. Robert Schwart, de 57, fue apuñalado en su granja en Leesberg, con lo que, según cree la policía, fue una espada. Su hija, quien se identifica como sacerdotisa pagana, y varios de sus seguidores fueron sometidos inculpados.
El Dr. Schwartz era un experto en las secuencias de ADN y microorganismos
patógenos y trabajaba en el Center for Innovative Technology en Herdon.
Cuatro días después, Nguyen Van Set, de 44 años, murió trabajando en
Geelong, Australia, en un accidente de laboratorio. Entró en una
sala sellada de almacenaje y murió por la exposición al nitrógeno presente allí. Era experto en enfermedades animales del Commonwealth Scientific and Industrial Research Organizationy, saltó a la fama al descubrir una estirpe virulenta de varicela en roedores que podría modificarse para afectar con la viruela simple a humanos.
En Febrero, el microbiólogo ruso Víctor Korshunov, 56 años, experto en
bacterias intestinales en niños alrededor del mundo, fue atacado a golpes
en la cabeza cerca de su casa en Moscú. Cinco días después el microbiólogo
británico Ian Langford, 40 años, fue encontrado muerto en su casa cerca de
Norwich, Inglaterra, desnudo de la cintura hacia abajo y acurrucado bajo
una silla. Era un experto en enfermedades y riesgos medioambientales.
Dos semanas después, dos microbiólogos prominentes murieron en San
Francisco. Tanya Holzmayer, 46 años una rusa que se trasladó a EEUU. en
1989, enfocaba su trabajo en el estudio de la estructura molecular humana
que podría emplearse por la medicina.
Fue asesinada por el también microbiólogo Guyang (Matthew) Huang, de 38
años, quién le disparó siete veces cuando ella abrió la puerta a una
entrega de una pizza. Luego él se suicidó. (según dicen: nota del trad)
Las dos últimas muertes viene un día tras otro en Marzo. David
Wynn-Williams, 55 años, un astro biólogo respetado en el British Antártic
Survey, estudiaba los hábitos de los microbios que podrían sobrevivir en
el espacio exterior. Murió en un extraño accidente cerca de su casa en
Cambridge, Inglaterra. Fue golpeado por un automóvil mientras estaba
haciendo footing.
El día siguiente, Steven Mostow, 63, conocido como Dr. Flu por su
especialización en el tratamiento de la influenza y un nombrado experto
en bioterrorismo, murió cuando el avión que piloteaba se estrelló cerca
de Denver.
Las conclusiones son difíciles. Estadísticamente, la probabilidad de que ocurrieran todas estas muertes por azar es despreciable. Según Janet Shoemaker(como ZP!) directora de la American Society for Microbiology in Washington, D.C., aproximadamente hay unos 20,000 investigadores académicos en microbiología en EEUU., pocos con del calibre de aquéllos que han fallecido recientemente. Estaríamos hablando de una probabilidad de 1/2000 en 4 meses, lo que supera cualquier tipo de expectativa de riesgo. A aquellos que aún les parezca un número pequeño, hagan la cuenta.
Habrán pasado por Irak unos 200.000 soldados americanos. De los que han muerto unos 750. Su probabilidad de morir es de una entre 266. Y estamos hablando de un año en un país en el que vivir ya tiene mérito.
Para los que aún parezca un número demasiado bajo, encontré otro artículo que se remonta más atrás en el tiempo. Ahora estaríamos hablando de 19 muertes extrañas en 20 meses. Cuando menos, sorprendente.
http://www.geocities.com/orgonegal/doom.html
He confirmado alguna de las muertes en Google. Y he encontrado otros medios digitales donde publican el mismo texto/noticia.
Es extraño. Por ahí he visto que alguien mencionaba el 11S...
En cuanto a ZP a partir de ahora lo podríamos llamar ShoeMaker jaja, o Schumy de Schumacher XDDD
Saludos
Oye, lo daba por supuesto por eso no he hecho mención antes. Gracias por tu post, y más teniendo en cuenta el trabajo de traducción que lleva. Cómo que parece que tú dominas el inglés (no como yo) supongo que le he dado menos importancia jeje.
Pero es un trabajo!!
Gracias