Y me las acabo de dar.
A todos vosotros os gustaría aprender catalán, porque es una manera de decir que pese a toda la basura que algunos se empeñan en verter sobre Catalunya vosotros creéis que alguna persona correcta habrá. Y por tanto, os hace gracia soltarle alguna frase en catalán tipo "vull (quiero) pa amb tomàquet" y hacer la coña y crear un poco de caliu (calor/bienestar familiar).
Tranquila Thais, que cuando nos veamos no tienes que hablarme en catalán ;D
Pues eso, que el catalán es una lengua como todas las otras y por tanto se la ha de respetar. Otra cosa es que yo esté más o menos de acuerdo con la campaña de promoción del catalán que se está haciendo actualmente en Catalunya.
Visca la mare que em va parir!! (Viva la madre que me parió)
El tema de que actitud tomar respecto a la posición del catalán en Catalunya es delicada. Porque hagan lo que hagan los políticos siempre será malvisto por mucha gente. Unos por velar por él con demasiado celo y otros por lo contrario. Y el punto medio no tengo ni puta idea de donde está...
A todo esto el que quiera a partir de ahora podrá leer este blog en catalán.
Próximamente pondré por ahí en la pantalla principal el enlace pertinente para el que quiera verlo así. La verdad es que flipo porque la traducción automática del castellano al catalán es casi perfecta. Aprovechémonos.
Eso sí, por favor, los comentarios que nunca hacéis escribidlos en castellano. O si queréis en ambos idiomas, a mí me da igual. Pero que todo el mundo se entere.
ACTUALIZACIÓN: Pues no, no se puede traducir la web automáticamente al catalán porque el servicio no está disponible. Fui demasiado rápido y sin darme cuenta hice una pequeña púa saltándome todas las normas. Ya está corregido.
A menudo me sorprendo a mí mismo. Y no consigo siempre controlarme.
¿Cómo puede ser que yo me tenga que controlar a mí mismo si yo soy yo, y no otra persona?
¿Si yo realmente soy dueño de mis actos cómo es posible que no logre controlarme?
¿De verdad somos seres tan racionales?
(Tenemos emociones sí, pero no van por ahí los tiros...)
Si alguien dice lo primero que se le pase por la cabeza al leer esto se lo agradeceré.
Hola Txell, ¿qué tal? Sólo decirte que me gustaría conocerte. Te escuchaba en Flaix Fm, y ya ves... todavía te recuerdo. Por algo será.
Te escribiría en catalán (soy de Barcelona) pero como sé que a nadie le gusta leer cosas que no entiende y por aquí son los menos los que entienden el catalán pues lo pongo en castellano y todos contentos. Aunque si estuviese por aquí el Mikimoto seguro que me daría una colleja pero bueno... no pienso como él. Yo defiendo (¿hay que defenderlo?) "el catalán y Catalunya" cuando hace falta. Pero también defiendo "el español y España"... cuando es necesario. Depende del contexto.
¿Te estoy escribiendo una carta para conocerte o un discurso sobre diplomacia lingüística?? Ya me vale.
Bueno, ens veiem (nos vemos)
Pablo (el hombre máquina)
PD Quan el graix vola baix... fot un fred del caraix*. Y ahora con la ola de frío que ha venido ni te cuento.
*Cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo. A ver si aprendéis catalán vosotros.
ACTUALIZACIÓN:
Joder, pensaba que yo era el único capaz de hacer cosas como éstas de saludar a la Txell sin venir a cuento y va y en una página web me encuentro ésto, supongo que ella también lo habrá visto.
"[...]Pero creo que lo que más me hizo conocer el mundo de la "cultura de club" y el DJ fue Txell Aixendri, encargada, por aquél entonces, del programa swingflaix de FlaixFM (aprovecho para saludarla por si, por una de esas casualidades, llegara a leer esto). Su dulce voz y su manera tan amena y entretenida de llevar el programa me encantaron desde el principio.[...]"
Yo que quería ser como el whisky JB (el único que es único) y me encuentro con otra persona que hace lo mismo. Puta vida ;D
Hoy me he cruzado con un bombero. El tiempo justo para quedarme con frases como:
"en mi trabajo tenemos prohibido hacer huelga, por convenio. Pero es que al 99% de los bomberos ni se nos pasa por la cabeza dejar de trabajar. Si hacemos "huelga" como máximo será poner algún letrero en el camión para que se entere la gente".
Sobre la iglesia:
"a veces estoy allí escuchando la misa de un sacerdote y es que tengo que salir de allí... "tú con toda esa parafernalia que llevas encima me/nos vas a decir lo que tenemos que hacer?? Anda ya"
"yo ya tenía un trabajo (antes de ser bombero) en el que ganaba más de lo que gano ahora. Pero era un autómata, trabajaba tantas horas y punto. Ahora disfruto y encima me pagan".
"yo trabajo más horas de las que estoy obligado a trabajar, es lo normal. Si ahora salgo por esa puerta y encuentro que alguien tiene un problema y le puedo ayudar lo haré. Porque yo sé lo que tengo que hacer para que únicamente se le queme un sofá y no toda la casa..."
Una vez oí hablar a unos psicólogos en la radio y pensé: "Ostia, pues me gustaría ser psicólogo ahora que lo pienso."
Si lo de trabajar como psicólogo no cuaja estaría bien trabajar de bombero. Es bonito.
Esto lo escribe el gran Somo. Sin su permiso (de momento) copio y pego su post aquí. Porque me parece muy importante y no me gustaría que se perdiese.
¡A mí, mis mutantes!
Hace ya bastantes veranos, yo tenía un mutante que se llamaba Mario. Quería comprarme un ordenador nuevo, de manera que estuve una temporada trabajando por las tardes en una empresa de venta de cupones de minusválidos, disfrazada de ONG.
En aquella oficina de mierda yo debía dar la imágen de que aquello en realidad era un archivo para una especie de bolsa de trabajo para discapacitados, y de vez en cuando venía alguna madre con el currículum de su niño, a ver si se lo podíamos colar al alcampo como mozo de almacén, o alguna licenciada recientita de magisterio pidiendo trabajo, o vaya usted a saber qué. También repartíamos los premios, de manera que cuando a alguien le tocaba algo, fotocopia, grapa, firma y billetazo.
Y, por supuesto, los viernes venía toda la patrulla X a recoger los cupones para la semana siguiente. Y allí había de todo, oigan. Los peores eran los discapacitados físicos, que, en su mayoría, eran hijos de puta bastante amargados y bastante bordes, por todo y por nada en particular. Pero también había gente bastante maja, que siempre se quedaban veinte o treinta minutillos a charlar, a beberse un vasito de agua conmigo antes de volver al bar a vender, o a escuchar un ratito a Gemma Nierga en la ventana.
Uno de los mutantes era Mario, al que le faltaba más de un tornillo. Mario a veces venia con su pandilla, también mutantes todos, a saludar y contarme su día, a preguntar si ayer alguien dió algún premio porque él quería mantener el récord. Fué al mes justo de trabajar allí cuando yo me corté las melenas (de ahí que empezaran a llamarme Charles Xabier), por lo que Mario me identificó al instante. ¡Tú eres jebiiiii! El chaval (y su pandilla) se sabía de memoria todas las letras de Iron Maiden y de los Queensryche, sin tener ni puta idea de inglés. Se inventaba muchos palabros que, más o menos, sonaban como la original, pero se venía a la oficina, me cantaba alguna, y yo se las traducía según me iban sonando.
No sé qué cojones habrá pasado con aquella panda de mongolos afectados por el dawn. Yo conseguí las 150 para mi ordenador y salí cagando hostias de allí (cualquier día podía aparecer la policía con una denuncia a confiscar archivos, o vete tú a saber, aquello era un vertedero inmundo donde cuatro cabrones se aprovechaban de cuarenta desgraciados). Pero de vez en cuando me acuerdo de Mario y de su pandilla, porque eran un grupo de personas que no entendían el mundo y no les hacía falta, porque eran gente que no necesitaban aparentar nada, porque eran gente que te soltaban las cosas tal cual, y porque eran tontos del bote y lo sabían y eso no les causaba ningún problema. Eran unos tíos super majos, siempre contentos, siempre con ganas de contarte sus movidas, siempre con ganas de hacer cosas, siempre con ganas de ayudar a los demás en lo que pudiesen. Y son gente que no tienen ningún problema ni ningún reparo en mostrar afecto, que jamás van a llegar a nada en sus puestos de trabajo, que nunca jamás van a tener ocasión de fundar una familia o labrarse una vida, que jamás sabrán lo que es estar con una chica o tener novia. Incluso es dificil que pasen de los 35, dada su enfermedad. ¿De qué coños voy a quejarme yo habiendo gente como Mario tarareando el "fir o de dar" tan contentos por el mundo?
Serán tontos...
Este post lo quiero reescribir.
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Texto 1
[...]
La espiritualidad catafática (Kata=correspondiente; Phatis=discurso, palabra) utiliza contenidos de la consciencia, o sea, imágenes, símbolos, ideas, conceptos, creyendo que el ser humano los necesita para poder acercarse a Dios.
La espiritualidad apofática (Apo=fuera; Phatis=discurso, palabra) equivale a la contemplación, siendo orientada a la consciencia pura, vacía, con el fin de que lo divino pueda llegar a manifestarse en ella. Los contenidos se consideran aquí un obstáculo. Mientras la consciencia quede apegada a imágenes o conceptos, aún no se ha llegado allí donde tiene lugar la verdadera experiencia de Dios, pues éstos oscurecen lo divino.
Fuente: http://www.terra.es/personal/javierou/con-willigis.htm
Texto 2
Encontramos fácilmente el adjetivo apofatikós (apofatiko,j( h,( o,n% y su adverbio correspondiente (apofatikw/j) con el significado de "negativo". Provienen del verbo apófemi (apo,&fhmi) que significa "negar", "decir no". La palabra raíz es el verbo fhmi,, que significa "decir", "hablar"…
Igualmente encontramos el adjetivo katafatikós (katafatiko,j( h,( o,n) con su correspondiente adverbio (katafatikw/j) con el significado de "afirmativo". Su origen es el verbo katáfemi (kata,& fhmi) que significa "afirmar", "decir sí". Y la palabra raíz es la misma (fhmi,).
Fuente: http://www.tinet.org/~fqi_ct04/apofatico.htm
Texto 3
EL MAESTRO ECKHART:LIBERTAD INTERIOR Y LA NO-VIOLENCIA
Brian J. Pierce
Aunque la fecha exacta no se sabe, el Maestro Eckhart nació más o menos en el año 1260. Estamos hablando de entre cuarenta y cinco años después de fundada la Orden de Predicadores a la cual perteneció. Probablemente se llamaba Juan, pero ni de eso están completamente seguros, porque ya como figura pública, se conocía como el Maestro Eckhart y con ese nombre se ha quedado en la historia. Nació en Alemania, en un pueblo llamado Hochheim. Ya a los veinte años hay muestras de que estaba en la Orden estudiando. Es muy probable que haya hecho una parte de sus estudios en el studium generale de Colonia donde, sin duda, fue influenciado por el pensamiento de otro gran maestro, Alberto Magno, que murió allí el 15 de noviembre de 1280. El ilustre teólogo Tomás de Aquino, otro discípulo de Alberto Magno, también aportó mucho al rico ambiente teológico y contemplativo que respiraba el joven Eckhart en sus propios años de formación como fraile dominico.
Ya para el año 1300, a los cuarenta años, se sabe que Eckhart era prior del convento de Erfurt en Turingia, y dos años después, en 1302, recibió el título honorífico de Maestro en Sagrada Teología. En esos años, los primeros como prior en Erfurt, dio unas charlas informales, tipo tertulia, conocidas como “Las Instrucciones”, es la primera colección de sus escritos que se conserva. Sirvió un tiempo también como provincial, y después, como ha ocurrido con otros grandes místicos, terminó su vida en-vuelto en una batalla teológica sobre ciertos aspectos de sus escritos espirituales.
Dos años después de su muerte, y como resultado de las tensas polémicas entre los dominicos y franciscanos de la época, quince artículos de sus escritos fueron condenados. No obstante, como en el caso de Tomás de Aquino y otros, los escritos de Eckhart han superado varios siglos de investigación escrupulosa y están saliendo a la luz del día, considerados ahora como aporte sumamente fundamental en la teología mística alemana medieval. La Orden de Predicadores, en su Capítulo General de 1980, inició un proceso oficial para estudiar y evaluar de nuevo los escritos de Eckhart, dando atención especial a los artículos que fueron condenados en 1329. No sería demasiado sorprendente que el Maestro Eckhart algún día fuera declarado santo de la Iglesia. Así pasa con muchos grandes apóstoles de la fe: pasan por su noche oscura eclesiástica para terminar siendo luces brillantes para muchas generaciones posteriores.
1.- La Chispa Divina
Para Eckhart, el ser humano es más que una criatura de Dios. Es un portador de lo divino, es alguien que lleva por dentro la presencia de Dios. Hay un texto de San Pablo que resalta esta misma idea: “Ahora bien, Dios, que dijo ‘brille la luz en medio de las tinieblas’, es el que se hizo luz en nuestros corazones para que en nosotros se irradie la gloria de Dios, como brilla en el rostro de Cristo. Con todo, llevamos este tesoro en vasos de barro, para que todos reconozcan la fuerza soberana de Dios y no parezca como cosa nuestra” (2 Co 4, 6-7). Hay dos puntos claves en este texto: primero, Dios se hizo luz en nuestros corazones. Hay un reconocimiento aquí de una presencia divina en el corazón humano. Y acompañando este primer punto va una imagen muy rica de San Pablo: el tesoro lo llevamos en un vaso de barro. Llevamos el tesoro de la luz divina envuelto en nuestra humanidad. La mayoría de nosotros se siente más vaso de barro que portador de lo divino, pero lo maravilloso es que somos las dos cosas. El regalo de la vida de Dios lo llevamos en la fragilidad de nuestra humanidad. El tesoro del Verbo se hizo carne y sigue encarnándose hoy en el corazón humano.
Eckhart, empleando una de sus imágenes favoritas, y partiendo del simbolismo bíblico de la luz, llama a ese tesoro una chispa, una pequeña luz, un pedacito de la divinidad de Dios. Dice Eckhart: “Hay en el alma un poder que en sí mismo es libre, una pequeña chispa... libre de todo nombre y vacía de todas las formas... Ahí, Dios florece eternamente, y es siempre verde en su divinidad” (8: 76). Y en otra parte añade: “Hay un poder en el alma que se une con Dios: es la chispa” (32a: 237-8). La palabra alma para Eckhart se refiere a esa dimensión del ser humano destinada a vivir siempre (en el “Eterno Ahora”) en comunión con Dios. Hoy podríamos llamar a esa dimensión usando distintos nombres también: el centro de nuestro ser, el corazón, el espíritu, etc. La chispa es la presencia de Dios que habita en el alma.
Esta chispa es lo que se ha llamado tradicionalmente en el pensamiento judeo-cristiano la Imagen de Dios (Imago Dei). Podríamos llamarla también la presencia del Espíritu Santo, ese soplo del aliento de Dios que recibimos al ser creados (Gn 2, 7). Esta chispa divina se hace presente desde nuestra concepción como ser humano; es sembrada en la tierra de nuestra humanidad como la pequeña semilla de mostaza (Mt 13, 31), y mezclada en nuestra masa humana como la levadura (13, 33). Es muy importante para la teología mística de Eckhart y otros/as recordar que la chispa divina es parte íntegra de nuestro ser. No es algo añadido o ganado. Como partícipes de la obra creadora de Dios, somos también, junto con todo ser viviente, la tierra por donde fluye la presencia real de Dios como un río. La gracia del bautismo cristiano destapa o despierta en nosotros la experiencia activa y consciente de una presencia latente.
2.- El Pecado fundamental
Partiendo de esta imagen de la chispa divina en el alma humana, nos enfocaremos por el momento en la cuestión del pecado fundamental, o pecado original como se suele llamar. En el tercer capítulo del libro del Génesis aparece la historia del hombre y la mujer que comen del fruto del árbol prohibido, una historia que ya conocemos tan bien que a veces nos olvidamos de escucharla de nuevo, con nuevos oídos. Habitantes en el jardín llamado Edén, Adán y Eva (literalmente el ser hecho de tierra y su compañera) viven en una armonía perfecta con Dios y con toda la creación, lo que los judíos llaman shalom. La presencia de Dios fluye libremente por ellos; no les falta nada. Pero allí es donde entra la serpiente, la tentación. Pero ¿qué tentación?
La gran tentación, por donde se origina el pecado funda-mental, es la de creerse incompletos, de negar la presencia de la chispa de Dios en ellos mismos. Creen la mentira de que “por allí, en ese otro arbolito” hay algo que les hará más completos, más como Dios mismo. Buscan fuera de sí mismos lo que Dios ha sembrado en lo más íntimo de su corazón. San Agustín también hace referencia a esta búsqueda equivocada: “Tarde te he amado, ¡Oh Belleza tan antigua y tan nueva! Tarde te he amado. Tú estabas adentro y yo estaba afuera... Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo”. Visto desde esta óptica, el pecado fundamental es la negación de nuestra esencia real, nuestra chispa divina, nuestro ser completos en Dios. No somos Dios, pero somos portadores de su presencia. Somos vasos de barro llenos de Dios. El pecado fundamental se puede entender como la negación de esta armonía integral, la cual crea una división interior en el ser humano. Empezamos a creer que “por allí” hay algo que nos hará más completos. Vivimos separados de nuestra realidad interior. Adán y Eva, al comer de este fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, se olvidan de su bendición original, su integridad original. Salen fuera a buscar lo que está adentro. Se olvidan de esa chispa de Dios que llevan dentro de su vaso de barro, su esencia real, su verdadera imagen.
El relato en el jardín del paraíso sigue cuando Yahveh va buscando al hombre y la mujer, que se encuentran escondidos por el miedo. “¿Dónde estás?” pregunta Yahveh, y Adán responde: “Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí” (Gn 3,10). Y Dios le pregunta, “¿Quién te ha hecho ver que estás desnudo?” ¿Quién te dijo que no eres completo? ¿Quién te engañó para que creyeras que te falte algo para ser imagen mía? ¿Quién te dividió en dos: tu ser verdadero y tu ser ilusorio? Es el árbol del bien y del mal, el dualismo, la pérdída de nuestra unidad original. Pecar es dar la espalda a nuestra propia integridad, y en eso, a la integridad de la creación y de Dios mismo. En palabras de Thomas Merton, monje trapense y místico del siglo XX: “El pecado... es la negación de ser lo que somos, un rechazo de nuestra realidad misteriosa, contingente, espiritual -escondida en el mismo misterio de Dios” (1963: 4). Este rechazo o división interior causa mucho sufrimiento, porque vivimos lejos de nuestra verdadera unidad. El diablo, diabolos en griego, significa el que divide. Adán y Eva pierden su unidad primordial haciéndose personas divididas, buscando por allí lo que llevan aquí adentro.
3.- La Verdad que une
San Pablo presenta a Cristo como el “otro Adán”, el que vuelve a unir, por medio de la gracia, lo que se dividió por el pecado.
Otro Adán, superior (al primero), había de presentarse. La gracia de Dios hizo mucho más que compensar la primera falta... Si reinó la muerte por la falta de uno solo, será otra cosa cuando reinen en la vida los que reciben sin medida la gracia y la santidad que Dios nos regala gracias a uno solo que es Cristo Jesús (Rm 5, 16-17).
El nuevo Adán es el uno solo que, por medio de la gracia, sana la ruptura causada por el pecado en el primer Adán (el primer uno solo). Sin la gracia de Dios es posible vivir toda la vida divididos, buscando ese algo más por allí, una búsqueda ilusoria, dado que lo que parece estar por allí en verdad está aquí (realizado, para el cristiano, en la encarnación del Hijo de Dios, Cristo Jesús). Jesús es el nuevo símbolo (“el que une,” en contraste con el diabolos) o sacramento de Dios, el Hijo del Hombre (el humano) que une la tierra con el cielo, el ser humano con Dios. Empleando otra imagen de la tradición mística medieval, tomada del Diálogo de Santa Catalina de Siena, Jesús es revelado por Dios como el puente que sana la ruptura causada por el pecado:
Quiero describir para ti el puente. Te he dicho que se extiende del cielo a la tierra por el hecho de haberme unido a tu humanidad la cual formé del polvo de la tierra.
Este puente (es) mi Hijo unigénito... El es la luz sin disminuir por falsedad alguna. Incluso, con su verdad El confunde y destruye la mentira con que el diablo engañó a Eva. Esa mentira quebró el camino al cielo, pero la Verdad lo restauró... con su sangre [1].
Si por el primer humano nos separamos de nuestra integridad original a base de una mentira, por el nuevo humano nos encontramos unidos de nuevo en la verdad. Para Eckhart es absolutamente esencial recuperar esta base unida de nuestro ser, nuestra fuente de vida divina. Eckhart nos invita a volver al jardín de nuestra integridad original. Varias de las parábolas de Jesús nos alumbran este camino de la recuperación o redescubrimiento de algo perdido (el tesoro escondido en el campo [Mt 13, 44], la moneda perdida [Lc 15, 8], la oveja perdida [Lc 15, 4], el hijo pródigo [Lc 15, 11]). Incluso, para Jesús el Reino de Dios es precisa-mente eso: redescubrir la integridad, el shalom, de Dios. “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia”, dice Jesús. En otras palabras, hay que buscar esa unidad original, ese mundo libre de divisiones y desigualdades (in-justicias), ese mundo de la paz simbolizado por el shalom del jardín de Edén, y al descubrir eso, lo que Jesús llama el Reino, “las demás cosas vendrán por añadidura” (Mt 6, 33).
Para Eckhart buscar el Reino es buscar esa integridad interior donde somos uno: uno con nosotros mismos, uno con el prójimo, uno con Dios, uno con el universo. Es recuperar la chispa perdida, reunificar lo dividido por el pecado y la mentira. El Reino y la lucha por un mundo más justo tiene que enraizarse en un corazón humano libre de dualismos, divisiones y desigualdades. Y para que eso se haga posible, el ser humano necesita redescubrir su ser verdadero como portador de la presencia de Dios en medio del mundo, fruto de la encarnación de Cristo. La verdadera experiencia mística parte no de un alejarse del mundo, sino de un descubrir a Dios totalmente presente en el mundo. Algunos de los escritos más ricos de Eckhart ilustran este misterio.
La semilla de Dios está en nosotros. Con un buen, hábil y muy diligente jardinero esa semilla florecería y crecería hasta Dios... y la fruta sería como la naturaleza de Dios. La semilla de pera crece y se convierte en peral; la semilla del nogal crece y se convierte en nogal. ¡Es la semilla de Dios la que sube hacia Dios!... Pero Orígenes, un gran doctor, nos dice, “Como es el mismo Dios el que ha sembrado en nosotros esta semilla, el que la ha impreso en nosotros y la ha vuelto connatural a nosotros, por mucho que se la cubra o esconda, no se llegará nunca a destruirla totalmente ni a apagarla; ella continúa ardiendo y brillando, sin cesar luciendo y resplandeciendo y tiende siempre a elevarse hacia Dios” [2].
La presencia de Dios en el ser humano, según Eckhart, es eterna, fruto de la Alianza pactada entre Dios y su pueblo, y rea-firmada en la encarnación del Verbo. Poco a poco, en la medida que vamos realizando la unión integral entre Dios y nosotros, se va borrando la ceguera que no permite experimentar plenamente esta presencia. Esta ceguera, este no ver la plenitud de Dios en nosotros, el Imago Dei, es el pecado fundamental. Como el taparrabos que se ponen Adán y Eva, la humanidad también se esconde detrás de una imagen falsa de sí misma, imagen que nos separa de Dios y de los demás. “El Reino ya está entre ustedes”, dice Jesús. La plenitud de Dios ya se está dando. La vida espiritual es una invitación a ir quitando el taparrabos para descubrir nuestra desnudez original, nuestra esencia real. Eckhart, el artista, pinta esta realidad con una preciosa imagen:
Cuando un artista hace una estatua de madera o de piedra, no introduce la estatua en la madera, sino que quita las astillas que escondían y cubrían la estatua. No añade a la madera, le quita algo... Hace desaparecer las rugosidades, y así puede resplandecer lo que se encontraba escondido dentro. Este es el tesoro enterrado en el campo del que habla Nuestro Señor [3].
Cristo es la Verdad que sana en nosotros la mentira de nuestra lejanía de Dios. Las rugosidades del pecado desaparecen al ser iluminadas por la cruz de Cristo. Por la gracia somos salvados, recobramos la integridad perdida, y se cumple la oración que Jesús le hizo a su Abba-Dios: “Para que todos sean uno. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn 17, 21).
4.- Jesucristo: el Yo soy de Dios
Como cristianos nosotros creemos que, a través de la encarnación del Verbo, el velo que escondía la imagen de Dios en el ser humano ha sido quitado para siempre. En Jesús, y por medio de las aguas bautismales, nosotros recuperamos la bienaventuranza primordial. Jesús abre este nuevo camino para el mundo por medio de su propio bautismo. Cuando Jesús sale del río Jordán, donde Juan bautiza, “se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco’ ” (Mc 1, 11). Jesús experimenta en su bautismo la profunda realización de su ser hijo de Dios. Dice Swami Abhishiktananda, un monje de la India que experimentó en su propia vida la unión mística con Dios, que “el bautismo fue quizás el evento más importante en la vida de Jesús. En el Espíritu, Jesús comprendió la voz que lo llamaba hijo y respondió ‘Abba’. En el Jordán se dio cuenta de que él era el mismo Yo soy de Yahveh”.
El relato en Juan 9 de la sanación de un hombre ciego sir-ve simbólicamente como ilustración de este mismo misterio para la comunidad cristiana. El hombre nace ciego, y como de costumbre en los tiempos de Jesús, la gente atribuye su ceguera al peca-do, dejándolo lejos de la misericordia y el amor de Dios. Pero Jesús se le acerca, sanando la herida más profunda: la de creerse olvidado por Dios. “Yo soy la luz del mundo”, dice Jesús, y untándole los ojos con tierra mezclada con saliva, Jesús lo manda a lavarse en la piscina de Siloé, “que quiere decir: el Enviado”. Al ser sanado, la gente pregunta: “¿No es éste el que venía a sentarse y pedía limosna?” La respuesta del ciego sanado hace eco del encuentro de Moisés con Yahveh en el desierto, del bautismo de Jesús y de toda la tradición contemplativa de la Biblia: “Sí, yo soy”. El nombre Yahveh, “soy quien soy”, repetido muchas veces por Jesús en el evangelio de San Juan, se hace también el nuevo nombre del ciego sanado. El que ha nacido de nuevo en las aguas del bautismo ahora se llama Yo soy. El ciego ha recuperado en las aguas del bautismo, las aguas llamadas El Enviado, su verdadera imagen de Dios. Lo perdido se encuentra. Lo dividido se une. “Tú eres mi hijo, el amado, mi elegido”.
Eckhart, partiendo de una cita de Orígenes, recoge el símbolo del agua bautismal como fuente inagotable de vida divina en el ser humano: “El Hijo de Dios está en el fondo del alma como una fuente de agua viva. Cuando se echa tierra en ella, es decir, deseos terrestres, está recubierta y escondida... Pero la fuente permanece viva en sí. En cuanto la tierra que la cubre se retira hasta la superficie, reaparece y se la vuelve a ver” [4]. No se puede destruir la imagen de Dios en el ser humano; es imposible. El pecador más pecador del mundo, el pobre más golpeado y oprimido, siempre lleva dentro de sí la fuente de vida divina. Sigue Eckhart: “David, el rey David, dice en uno de los Salmos ‘aunque caiga sobre el ser humano mucho vacío en forma de dolor y desolación, permanece en la imagen de Dios y la imagen en él’. La verdadera luz brilla en las tinieblas, aunque no se la vea” [5].
Cristo rompe las cadenas que tienen preso a Dios en nuestro corazón. Para el cristiano este hecho se celebra y se realiza sacramentalmente en el bautismo. En las palabras de San Pablo: “Ustedes no recibieron un espíritu de esclavos para volver al temor, sino el Espíritu que nos hace hijos e hijas adoptivos, y en todo tiempo llamamos ¡Abba!, o sea ¡Papi!” (Rm 8, 15). En el bautismo el cristiano recobra esta conciencia de su ser hijo o hija de Dios. Si la experiencia de sentirnos separados de Dios es muerte, esta nueva conciencia de unidad con Dios llega como el amanecer de una vida nueva. “Despierta, tú que duermes”, dice la Carta a los Efesios, “levántate de la muerte, y te iluminará Cristo” (5, 14). El ciego de nacimiento de Juan 9 experimenta, tanto a nivel de su vista exterior como de su visión interior, esta nueva luz que vence las tinieblas y la muerte: “Lo que sé es que yo era ciego y ahora veo” (9, 25). ¿Qué ve el ciego sanado si no es su verdadero rostro, su Yo soy? En la iglesia primitiva el bautismo se llamaba iluminación, porque despertaba en el neófito la experiencia consciente de la luz divina presente en el corazón. Para Eckhart y otros, este despertarse es la experiencia del Yo soy que Moisés recibió en el desierto y que Jesús vivió a lo largo de su vida. La invitación se nos hace a nosotros también.
5.- Ni Esto, ni Eso: El Desapego y el Vacío
En el pensamiento budista, cada ser viviente participa de la naturaleza buda, es decir, es en su esencia original un Buda (un ser iluminado). Despertar a esta realidad y vivirla plenamente es el contenido del camino espiritual budista.
“Maestro”, preguntó el discípulo, “¿hay algo que yo puedo hacer para conseguir la iluminación?” El maestro lo miró con ojos comprensivos: “Sí, haz lo menos posible para que amanezca el sol por la mañana”. El discípulo, confundido, volvió a preguntar: “Pero Maestro, entonces ¿de qué sirven todos los ejercicios espirituales que me prescribes?” Respondió el maestro: “Para asegurar que no estés dormido cuando salga el sol” (Anthony de Mello, SJ).
El maestro sabe que el discípulo lleva dentro de sí el don de la vida plena (lo que Eckhart llama la chispa divina); lo que falta es abrir los ojos y descubrirlo, ser iluminado. La disciplina que se requiere para la vida mística o contemplativa se trata más de un espíritu atento y alerta que de un enorme esfuerzo personal de búsqueda. La iluminación no se conquista; es un don gratuito para los que viven despiertos. Este enfoque en la gratuidad de la presencia divina en el ser humano es fundamental en la espiritualidad oriental, y encontramos en Maestro Eckhart lo mismo. Incluso, según Eckhart, uno puede buscar a Dios con tanto fervor que se olvida de la gratuidad y pierde lo fundamental: “El que busque a Dios por un camino especial encontrará el camino, pero perderá a Dios que se encuentra escondido en él” (13b:117). Como la vida misma, el camino espiritual es una paradoja: hay que dejar de buscar a Dios para poderlo encontrar. O dicho de una forma más acertada: hay que dejar de buscar a Dios y dejarse buscar por Dios.
Mucha de la espiritualidad occidental se concentra en la dinámica del cambio de la forma de vivir, lo que suele llamarse la conversión. Entendida como un dejar atrás el pecado y caminar hacia algo nuevo, el tema de la conversión marca fuertemente el lenguaje religioso del Occidente. En sí esta visión de la vida de fe no está equivocada. Incluso, la imagen bíblica de la vida espiritual como un camino es muy rica y esperanzadora. La creación entera, nos recuerda San Pablo, está encaminada hacia algo nuevo (Rm 8). Toda nuestra vida es una conversión, un girarnos hacia Dios. Pero llevada a un extremo, tal como se hace en el fundamentalismo, esta mentalidad puede ser errónea, e incluso peligrosa, porque fácilmente parte de un rechazo de esta vida a favor de otra vida.
La búsqueda frenética de algo diferente, una nueva experiencia de Dios, muchas veces termina siendo una huída de Dios, que está presente en el aquí y el ahora. Dice Eckhart al respecto: “Dado que algo deseable aparece en cada creatura, hay gente que ahora ama esto y después eso. Deja a un lado esto y eso, y lo que queda no es nada excepto Dios” (77: 220). La búsqueda constante de algo diferente, primero esto y después eso, no permite acoger la presencia gratuita de Dios en lo que Eckhart llama el Eterno Ahora. La misma idea se capta bien en las palabras de Hakuin, un antiguo maestro del budismo Zen:
Sin saber lo cerca que tienen la Verdad,
los seres la buscan en la lejanía -¡qué pena!-.
Es como alguien que está dentro del agua
y grita pidiendo agua al sentirse sediento.
Es como el hijo de un hombre rico perdido entre los pobres [6].
Si Dios no es ni esto, ni eso, entonces ¿cómo lo encontramos? Todas las tradiciones místicas llegan de una u otra forma a hablar del encuentro con Dios, o con la Plenitud de la Vida, como fruto de una experiencia del vacío. Es lo que San Juan de la Cruz describe como nada, nada, nada. “Para caminar hacia Dios el intelecto debe ser perfeccionado en la oscuridad de la fe, la memoria en el vacío de la esperanza, y la voluntad en la desnudez y la ausencia de todo afecto” [7]. Eckhart lo dice de una forma todavía más sencilla y casi desconcertante: “Dios no está en ninguna parte... Dios no está ni aquí ni allí, ni en el tiempo ni en el espacio... Quien quiera que lo busque en algún lugar no lo encontrará” (33: 247-249). Sólo en el vacío del aquí y el ahora se encuentra Dios.
Para la mentalidad religiosa oriental este mundo material es pasajero, impermanente, un vaso de barro que un día desaparecerá. Sólo cuando uno logra liberarse de todo lo material puede descubrir lo verdaderamente real: el tesoro escondido dentro del vaso. Esto no significa un rechazo del mundo material, sino una reorientación de nuestra manera de vivir, soltando los apegos y ataduras con que el mundo nos trata de esclavizar. Segundo Galilea dice que nuestro ascetismo consiste precisamente en la lucha por liberarnos de todo lo que nos ata, tanto a nivel interior como a nivel social. “Esta espiritualidad de las nadas es realista, porque sabe que el amor no crecerá si no se va liberando progresivamente, y porque sabe que las realidades humanas -el mundo- no se pondrán al servicio del amor mientras los seres humanos no usen esas realidades con amor” [8]. Eckhart, refiriéndose al texto evangélico donde Jesús echa a los cambistas injustos del templo, dice esto: “Cuando este templo (el alma o el centro del ser humano) se libera así de todos los obstáculos, es decir, del apego al yo y de la ignorancia, entonces resplandece con hermosura” [9]. Es lo que Jesús llama estar en el mundo sin ser del mundo (Jn 17, 14-16). La esencia real de la vida no es ni esto ni eso (es decir, nada); sin embargo, es todo, es lo más real. En el Chandogya Upanishad del hinduísmo hay una pequeña parábola que sirve de ilustración para este punto.
Un gurú le dice al discípulo que vaya y baje de un árbol una fruta, que le quite la cáscara y saque la semilla. El discípulo lo hace tal como el maestro se lo pide. Después el gurú le dice que rompa la semilla, y le pregunta: “¿Qué hay? ¿Qué ves?” El discípulo responde: “Nada”. Le dice el maestro en sánscrito: “Tat Tvam Asi. Así eres tú” [10].
Todos los años, para el primer domingo de Cuaresma, se lee el texto de las tentaciones de Jesús en el desierto. Jesús fue tentado por los mismos ídolos que nos persiguen hoy en día: el materialismo, el poder, el creernos igual a Dios, etc. Estos ídolos son los objetos del apego. Según Eckhart, mientras el alma esté apegada a los ídolos y a las cosas del mundo, no hay en ella un lugar para Dios. Al vaciarse el alma de todos estos dioses falsos, al dejar de buscar por aquí y por allá a Dios, dice Eckhart, Dios entonces está obligado a llenarla, porque tal es la naturaleza de Dios. Refiriéndose al evangelio de San Lucas, cuando Jesús deja atrás a toda su familia después de las fiestas en Jerusalén para volver solo al templo, Eckhart escribe: “Si has de encontrar este nacimiento (del Logos en el alma) tienes que dejar la muchedumbre, la bulla, el hacer las cosas sólo para que los demás vean, y tienes que volver a la fuente, al fundamento desde donde viniste” (4: 39). Para Eckhart dejar la muchedumbre simboliza vivir la disciplina del desapego.
El apego al yo (el hacer las cosas sólo para que los de-más vean) llena el alma de voces extrañas, de bulla, haciendo inaudible la voz de Dios. Decir: “Señor, hágase en mí según tu Palabra”, y al mismo tiempo añadir: “y que tu palabra sea igual que la mía” es orar con el alma llena del ego. La persona verdaderamente desapegada es la persona libre, vacía de sí misma, abierta para integrar en sí el misterio de la comunión consigo misma, con el prójimo y con Dios. “Retírate de la inquietud de las actividades externas, huyendo y escondiéndote del desorden de los pensamientos”, continúa Eckhart en otra homilía (1: 17). Ahora, al oír las palabras “retírate de la inquietud de las actividades externas” algunos han criticado a Eckhart y a otros de pro-mover el “quietismo” -una actitud de retiro y separación del mundo y de sus cosas-, desligándose de la responsabilidad de ser co-creadores con Dios de un mundo nuevo. Pero no es así. Lo que propone Eckhart es vivir la vida desde una postura de libertad interior, sin ser esclavos del éxito, de la opinión de los demás, del status quo, lo que San Ignacio de Loyola llamaba vivir con santa indiferencia.
Han pasado por la historia de la Iglesia varias herejías que de una u otra forma han pregonado un rechazo del mundo y todas las cosas mundanas, proponiendo en su lugar la obtención de otra vida en otro mundo. Pero de ninguna manera puede haber coherencia entre tales ideologías dualistas y una tradición bíblica en la cual Dios crea el mundo entero y contempla que todo lo creado “es bueno” (Gn 1). Es el querer estar en control del destino del mundo, olvidándose de la gratuidad de Dios, que distorsiona el crecimiento espiritual. Dice Eckhart: “Cualquier apego al trabajo que incluya la pérdida de la libertad para esperar a Dios en el aquí y ahora, y seguirlo sólo a El... te impedirá producir frutos” (8: 72-3). Estas palabras expresan la profunda libertad de la persona que vive sin apegos: no necesita controlar la obra de Dios en el mundo para lograr sus propios fines. Más bien, es una persona capaz de descubrir a Dios en el aquí y el ahora, el aquí de este mundo y el ahora de este momento histórico. Este desapego, en vez de ser dualista y anti-mundo, invita al que lo practique a estar atento al paso de Dios por los caminos de la historia. La lucha por un mundo más justo tiene que ser de acuerdo a la voluntad de Dios; si no, terminará siendo una obra del ego colectivo, haciendo el mundo a nuestra imagen y semejanza y no la de Dios.
En el libro sagrado de los hindúes, el Bhagavad Gita, el tema de la actividad sin apegos es tratado a fondo. En las palabras de este cántico antiguo: “La persona disciplinada suelta los resultados de sus obras y logra la paz perfecta... Confiando sus obras en Dios, ha perdido todo apego. Al obrar, el mal no se le pega más que el agua a la hoja del lotus” (no. V, 10-12). La persona verdaderamente libre actúa sin estar atada al éxito; hace lo que tiene que hacer y nada más. Eckhart se refiere a esa misma libertad desapagada cuando dice: “Si encuentran a Dios en la paz y tranquilidad, también lo deben encontrar en el desorden y las dificultades” (16: 137). El apego al trabajo trae consigo la tentación de medir siempre los resultados, juzgando así la obra por lo que produce o no produce. Si se ha producido bien, se dice que el trabajo estuvo bien; si no, no. Si la persona se siente bien al hacer una actividad, dice que estuvo bien, y si no, pues estuvo mal. La espiritualidad mística constata que hay otra manera de vivir, des-de la libertad y el desapego a los caprichos del ego. En vez de ser un camino quietista, es un camino de actividad libre y fructífera, porque nace de un corazón sin ataduras. Este actuar libre, desde la paz interior, es lo que Eckhart y otros llaman la ecuanimidad.
6.- La Ecuanimidad
Dice Eckhart: “Cuando te has abandonado a Dios a través de una fe y un amor puros, entonces cualquier cosa que nazca en ti o te toque, sea interior o exterior, alegre o triste, amargo o dulce... ya no te pertenece a ti sino a Dios” (3: 32). La contemplación es más que un estilo de oración; es un estilo de vida. Y uno de sus frutos mayores es la ecuanimidad: la capacidad de permanecer con paz en el momento presente (el Eterno Ahora), desapegado de las circunstancias exteriores y cambiantes, y enraizado en la presencia constante y fiel de Dios. Es en el momento actual, el momento presente, donde tocamos la eternidad de Dios. El presente es a la vez presencia. Vivir preocupados por lo que ya pasó o por lo que va a pasar mañana es perder el contacto con el Dios eterno que vive en el presente eterno. Jesús lo dice de una forma sencilla y desafiante: “No anden preocupados de su vida: ¿qué vamos a comer?... ¿qué ropa nos pondremos?... Miren cómo las aves del cielo no siembran, ni cosechan, ni guardan en bodegas... Miren cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni tejen... Por lo tanto, busquen primero el Reino y la justicia de Dios, y esas cosas vendrán por añadidura” (Mt 6, 25ss). Este vivir con ecuanimidad en el presente es fruto del desapego y de la libertad interior. Dice Eckhart: “Encontramos a personas a quienes les gusta el sabor de Dios de una forma... pero no de otra... Debe ser lo mismo en todo... Ama y busca a Dios con pureza, y sea lo que sea, sé contento” (13a:112).
En los tres evangelios sinópticos aparece el relato en el cual Jesús y sus discípulos cruzan el lago de Galilea, quedándose Jesús dormido en la barca. Se levanta una gran tempestad que amenaza con hundir la barca. Esta historia bíblica es profunda-mente simbólica y muy apropiada para un diálogo sobre este tema de la ecuanimidad. “¡Maestro! ¡Maestro! ¡estamos perdidos!”, gritan los discípulos. Jesús se despierta con gran tranquilidad y contesta: “¿Dónde está tu fe?” En medio de la tormenta, el huracán que azota la vida del discípulo, la superficie de la vida puede parecer un caos total, mientras que es posible cultivar en el fondo la tranquilidad y la paz. Esta es la ecuanimidad -una invitación a una fe radical- o sea, una fe con raíces profundas de confianza en la providencia de Dios. Es la fe que caracteriza al verdadero contemplativo. El mar de la vida se encuentra a veces tumultuoso en la superficie, pero el creyente sabe que Jesús “duerme” en el fon-do del alma, irradiando una profunda paz interior. De ninguna manera se trata de un Jesús dormido o de una Iglesia apagada. Jesús está muy atento a las necesidades de sus discípulos en el momento de la tormenta, pero no es esclavo de esa realidad.
Esta imagen de Jesús dormido en la barca de la Iglesia frágil sirve para nosotros como una invitación a una fe firmemente ligada a la presencia de Dios en cada momento y cada lugar. La pregunta de Jesús es clave: “¿Dónde está su fe?” La fe, la ecuanimidad y la paz van juntas. Es la plena confianza de que en este momento actual Dios nos está dirigiendo, aunque no lo veamos, aunque no diga nada, aunque parezca dormido. Es curioso que en muchas partes de Asia, y especialmente en Sri Lanka, aparecen enormes estatuas del Buda durmiente. Thich Nhat Hanh, un monje budista de Vietnam, dice que
uno de los elementos fundamentales del amor “es upeksha, que significa ecuanimidad... Upe significa ‘sobre’, y ksh significa ‘ver’. Una persona sube una montaña para poder ver sobre la situación, sin estar atada por un lado o por el otro. Si tu amor tiene apegos, discriminación o prejuicios no puede ser amor verdadero. La gente... a veces piensa que upeksha significa indiferencia, pero la verdadera ecuanimidad no es fríamente in-diferente... Upeksha contiene un elemento llamado samatajñana, la sabiduría de la igualdad, la capacidad de ver a todos como iguales... Sin upeksha el amor se puede hacer posesivo. Una sua-ve brisa puede ser muy refrescante. Pero si tratamos de capturarla en una lata para poseerla, la brisa se muere... El verdadero amor te permite guardar tu libertad y la libertad del otro [11].
La ecuanimidad, como dice Thich Nhat Hanh, acepta todo con una misma paz interior, la sabiduría de la igualdad. No tiene nada que ver con indiferencia o resignación. La ecuanimidad hace posible el amor verdadero, el amor que no se apega a esto o eso, sino que se abre a todo y a todos por igual.
7.- De la Ecuanimidad a la No-Violencia activa
Sin la ecuanimidad no hay amor, y sin el amor no hay paz. Hace más de dos mil años el Buda dijo: “El odio no cesa en ningún momento por medio del odio. El odio cesa por el amor. Esta es una ley inalterable”. Y el Tao Te Ching, libro sagrado del Taoismo, dice así: “La violencia, aún la bien intencionada, siempre vuelve a sí misma”. Y Jesús, en el evangelio de San Mateo, dice: “Quien usa la espada, perecerá por la espada” (26, 52). Y en su famoso sermón de la montaña: “Ustedes saben que se dijo, ‘Ama a tu prójimo y guarda rencor a tu enemigo’. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores” (5, 43-44). Cada una de estas tradiciones espirituales antiguas subraya la necesidad de una actitud no-vengativa ante la violencia, re-conociendo que sólo así se puede lograr la paz.
En el camino espiritual de la no-violencia activa uno aprende a trascender la aversión al sufrimiento para poder, si se hace necesario, sufrir por el bien común. Mahatma Gandhi, el profeta de la no-violencia de este siglo, dice: “Mi credo de la no-violencia es una fuerza extremamente activa. No tiene lugar para la cobardía o la debilidad”. (Young India, 16 junio 1927). Eckhart también se pronuncia al respecto: “Cuando al hombre justo y bueno le sobreviene algo exterior desfavorable, es preciso que se mantenga inalterable y que la paz de su corazón no sea turbada... Yo digo además que todo dolor proviene del amor que experimento por lo que he perdido” [12].
Este “dolor” de que habla Eckhart proviene de la pérdida de la ecuanimidad, la pérdida de la paz interior (lo que experimentaron los discípulos de Jesús en la barca), consecuencia del apego a algo que antes era “mío”. En sus enseñanzas conocidas como las Cuatro Verdades Nobles, el Buda señala que las raíces del sufrimiento humano se encuentran en el apego o en la aversión a las cosas materiales y emocionales de la vida. Sigue Eckhart: “Le es absolutamente imposible a Dios y al mundo entero hacer que encuentre un verdadero consuelo el que busca el consuelo en la criatura. Pero aquel que amara únicamente a Dios en las criaturas o en las cosas del mundo y sólo amara a las criaturas en Dios, encontraría en todos los sitios un verdadero con-suelo, justo y apropiado” [13].
Buscar la paz, el sentido de vida, la verdad y la felicidad en las cosas del mundo, dice Eckhart, es buscar una vida de continuo sufrimiento. La no-violencia activa propone un camino de liberación integral, empezando con la liberación interior del apego y de la aversión. Como fruto de esta liberación integral está la ecuanimidad: el poder ver a Dios en todo y todo en Dios. Buscan-do, como Gandhi, ayudar al discípulo a trascender la aversión al sufrimiento, Eckhart continúa: “Si mi sufrimiento está en Dios y si Dios sufre conmigo, ¿cómo, entonces, puede ser doloroso mi sufrimiento cuando el sufrimiento pierde el dolor y mi dolor está en Dios y mi dolor es Dios?” [14]. Eckhart nos está invitando a encontrar la experiencia del sufrimiento también dentro de Dios. No dice que deja de haber sufrimiento, ni dice que Dios quiere que haya sufrimiento. Simplemente dice que encontramos el sufrimiento dentro de Dios.
El discípulo de la no-violencia descubre en el camino de la ecuanimidad una actitud de libertad interior ante el sufrimiento. “Dar la otra mejilla” después de ser golpeado no es posible si uno está apegado a su propia seguridad física; sólo es posible desde un corazón libre. Los que por ignorancia han categorizado la no-violencia como resignación apática (el no hacer nada para defenderse) no se le han acercado en la práctica. Gandhi dice: “La no-violencia es una fuerza activa de la más alta categoría. Es fuerza del alma o el poder de Dios dentro de nosotros... Déjenme repetir una vez más: La no-violencia es para los más fuertes, no para los débiles” [15]. Gandhi, como Eckhart, ha descubierto que por debajo de toda alegría y todo sufrimiento existe una Realidad Eterna y constante que no se turba por las circunstancias cambiantes del mundo, porque no está apegada a ellas. Gandhi llama a esa realidad satyagraha, la fuerza de la Verdad.
Toda la enseñanza de Eckhart sobre el desapego y la ecuanimidad se puede entender como la preparación necesaria para poder vivir como discípulo de la no-violencia. La paz brota del corazón que vive igualmente en las buenas y las malas, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en el sufrimiento. “Si aman a los que los aman ¿qué mérito tiene?... Si hacen el bien a los que les hacen el bien ¿qué mérito tiene?” Estas palabras de Jesús preceden el mandato de amar a los enemigos (Lc 6, 32-33). El amor incondicional no está apegado a nada ni a nadie; es ecuánime. Un amor que no se esclaviza por las condiciones pasajeras del mundo es un amor libre, dispuesto a “dar la vida por los amigos” (Jn 15,13).
Gandhi, en sus escritos sobre el amor y el compromiso a la Verdad, hizo eco de muchas de las enseñanzas de Jesús. El discípulo de la no-violencia activa, como el discípulo del Reino de Dios, está llamado a vivir el amor sin límites. “La devoción a la Verdad”, escribió Gandhi, “es la razón única de nuestra existencia... el aliento de nuestra vida... La Verdad abstracta no tiene ningún valor, a menos que se encarne en los seres humanos que la representan, que están dispuestos a morir por Ella (Young India, 30 julio 1931 y 22 dic. 1921). Y en palabras parecidas a las de Eckhart, cuando éste escribe sobre el sufrimiento dentro del corazón ecuánime, Gandhi añade: “Si observar la Verdad fuera un jardín de rosas, si la Verdad no costara nada y fuera pura felicidad y tranquilidad, no tendría nada de bello... El deber de cada ser humano es vivir la Verdad tal como la vea, y de la forma más pura: por medio de la no-violencia” (Young India, 27 sept. 1928 y 24 nov. 1933).
La Verdad, “aliento de nuestra vida”, reside en el interior de cada ser humano. Existe escondida en la chispa divina que no se apaga jamás en el alma humana. Dice Gandhi: “Para mí Dios es Verdad y Amor... Conoce nuestros corazones mejor que nosotros mismos... El es la esencia más pura. El simplemente es para los que tienen fe. El es todas las cosas para todos los seres huma-nos. El está dentro de nosotros, pero al mismo tiempo arriba y más allá de nosotros” (Young India, 5 marzo 1925). Este Dios, llamado Verdad y Amor, forma la base, el trasfondo, de nuestro universo. Lo llevamos adentro, y al mismo tiempo, somos llevados dentro de El. Cuando nuestras alegrías y nuestros sufrimientos se encuentran enraizados en esta Verdad y en este Amor hemos encontrado la paz y la libertad interior por excelencia. Desde allí, desde esa Realidad Eterna que está dentro de nosotros, nace el amor incondicional, ese amor que, en las palabras de Jesús, se extiende igual al amigo que al enemigo. Igual al amigo que al enemigo: lo que Eckhart llama la ecuanimidad. La no-violencia activa nace del corazón ecuánime.
La no-violencia activa se fundamenta en el amor al enemigo, o en palabras de un discípulo de Gandhi, Lanza del Vasto: “La conversión del adversario es el verdadero fin de la no-violencia” [16]. Para querer una vida nueva y libre para el enemigo, uno tiene que tener el amor verdadero en su corazón. Uno tiene que estar dispuesto a enfrentar al enemigo con una sola arma: la Verdad. Dispuesto a sufrir (sin los apegos que limitan nuestra libertad interior) para el bien del otro es el camino de la ecuanimidad evangélica. Es anunciar el Reino de Dios no con palabras bonitas, sino “muriéndose a sí mismo”, no como algo del futuro, sino como Presencia Divina que fluye libremente aquí y ahora, y brota
para la vida eterna (Jn 3, 14). Monseñor Oscar Romero, profeta y mártir de Centroamérica, dijo después de que el gobierno salvadoreño le ofreciera protección: “Quiero repetirles lo que ya dije una vez: el pastor no quiere seguridad mientras no se la den a su rebaño... Es fácil matar, especialmente cuando uno tiene armas, pero qué difícil es dejarse matar por amor al pueblo” [17].
El amor no-violento es sencillamente esto: volver a des-cubrir nuestra integridad original, nuestra Verdad original y reconocerla y valorarla en el prójimo también. Una vez descubierta esta Verdad, ya no es necesario taparnos con máscaras falsas y escondernos con Adán y Eva en el jardín, ni es necesario competir con esa integridad y Verdad en el otro. Es el tesoro de la vida, escondido en nuestro frágil vaso de barro. Es el reflejo del rostro de Dios, bajo múltiples manifestaciones. Es el eco de Dios que resuena en nosotros: “¡Yo soy!”
“¡Y yo también!”
Bibliografía
Bhagavad Gita, trad. Kees W. Bolle, en Universal Wisdom, ed. Bede Griffiths, San Francisco: Harper Collins, 1994.
Borst, James: Método de Oración Contemplativa, Santander: Sal Terrae, 1981.
Easwaran, Eknath: Words to Live By, Berkeley: Nilgiri Press, 1990 (cita de San Agustín).
Galilea, Segundo: The Future of Our Past, Notre Dame: Ave Maria Press, 1985
Gandhi, Mahatma: Mohan-Mala, ed. R.K. Prabhu, India: Navajivan Trust, 1949.
Griffiths, Bede: A New Vision of Reality, India: Harpel-Collins, 1989.
Lanza del Vasto: La Aventura de la No-Violencia, Salamanca: Sígueme, 1977.
Maestro Eckhart: Obras Escogidas, trad. Violeta García Morales y Hermann S. Stein, Barcelona: Visión Libros, 1980.
Maestro Eckhart: Sermons and Treatises (3 vol), ed. y trad. Maurice O'C. Walshe, Shaftesbury: Element Books, 1979. (Las citas de Eckhart seguidas por un número en paréntesis, por ej. 80:237, se refieren al número del sermón, seguido por el número de la página, en esta colección de Walshe. Estas citas fueron traducidas al español por el autor.)
Merton, Thomas: Life and Holiness, New York: Herder & Herder, 1963.
Romero, Mons. Oscar: The Violence of Love, trad. y ed. James Brockman, S.J., San Francisco: Harper & Row, 1988.
De Siena, Santa Catalina: The Dialogue, ed. Suzanne Noffke, New York: Paulist Press, 1980.
Thich Naht Hanh: The Mindfulness Bell, “The Four Immeasu-reable Minds,” Berkeley: Parallax Press, #18, 1997. Woods, Richard: Eckhart's Way, Wilmington: Michael Glazier, 1986.
Notas
[1] Diálogo nn. 26 y 27
[2] Del Hombre Noble, pp. 22-23
[3] Del Hombre Noble, pp. 24-25
[4]Del Hombre Noble, p. 24
[5] Ibid, pp. 24-25
[6] Beltrán: La Contemplación en la Acción, p. 100
[7] Ascenso al Monte Carmelo, libro II, cap. 6, no. 1
[8] The Future of OurPast, p. 51
[9] Tratados, p. 263
[10] Citado de Bede Griffiths, p. 64
[11] The Mindfulness Bell, Nº 18, 1997, p. 5
[12] Consuelo Divino, pp. 38-39
[13] Consuelo Divino, p. 39
[14] Consuelo Divino, p. 67
[15] Harijan, 12 nov. 1938 y The Times of India, 8 mayo 1941
[16] La Aventura de la No-Violencia, p. 24
[17] The Violence of Love, p.182
Fuente: http://www.dominicos.org/cidal/alternativas/alt15/team15_I_9.htm
http://rabiagranate.blogspot.com/2005/01/algo-es-algo.html
http://rabiagranate.blogspot.com/2005/01/autocrtica.html
http://www.zonalibre.org/blog/somo/archives/070938.html
http://www.zonalibre.org/blog/somo/archives/070853.html
Pensamientos de amor, positivos, de amistad, reflexiones, creatividad, filosóficos y sobretodo las chorradas que se me ocurren es lo que pongo aquí.
No intento hacer las cosas seriamente, simplemente las explico cómo me salen o, mejor dicho, me vienen a la cabeza. O al corazón.
Estás invitado a participar. Estaré encantado. Porque eso es lo que me gusta del blog.
Saludos cordiales,
el hombre máquina
PD Por cierto, la coletilla de "la Puta Vida" tiene una historia muy larga. No es porque esté deprimido (ahora no ;D). Tiene su motivo: el primero, llamar la atención.
Aquí hablo mucho de pensamientos pero a lo largo de este blog (su transcurso o devenir) he pasado de la "dimensión" mental a la práctica. Gracias al gran Peter Yang me he dado cuenta que era demasiado mentalista. Menos pensar y más hacer: practicar mucho es lo que cuenta.
"Repetición más repetición lleva a la perfección" y a ser fiel al Tao que diría Él.
Si te apuntas a esta aventura haz click aquí:
Blog del Hombre Máquina (pensamientos, y ahora también, hechos)
Pero no esperes encontrar poemas y retórica, yo soy un poco "distinto". ¿Y tú?
Oí que Sardà estaba liado con una de sus azafatas. Vaya bellezones... la que no es guapa es top model jeje.
Chicas guapas... cómo para colgarse sus fotos en el cuarto de baño!!
Ya me vale
Por aquí hay fotos de azafatas
Mestebanez decía al hilo de este post que escribí:
"Hoy en día, reponedor es el trabajo más bajo que existe. Bienaventurados los reponedores, porque no pueden sino prosperar."
Hay muchos otros trabajos poco valorados socialmente. A mí el que más me impacta es el de repartidor de bombonas de butano. No estoy trabajando de ello porque mi espalda se resentiría a las primeras de cambio (no la tengo bien) y por otra razón más importante, porque no me han ofrecido ese trabajo.
En cambio estoy trabajando de reponedor de 6 a 10 de la mañana porque hay varios motivos que me invitan a hacerlo.
¿A nadie más que a mí se le ocurre un motivo para trabajar voluntariamente hoy en día de reponedor y con ese horario?
(Quiero aclarar que este trabajo espero que sea transitorio y no definitivo, porque para algo he estudiado psicología y estoy a punto de acabar la carrera pero... mientras tanto este trabajo pese a ser durillo tiene muchas cosas buenas.)
A ver si adivináis cuáles.
Tengo un blog y lo que más me gusta de él son los comentarios que hacéis vosotros. Me paso por otros blogs y veo que de media por cada post hay unos diez comentarios. ¿Acaso queréis que me coja una depresión?
Como un director de orquesta, mover mi varita mágica e ir haciendo milagros. Ahora aquí, ahora allí. Ahora tú, ahora él. Ahora todos.
Actualización (y hoy ya van dos):
Ya que estoy en plan mágico total le quiero dedicar esto a Chica. La historia... aquí.
Hace un tiempo escribí que sabía muchas cosas. Eso creo. Pero de nada sirve si no se aplican.
No es lo mismo que te expliquen cómo ir en bicicleta, nadar, cómo hacer un buen saque de tenis, etc que ir en bicicleta, nadar, y tener un saque imparable.
No es lo mismo tener clarísimo que hacer cada día un poco de fresquito-calorcito (algo así como una técnica de relajación y asentamiento vital) es lo mejor que puedes hacer QUE HACERLO.
De nada te sirve conocer todas las técnicas del kamasutra si luego no follas.
Pues eso, que el hombre máquina cada día intenta "follar" todo lo que puede. Gusta de practicar, aunque a veces se sale de la rutina que sería ideal. Porque esa rutina es la que te cambia la vida, para bien.
Voy a hacer mi fresquito-calorcito.
El hombre máquina se ha peinado el pelo hacia atrás.
Actualización: Por cierto, ¿había dicho por aquí que estoy trabajando en un supermercado de reponedor? Pues sí, de 6 a 10 de la mañana.
Tengo mis motivos para ello pero es un poco largo de explicar y tampoco creo que os interese.
Estoy contento: el hombre maqui-reponedor.
Tengo 26 años y todavía me produce sensaciones increíbles.
¿A los 40 años todavía me pasará?
Si estoy vivo yo creo que sí.
Me gustan muchas "músicas distintas" pero cada una produce sensaciones distintas, estados de ánimo diferentes. Generalizo mucho, no todos los temas de música mákina me gustan, evidentemente. Ni todos me producen las mismas sensaciones pero en general, como la mákina para subir, no hay nada.
Pero luego está la bajada. Aunque mientras subes... que me quiten lo bailao que decía Anna.
Y ese Pastis arribaaa!
Ahora hablaré sobre David Pastis. Algo que me impacta es su "grito de guerra":
VINGA FAMÍLIAAA!! A DIVERTIR-SE I A PASSAR-HO BÉ
(Venga familia!! A divertirse y a pasarlo bien)
Familia: somos un grupo, estamos compartiendo algo. Vamos a una, idealmente. "Todos para uno y uno para todos". Que bonito! ¿Es lo típico que dice un discjockey cuando está pinchando en una sala?
Luego también te llama "cabronazo" claro está. "¿Que pasa cabronazooos?? A liarlaaa!!"
Se lo puede permitir y yo desde luego le doy licencia para ello.
No me cabe la menor duda: es un humanista. (el hombre máquina ríe)
Un humanista que va al límite por eso. Pero eso ya es una cualidad secundaria, cada uno decide cómo vivir su vida. Aprecio a David Pastis. Y hasta diría que es sabio.
Aunque cuando invita al personal a comerse las pastillas ya me rompe un poco los esquemas pero...
Mariana Jara
"Los treinta hay que vivirlos muy deprisa "
Sol insistió en arrastrarnos con ella hasta una despedida de los amigos de su hombre en miniatura. Clásica situación casi Erasmus. Una niña que viene a estudiar para ventilarse un rato y termina volviendo cargada de historias a su terruño natal. Y aunque no era mi despedida, me recordó tiempos pasados. Es que he tenido tantas y tan buenas, por suerte, que las conozco demasiado bien, como para no reconocerme en ellas. María después de bostezar seis veces seguidas decidió arrancarse a la media hora y Toni con esa ventaja que le da la experiencia tardó poco en engatusar a la niña más mona y desaparecer. Y allí estaba yo flotando entre niños de 24 años que creían que venían de vuelta. Y qué lejos estaba yo ya de todos ellos.
Alguien me dijo la otra noche que los treinta no se parecían a nada, que por eso nos resultaba tan fácil identificarnos, porque ya hemos tenido suficientes dolores, pero aún no comenzamos a renacer. Por eso creo que los treinta hay que vivirlos muy deprisa, como si en ello se nos fuera la vida, porque en parte es así, estamos demasiado descreídos para volver a creer, sin embargo cada vez tenemos más herramientas para soñar.
La intensidad flotaba en el aire y mientras el chico la abrazaba lleno de remordimiento y duda por lo que dejó escapar, ella estoica, como una mujer fuerte, le devolvía lejanamente el abrazo. Es que hay abrazos que matan, que quedan para siempre marcados en la piel y hay otros que debieron ser y que nunca tuvieron su momento. Esos son los peores, por que quedan en el terreno de lo incierto, de lo que quedó pendiente, de lo que significa cerrar una etapa. Nunca he sido buena en ello, prefiero una muerte fulminante a una larga agonía, aunque signifique mucho dolor hoy, es libertad mañana. Por eso, aunque quería irme no me atreví a interrumpir lo que esos dos intentaban que solucionar tras esa puerta de entrada. Así que me puse a bailar, pero era la única que bailaba Cindy Lauper.
Disimuladamente miraba de reojo, esperando el momento propicio para escabullirme porque el principito de la noche, el mismo que me había contado toda la historia y el que intentaba ligarme, se tornaba gris y su conversación cada vez más adivinable. Me senté sola en una esquina y me quedé recordando cómo uno a los 20 se enamora sin mesura, sin final, sin fondo alguno, porque todavía no lo conoce. Uno a los veintitantos ama irreflexivamente, convirtiendo a esa persona en su ídolo absoluto, adoptando sus frases y sus gustos. A los 30 uno ama con miedo, con ganas de no amar para no volver a sufrir, pero con unas ganas locas de volver a sentir eso que ya se conoce. Pero claro es un error pensar en volver a enamorarse como a los veinte años, uno a los 30 ya no necesita de referentes y es capaz de ver a la persona con sus virtudes y defectos y si aun así ama, lo cual no es poco, hay que dejarse fluir. Fluir sin un fin, como dice una canción.
Toni cree que enamorase en estos tiempos tiene un ingrediente suicida, porque aunque todo te dice que nada es para siempre, igual terminamos enamorándonos. Y luego sufriendo, claro. Me acordé de Iñaki, ese gran amor de mis veintitantos y de todos los buenos momentos que vivimos juntos, sin embargo hace demasiado tiempo que no sé nada de él. Es duro cuando personas que han sido tan importantes, determinantes, en la historia de uno de pronto ya no estén más. En eso me llegó un mensaje de Dario, que me hizo escabullirme hasta sus sábanas. Y allí abrazada a su piel curtida, por los años, las decepciones, el amor y el desamor, le pregunté si era posible inventarnos una nueva forma de enamorarnos.
marianametro@hotmail.com
Llegará un día, ya que cada vez el mundo está más del revés, que las prostitutas te pagarán por hacerte el amor. Ahora el que desea satisfacer sus necesidades se contenta con un servicio frío e implacable, pero en años venideros todo cambiará.
Las chicas, o chicos según el caso, callgirls o "callboys" nos amarán hasta matarnos de placer. Y ahí vendrá su beneficio, que al no poder considerarse asesinato ya que ellas todo lo que han hecho ha sido lo más natural y hermoso de este mundo, al haber cambiado también las leyes (es el mundo al revés ya lo hemos dicho antes) recibirán todo el patrimonio de su "pareja".
Es por ello que las prostitutas en un futuro no muy lejano se pirrarán por hacer las delicias de sus parejas y llevarle hasta el gozo FINAL, el éxtasis celestial, una experiencia mortal de buena jeje, el polvo final, definitivo, único...
Polvo somos y en polvo nos convertiremos.
(y no es broma)
LOS 10 PRINCIPIOS DE LA VIDA
1.- Si usted todavía no encontró la persona ideal... ¡¡¡diviértase con la que tiene a mano!!!.
2.- Si un día la vida le da la espalda...¡¡¡tóquele el culo!!!.
3.- Los psiquiatras dicen que una de cada cuatro personas tiene
alguna deficiencia mental. Si está con tres amigos y no nota nada
raro, entonces... ¡¡¡el retrasado es usted!!!.
4.- Lo duro no es aguantar el peso de los cuernos... ¡¡¡sino
mantener a la vaca!!!.
5.- Para lograr un objetivo es necesario soñar...,no pierda tiempo,
mándelo todo a la mierda y... ¡¡¡váyase a dormir!!!.
6.- Si un día la mujer o el hombre que usted ama le es infiel, y usted
está pensando en tirarse por una ventana, recuerde: usted tiene cuernos,... ¡¡¡NO ALAS!!!.
7.- El sexo es como jugar al mus, si usted no tiene un buen compañero,...
¡¡¡es mejor tener una buena mano!!!.
8.- Las mujeres "perdidas"... ¡¡¡son las más buscadas!!!.
9.- Si un día usted siente un gran vacío, ¡coma!... ¡¡¡es hambre !!!.
10.- ¿Qué semejanza hay entre una mujer embarazada, una tarta quemada y una cerveza congelada?... Que si la hubieses sacado antes, ¡¡¡jamás habría ocurrido!!!.
LA VIDA ES ASÍ DE SENCILLA, NO LE BUSQUES ENREDOS Y DIVIÉRTETE
(recibido por email)
El hombre máquina se alegra cuando encuentra alguna fruta deliciosa. Pero se sorprende porque lo que para él es lo mejor de este mundo para otras personas simplemente son frutas insípidas que dejan de lado e incluso llegan a menospreciar.
Lo que más le impacta es que muchas de esas otras personas se pasan la vida buscando y haciendo lo que sea (y he dicho LO QUE SEA) con tal de conseguir otros frutos, a juicio de ellas maravillosos y exquisitos, que al hombre máquina le parecen podridos. Y se sorprende por esta diferencia de paladares.
Y así sigue, recolectando, plantando y alimentándose todo lo que puede de unos frutos que otros ni siquiera buscan. Y viceversa.
El Tao Te Ching es sin duda uno de los libros más importantes y enigmáticos que ha producido el pensamiento oriental. La palabra Tao (1) significa vía, camino. Algunos traductores, siguiendo una interpretación china más tardía, describen camino celeste debido a una correspondencia simbólica con la vía láctea. Otros usan la palabra regla o regla celeste, lo que traduce en forma demasiado libre, en nuestro concepto, la idea de Tao, pudiéndose entender en un sentido normativo y dogmático, lo que no corresponde a la concepción metafísica de los taoístas. Mucho peor nos parece el uso del término razón, que se remonta, según creemos, a las versiones de los misioneros (2). Además de referirse al pensamiento lógico y discursivo -que nada tiene que ver con el Tao- no tiene en cuenta que el chino prefiere las implicaciones de la imagen a lo implícito del concepto.
Por otro lado, la fama consagrada por la larga historia de esta palabra constítuye una suficiente razón para no traducirla. La idea es la de un principio primordial, anterior a toda manifestación, más allá de todo nombre, origen de todo y al cual todo debe retornar. Se trata del camino por excelencia y no de un camino.
La palabra "Te" (teu, teh, tö, to, todos fonemas aproximados a la pronunciación clásica) significa eficacia, manera de conformarse a (Tao). Ha sido traducida por "virtud" (en el sentido del latín clásico "virtus" cuya raíz "vis", fuerza, del sánscrito "var", no tiene connotación moral) y también por "poder", traducciones que hemos empleado en nuestra versión según los casos. Contrariamente al uso corriente de la escritura "King", hemos preferido la transcripción "Ching", de acuerdo con la pronunciación castellana, la que corresponde a la del chino clásico. Palabra que originariamente significaba "tejido", "trama" (véase el sánscrito "sutra") y que significa en el sentido común "libro" y, por excelencia, "libro sagrado", "libro canónico" o clásico, aunque Confucio y sus escoliastas letrados no lo hayan -por evidentes razones- incluido en el canon, cuyo aprendizaje indispensable en la formación de los letrados y funcionarios era objeto de los famosos exámenes.
Las informaciones que ofreceremos al lector más adelante acerca de los problemas que enfrenta el traductor, debido a las características de la lengua china y a la extrema concisión de nuestro texto, permitirán una mejor comprensión de estas breves explicaciones complementadas por las notas.
El Taoísmo es esencialmente una doctrina iniciática, que implica realizaciones en el orden metafísico y no "místico", como algunos intérpretes han traducido equivocadamente (3). Por esta razón -y sin que esto signifique negar la existencia histórica de Lao Tzu- la doctrina taoísta se dirige más hacia el mito y la cosmogonía que a la historia; por esto el simbolismo y las imágenes tienen mayor importancia que los hechos históricos en cuanto tales. La leyenda de Lao Tzu y del origen del Tao Te Ching se relaciona entonces muy estrechamente con la comprensión profunda de la doctrina taoísta. Por otro lado, los antropólogos y los historiadores de las religiones saben muy bien lo que significa un mito de origen que se remonta a un tiempo indeterminado (4). Es conocida la existencia de una leyenda de fundación o mito de origen en toda organización iniciática (5).
Un destacado sinólogo francés, L. Laloy, ha recogido la leyenda de fuentes taoístas y la presenta por extenso. En dicha leyenda Lao aparece en este mundo por nacimiento virginal. Su madre le dio a luz bajo la sombra de un ciruelo, después de haber tragado un huevo en forma de perla. El embarazo duró setenta y dos años (6). Lao nació como niño viejo, con cabello cano y rostro arrugado, y como tenía orejas más grandes de lo normal se le dio el nombre de Li-Ar (orejas de ciruelo); luego tuvo el nombre de Li-Tan (orejas largas), el que fue sustituido después por sus seguidores con el de Lao Tzu (el viejo sabio). La leyenda indica luego varios viajes a distintos países de oriente y su vuelta a la China donde ejerció un cargo de funcionario en el estado de Chu. Pero terminó bruscamente su carrera, cuando subió sobre un carro conducido por un buey azul, para alcanzar las fronteras del reino. Allí encontró a Yin-hi, oficial gobernador del paso de Han-ku, hombre virtuoso, que escondía su sabiduría. Yin-hi, que había tenido una premonición de que iba a encontrarse con un gran sabio, luego de haber conversado con Lao-Tzu, le suplicó que pusiera por escrito su enseñanza. Éste sería el origen del Tao Te Ching -según la leyenda- en la que el libro aparece como una especie de testamento espiritual dejado por el sabio antes de pasar la frontera del Tibet o de la India.
Entre las numerosas implicaciones que el simbolismo de la leyenda nos ofrece, tenemos que considerar de manera especial que la "frontera del imperio", a la cual hay numerosas alusiones en nuestro texto, equivale a los límites o umbrales del mundo (entendiéndose el mundo como el mundo humano y civilizado). Otro elemento evidentemente legendario es la atribución a Lao Tzu de la paternidad del "Libro de la Ascensión hacia el Oeste", de autor desconocido, que con el titulo de "Sermones a las Gentes de los Reinos Bárbaros", contendría sus enseñanzas, luego de que Lao Tzu abandonó la China (7). La leyenda se relaciona también estrechamente con la doctrina del "alma embrionaria" cuyo desarrollo (a no ser que se trate de un Sabio, "Sheng Jen") depende únicamente de cada ser humano y de su manera de vivir, siguiendo la voluntad del cielo, lo cual no implica ninguna revelación particular. Esta realización fue objeto de numerosas enseñanzas y prácticas taoístas. La idea del "alma embrión" está en evidente relación con la madre secreta y universal, que se halla en numerosos pasajes de nuestro texto (8). En cuanto al equilibrio necesario para el desarrollo del "alma-embrión", éste depende de un cultivo armónico entre el cuerpo y las varias almas (vital, mental, espiritual). La doctrina de las almas múltiples se deriva de la antigua enseñanza china. No existe ninguna razón de peso para atribuirla a un supuesto chamanismo, puesto que es común a muchos pueblos y religiones antiguas (9).
FUENTES DE LA DOCTRINA TAOISTA
Las remotas fuentes de la doctrina taoísta se hallan sin duda en los primeros desarrollos de la más antigua cultura china, que toma su denominación del río amarillo ("Hoang Ho") y de la gran llanura fertilizada por este río. Antes de su expansión hacia el norte y el oeste, esta cultura de campesinos se manifestó con una asombrosa originalidad, y de ella salió la idea del Tao, al parecer concebida primero como principio del orden universal impersonal, que en sus sucesivas elaboraciones metafísicas, sociales, políticas y morales, debía dar vida a todo el pensamiento chino, sea al de Confucio como al de Lao Tzu.
La doctrina del Tao es entonces mucho más antigua que el Taoísmo propiamente dicho. La tabla publicada por Hsu-Ti-Shan y hasta hoy unánimemente aceptada indica cómo los "brujos" y los analistas que rodeaban al rey campesino contribuyeron, cada uno por su lado, a su formación arcaica, de acuerdo con sus investigaciones, las que tenían como denominador común las preocupaciones cósmicas, puesto que su asesoramiento se refería a la confección del calendario, para asegurar la correspondencia armónica entre el ciclo de las estaciones y el ciclo de la vida agrícola y social (10).
De estas dos "escuelas" habría nacido el "Yi Ching" (libro de los cambios) obra metafísica y cosmológica, que luego fue usada como oráculo imperial, a través de una serie de añadiduras y elaboraciones posteriores. Del "Yi Ching" provienen las doctrinas confucianas, taoístas y la del "Tao Te". Aunque señalando influjos recíprocos, Hsu-Ti- Shan indica como antecedentes directos de la doctrina específicamente taoísta la doctrina de los "brujos", y el Yi Ching, la "escuela de los números" (una especie de numerología o numerosofía parecida a la de los pitagóricos), luego la doctrina de las artes mágicas, de los adivinos, de los astrónomos (y astrólogos), la del "Tao Te" y las escuelas de Mo Tzu. Siguen la medicina, la higiene sexual, la escuela del calendario y la del Yin Yang, la doctrina de los cinco elementos y la de la inmortalidad. Todas estas doctrinas habrían confluido en la formación del Taoísmo.
Pero nos parece evidente que una línea más directa, por cuanto se refiere a Lao Tzu y al Taoísmo antiguo, puede señalarse a partir del Yi Ching, en las "escuelas" del Tao Te, la del Yin Yang y de la Inmortalidad. La idea de la armonía entre cielo y tierra y el hombre (por excelencia el rey) intermediario entre los dos, son principios comunes a toda la cultura china. Una definición del Tao que ofrece Hi-Tzu:
Yi Yin - un aspecto Ying
Yi Yang - un aspecto Yang
Che wei Tao - eso es el Tao
Se refiere naturalmente al "Tao que tiene nombre" de nuestro texto y que, unido al Tao impersonal y no manifestado, en la corriente engendrada por la polaridad de los dos principios, o sea el atractivo Yin (receptivo, femenino) y por el expansivo Yang (activo, masculino), es la "madre" (porque ha dado origen, ha cobijado en su seno) de los diez mil seres (todos los seres existentes) (11).
El registro de la historia (Shi-Chin) de Sse-Ma-Chien (145-82 antes de Cristo) es sin duda alguna la fuente escrita más importante para la historia del Taoísmo antiguo.
LA DOCTRINA DEL YIN YANG EN EL TAO TE CHING
La doctrina del Yin Yang es uno de los productos más geniales de la metafísica china, pero no siempre ha sido bien entendida por los intérpretes occidentales.
Cuando comenzó a ser conocida en occidente (12) se señaló cierto paralelismo con la díada de los pitagóricos, teniéndose especialmente en cuenta los ejemplos que se encuentran en la "Metafísica" de Aristóteles. En efecto, en ambas doctrinas existe la coincidencia en atribuir a la dualidad y no a la unidad el principio de la multiplicidad (13).
La unidad es concebida como Tai Ki, la mónada, en ambos casos en el sentido metafísico y no matemático; quizá esto se explique por faltarles tanto a los chinos como a los griegos el cero, del cual la unidad metafísica toma, a veces, el lugar.
La díada de lo pitagóricos se asemeja algo al Yin Yang, pero no ha tenido ni la importancia ni las aplicaciones sucesivas a todas las ciencias que se han producido en la cultura china debido a que a Grecia le ha faltado un libro como el Yi Ching.
Se han registrado también analogías entre Lao y Heráclito, y éstas no pueden negarse por cierto en lo que se refiere al uso constante de la paradoja, a una dialéctica subordinada a la metafísica, la que lleva siempre implícita la idea de una unidad superior. En este sentido el Logos heraclíteo tiene cierto parecido con el Tao. Pero en cuanto se refiere a la explicación de la dinámica del mundo, "pólemos" y "eros" no pueden asimilarse al Yin Yang, puesto que se presentan como fuerzas opuestas de atracción y repulsión; mientras que el Yin y el Yang son principios polares complementarios, más bien que opuestos, y solamente el desequilibrio entre ellos determina la falta de armonía.
Marcel Granet, en sus obras sobre la cultura china, ha descrito muy bien el proceso de descubrimiento del ritmo del Yin y del Yang en esa antigua cultura. Como todos los pueblos dedicados a la agricultura, los chinos han atribuido una gran importancia a los ciclos astronómicos y a su influencia constante en la vida de la sociedad humana y de sus labores.
El período Yin, durante el año, corresponde al otoño y al invierno, y durante el ciclo diario, a la noche y a la luna. En este periodo no hay trabajo en el campo, la sociedad subsiste por las labores de las mujeres que tejen, que son activas en el hogar. Se ha notado también la relación entre el ciclo menstrual y las fases del mes lunar.
El período Yang, durante el año corresponde a la primavera y al verano, al día, al sol, al calor. Los hombres trabajan el campo con la fuerza de sus brazos. Yang corresponde al sexo fuerte.
Las antiguas canciones nupciales chinas, traducidas por Chavannes, celebran los "matrimonios" masivos que se efectuaban durante la primavera, cuando los jóvenes cruzaban a nado el río para unirse con las jóvenes y procrear. Esta era la unión del Yin Yang. La explicación de Granet, sin embargo, pretende atribuir el descubrimiento del Yin Yang a causas puramente sociológicas y concibe la naturaleza un poco a la manera del hombre moderno, como un conjunto de fenómenos, dentro de una cosmovisión "naturalista" algo desligada de la metafísica y no según el testimonio de toda la cultura china tradicional, de una visión global del mundo, de aquella visión que Henry Corbin ha definido como Hierocosmología.
Granet parece olvidar que el orden superior a lo humano estaba en poder del Augusto Cielo ("K'wang-t'ien"), llamado también el Señor de lo Alto ("Shang-ti") que reside en la Osa Mayor. Y lo más grave es que -contra toda la tradición china, sin una sola excepción- concibe el Yin Yang como anterior al Tao. Para pensar en las fases de la luna, hay primero que pensar en la luna; de esta manera, primero hay la idea de un orden y luego de sus ritmos.
Así, el Yin y el Yang son a la vez principios metafísicos y, en forma subordinada, aspectos de la naturaleza del cosmos, de la especie humana, de los animales, de las plantas y hasta de las cosas, que no son concebidas como inanimadas, porque llevan fuerzas Yin y Yang. En la dinámica de la vida universal, aun en lo físico, pero debido a su naturaleza metafísica que depende del orden superior que es el Tao, hay un orden de prioridad que se expresa así:
Tao
Yin Yang
y no, Tao = Yin Yang.
Algo enigmática aparece la razón por la cual el Yin receptivo y oscuro, antecede tradicionalmente al Yang, expansivo y luminoso. Los sociólogos aducen una razón histórica y antropológica; la que el régimen matriarcal habría sido anterior al patriarcal en la China arcaica, y este hecho explicaría por qué la tradición pone el Yin antes que el Yang. Parece difícil creer que los pensadores chinos -y sobre todo aquellos de la "escuela del Yin Yang"- hayan mantenido por esta sola razón histórica y durante el patriarcado, este orden sin alterarlo, sin que haya intervenido otra razón.
Pensando en el alma-embrión, hay que tener en cuenta la anterioridad de la situación subterránea, oscura, de la semilla, del caos, del huevo, a la del árbol, del orden cósmico, de las aves y de los seres orgánicos. Hay que considerar la idea de lo embrionario, en cuanto tiene en sí, en principio, todas las virtualidades de sus desarrollos futuros. Es sabido cómo esta idea es de suma importancia en el Taoísmo y en su constante del retorno al caos primordial, que es una imagen de la unidad indistinta a partir de la cual se expandió el mundo mediante un movimiento en torbellino, que hizo que las cosas individuales (los diez mil seres) se desprendiesen en sus distintas combinaciones de Yin y de Yang.
Por otro lado, no hay lector perspicaz de nuestro texto que no vea la insistencia en los símbolos del Yin como particularmente significativa, en relación con el Te. Los textos sobre las ventajas del agua, de la humildad, de la receptividad, de la oscuridad, de la debilidad -todos ellos símbolos del aspecto Yin- contrapuestos a los correspondientes del aspecto Yang, parecen sugerir que el Te consiste en el elegir el Yin para realizar el Yang.
Los confucianos -que conciben el Yin Yang con menor profundidad- sitúan el Yang en absoluta superioridad y le confieren también un rasgo de superioridad moral.
Al producirse la decadencia del Taoísmo tardío, en la práctica de la magia, la doctrina del Yin Yang produjo una cantidad de prácticas extrañas, pero no cesó nunca de mantenerse en vigencia.
Es innegable que, aunque nuestro texto se inspira en una noble afirmación de sabiduría, hay en él algunos pasajes que pueden prestarse a esta clase de interpretaciones, quizá debido al influjo de lo que se ha propiamente denominado la "escuela del Yin Yang" (a la que se remonta la alquimia china), por lo menos en la época de la redacción de Wang Pi (siglo II D.C.).
HACER-NO-HACIENDO (WEY-WU-WEY)
Lo que acabamos de decir a propósito de la mayor importancia de lo latente y oscuro, como "modo de proceder" (que por otro lado resulta conforme a la naturaleza iniciática) del Tao, nos obliga a ofrecer una explicación indispensable acerca de la expresión china "Wu-Wey", "No-hacer", muy usada en nuestro libro, y que muchos occidentales poco perspicaces han interpretado como quietismo y pasividad.
Aquí podríamos citar aquel fragmento de Heráclito que se refiere al poder del niño y que puede confrontarse con los numerosos pasajes que nuestro texto ofrece acerca del niño (14). En verdad, es muy difícil para un hombre occidental moderno -como para todo oriental "occidentalizado"- entender una doctrina de la acción como aquella del "Wey-Wu-Wey" (hacer-no-haciendo). La idea taoísta es la de un retorno a la acción espontánea, como la del niño que juega, únicamente por jugar, como la del viento que mueve los árboles, como la del riachuelo que corre.
La moderna psicología occidental atribuye a los juegos del niño una importancia muy notable en el desarrollo futuro de su personalidad. Los mismos psicólogos han notado en el hombre el prevalecer de la memoria de los hechos remotos y el remontarse a la niñez como a una "edad de oro", lo que explica también la predilección de los viejos hacia los niños y su mayor comprensión de la mentalidad infantil; hechos cuya importancia no carece de significado si se piensa en la experiencia de vida que el anciano posee.
Los taoístas están aquí en oposición abierta y expresan su rechazo por los ideales confucianos y por la falacia de su manera de concebir la existencia humana, valorizando esencialmente la maduración racional y la experiencia como factores enteramente positivos. Rechazan además la imposición de las actitudes solemnes en el trato con los demás y con todos los convencionalismos fijados por el ritual, que el niño desconoce.
Esto nos aclara además las aparentes extravagancias y los modales de "niños traviesos" adoptados por los taoístas en los medios populares (15). La conciencia "difusa", la visión abierta del niño, cuya mente no esta todavía esclavizada por los prejuicios y los hábitos, es comparable a la actividad natural y puede relacionarse con otros famosos textos taoístas como aquel que afirma que el sol no necesita conciencia de dar la luz y el calor (la vida) a la tierra para darla; que el cielo manda la lluvia sin "tener la intención" de beneficiar a la tierra, etc.
"El buen caminante no deja huellas", dice nuestro texto. Se trata de la acción impersonal, espontánea, que actúa como los fenómenos naturales.
Mientras que en los medios confucianistas hasta los gestos y las palabras están rígidamente reglamentados, como la "piedad filial", la "benevolencia" ("Jen"), nuestro texto afirma que el cielo no es "Jen" (benévolo, humano) y tampoco lo es el sabio ("Sheng Jen") que procede de acuerdo con el Tao.
La conciencia del "yo" y la "referencia al yo" (en sánscrito "Ahamkara") se adueña de la acción, la estropea y la malogra, porque la subordina -más o menos claramente- a sus propios fines. Se trata de una concepción que no es tan sólo taoísta pues la encontramos en toda la espiritualidad del oriente tradicional y que es propia también de los contemplativos occidentales. La aceptación receptiva (y no pasiva) de la voluntad del cielo es la que está representada repetidamente en nuestro texto, mediante el símbolo del "valle" y el "espíritu del valle" ("Ku Shen"); es la ley del sabio, y el actuar conforme a esta ley -sin tener en cuenta sus propios deseos o su voluntad propia- es el camino trazado por el cielo, es llegar al Tao, puesto que la ley de la tierra es el cielo, y la ley del cielo es el Tao (16). En la concepción de los taoístas, el hombre está rodeado de fuerzas que tienden a desvirtuar sus acciones y su conducta. No solamente el contacto con los hombres es contaminante, sino lo es también con los objetos, con las cosas que pueden servir de soporte a las "influencias errantes", fuerzas invisibles que el hombre profano desconoce, pero que pueden determinarlo a asumir como propios, deseos y logros que provienen de estos influjos.
Asimismo, el Taoísmo condena la autosuficiencia, la ley que uno se da a sí mismo, arbitrariamente, puesto que se da en la ignorancia de sus causas ocultas. La "etiqueta" social, y los ritos civiles, como los concebía Confucio, de acuerdo con el "Li-Ki" ("Libro de los Ritos") no representan una manera de estar en constante armonía con la ley del Cielo, a través de una complicada sintonización con los ritmos de la naturaleza. Para el taoísta todo esto se ha vuelto un artificio y una sofisticación de lo natural, lo que desvirtúa precisamente esa armonía.
Por eso, el verdadero sabio se presenta a los hombres como un mendigo, como un torpe (17), como un loco. Todo el convencionalismo social hace que el sabio tome esta actitud de contrapie y se presenta como envuelto en las fuerzas oscuras del Yin, templando la luz interior, como dice nuestro texto. Porque ésa no es "su luz" sino la luz, no es "su gloria" sino la gloria. Sólo así puede ser el "valle del mundo" o el "cauce del mundo", sólo así puede "estar en el centro" que es la posición polar; ser el inmóvil señor del movimiento, que todo lo dirige sin dirigirlo.
Hay un texto que dice que el taoísta tiene que "llegar a ver la estrella polar desde el hemisferio austral". Tiene que "ver sin los ojos", "oír sin los oídos", etc., como reza el "Pankoatu" (18), porque su posición polar está liberada de las limitaciones espaciales, es el "Eje del Mundo", niño y viejo al mismo tiempo; porque se vuelve una personificación del espacio sagrado" como el Tao lo es del "tiempo sagrado" siempre reversible por su primordialidad.
Hacer-no-haciendo es "nutrirse en el seno de la madre" (cósmica) Como dice el texto, lo que constituye su gloria suprema. El Wu-Wey es entonces una doctrina de la acción. El Te que realiza este tipo de acción tiene su fundamentación en una ley que es aquella de las "acciones y reacciones concordantes". Esta ley se halla indicada en nuestro texto y en particular en uno de los capítulos, pero con la indicación final que prohibe enseñarla a los profanos: "Las armas del reino no se muestran al extranjero".
Por lo que sabemos de fuentes taoístas orales, se trataría de uno de los pilares de la tradición taoísta, y tiene una especial aplicación referida a la ley del movimiento. La escuela mágica del Yin Yang la tuvo en cuenta en sus desarrollos en el Taoísmo más tardío. Puesto que la ley del mundo, en cuanto a su dinámica, es Yin Yang, ésta se aplica a los dos tipos de movimientos cuyo alternarse caracteriza la vida biológica y natural. Al movimiento Yin = Contracción, sigue el Yang = expansión, y el "continuum" de la vida está constituido por esta discontinuidad en cuanto es rítmica (por ejemplo sístole y diástole en el corazón). Producir una contracción significa provocar una reacción expansiva. Según los taoístas, se trata de cosas que todo hombre profano sabe, pero a las que no se les da todo el alcance que tienen.
No podemos extendernos sobre las implicaciones cósmicas o psicológicas de esta doctrina. Por otro lado, en nuestro texto se encuentran muchas alusiones a ella, a través de ejemplos numerosos y variados. Solamente tenemos que aclarar que el "Te" está esencialmente fundamentado en ella, teniendo en cuenta que el criterio ético no tiene nada que ver con esta doctrina. "Que se quede el pez en la profundidad del agua", dice Lao Tzu. Porque es demasiado evidente que esta ley puede ser aplicada (y seguramente lo ha sido en algunos medios y oportunidades) para conseguir fines no precisamente nobles.
LA CONCEPCION DEL HOMBRE EN EL TAOISMO
El Taoísmo ha impreso un sello particular a la concepción general del hombre que es propia de la China tradicional, o sea a aquella que tiene su origen común en el pensamiento arcaico.
Entre las muchas tríadas que existen en la tradición china (19) una de ellas se refiere al hombre, situado entre el cielo (lo trascendente, lo espiritual) y la tierra (lo inmanente, lo material); siendo el hombre -como hijo del cielo y de la tierra- intermediario entre los dos, este rol es personificado por excelencia en el rey y luego por el emperador, "hijo del cielo". Esto está en cierta correspondencia con otra tríada: cielo, tierra y centro (espacio intermediario, en chino "chung-ho", que significa "centro", "unión en el centro") lo que corresponde a los "tres mundos" del cosmos religioso hindú ("bhu- bhuvarshar") y también a los tres "pachas" de la religión incaica.
Ya hemos dicho que la unidad, "Tai-Ki", no es considerada como primer número impar, por representar la unidad metafísica. Tres es el primer número impar, por representar el número del cielo (Yang) en cuanto a su naturaleza, como dos es el primer número par y representa la naturaleza de la tierra (Yin); pero en cuanto se refiere a la acción recíproca del cielo y de la tierra, la que no puede darse sino en el centro ("chung-ho"), y a su mesura y modo de manifestación, el cielo está representado por el número cinco (2 + 3) y la tierra por el número seis (2 x 3) (20).
La concepción del hombre se halla entonces relacionada con esta posición central; por eso, el emperador, al celebrar los grandes sacrificios, tenía que estar "situado" en este centro.
Si consideramos el Taoísmo como una religión, tendríamos, de acuerdo con el criterio de Von Glasenapp, que clasificarlo entre las religiones del orden eterno del mundo (que en este caso tiene el nombre de Tao) en contraposición con aquellas que se fundamentan en la revelación histórica de Dios (personal), como Israel, el Cristianismo y el Islam. Sería entonces una religión que pertenece al mismo grupo en el cual se sitúan el Hinduismo y el Budismo. El sentido de una revelación del orden eterno del universo procede por analogía de la naturaleza (esa "analogía universi" que tampoco era desconocida por la escolástica cristiana medieval) llevando a través de una "cosmología sagrada" a la metafísica. Pero aunque el Taoísmo debía tomar en un determinado momento la forma de una religión (con sus monjes, ritos, etc.), todos los autores reconocen que eso no proviene de su naturaleza propia, sino de un influjo posterior del Budismo, única religión que apareció al principio de nuestra era, en la China, proveniente de la India. Esto permitió al Taoísmo influir notablemente en el Budismo chino y especialmente en la escuela "Chan" (escuela de meditación, más conocida en occidente a través de su versión japonesa, el Budismo Zen).
Pero el Taoísmo -a pesar de sus características religiosas formales- no ha sido nunca una religión en el sentido propio del término. Fue esencialmente una metafísica y un modo de vida en su aspecto más elevado, y sus oscilaciones posteriores entre la metafísica, la alquimia y la magia, no le quitaron nunca su carácter esotérico, ni el prestigio de ciertos conocimientos secretos, del que gozó en la antigua aristocracia, así como en los estratos populares. Es innegable que al Taoísmo se debe la creación de la alquimia, de la medicina china tradicional, variadas prácticas de adivinación, entre las que el detenido estudio de los signos corporales fue particularmente cultivado (21).
Mucho más se ha hablado de la búsqueda de la longevidad a través de la alquimia y de otros procedimientos, y a este propósito debemos hacer alguna aclaración.
La idea inicial de la longevidad se halla relacionada con el armónico desarrollo del "alma embrionaria", que supone un equilibrio constante entre el cuerpo y las diferentes almas, evitando que una de las facultades se desarrolle con exceso, debilitando a otras. Esto ha producido también en los medios taoístas unas prácticas respiratorias similares a las del Yoga hindú (pranayama), así como unas prácticas de dietética y hasta eróticas (22), todas las cuales -en la opinión de Wieger- fueron importadas de la India. La novelística china presenta a menudo a los "Tao-sse" (monjes taoístas) como poseedores de filtros y afrodisíacos, además de señalar su prestigio en conocimientos médicos e intérpretes de sueños (23).
En la China tradicional es muy conocida la alta estimación que ha tenido la longevidad. Se encuentra expresada cabalmente en una enseñanza de Confucio acerca del valor de la maduración intelectual en relación con la edad. Dentro de este contexto cultural, no se puede tampoco excluir que determinados grupos taoístas hayan buscado real y concretamente el "elixir de larga vida", así como algunos alquimistas occidentales debían buscar más tarde concretamente la "piedra filosofal". Pero hay que tener presente que la idea se remonta -y esto aparece evidente en algunos textos de alquimia- a la búsqueda de algo que ha quedado de los tiempos primordiales y míticos, algo que el hombre actual ha perdido.
Éste es el sentido de las numerosas alusiones que se hallan en nuestro texto acerca de una