Hace un mes que trabajo con ella y estoy encantado. ¡Me ha tocado la lotería! Sabe muchísimo y lleva los grupos de personas como nadie. He visto cosas muy bonitas allí. Y he oído además lo que otros dicen sobre ella y sobre lo que hace: más de lo mismo. Me transmite una confianza Tremenda, Ilimitada. Incluso puede que consiga que yo me disfrace este año para carnavales!! Nos simbioseamos a más no poder.
En un mes he tenido un montón de experiencias muy bonitas. Si no fuese cómo soy habría podido llenar de mensajes el foro de "hoy me ha pasado esto": flirteos, fiesta gay, striptease (sin mariconadas, claro) por aquí, intoxicación por allá... una mejicanita maravillosa un poco más allá que ha soñado conmigo y me dice que nos veamos pronto...
Os la presento con una entrevista que le hicieron:
[Inciso: ya conozco a 3 personas importantes en mi vida que han aparecido en la Contra de La Vanguardia: Katy, Peter Yang y Nacho Vidal (a Nacho bastante menos pero bueno). A Katy no la conocí por la entrevista, la conocí por motivos profesionales]
KATY GARCÍA
Tengo 56 años, ¡y estoy encantada...! Nací en Ronda (Málaga) y vivo
en Barcelona hace 40 años. Soy risoterapeuta, especializada en
psicología grupal. Estoy casada y tengo dos hijos, Luis (35) y Dan
(33), y un nieto, Yan (4). ¿Política? ¡Lucho por el bienestar auténtico!
¿Dios? Somos lo que pensamos... Formo a monitores de risoterapia
-¿Por qué es importante reír?
–Porque es lo que nos hace humanos.
Empezamos ya a sonreír en el útero materno ¡a las 26 semanas de gestación!, en una expresión de absoluta ausencia de estrés.
–Sin embargo, nacemos llorando.
–Sí, y parimos con dolor: ¿no significará que algo hacemos mal? El bebé nota la angustia de su madre, y eso le estresa. ¡Por eso intento promover ahora el parto con risa!
–Felizmente, luego los niños sí ríen.
–Sí: un niño se ríe unas 300 veces al día. ¿Y un adulto? Pues apenas tres.
–Y eso con suerte... ¿Qué nos ha pasado?
–Que, absurdamente, nos sometemos a una educación que penaliza la alegría, fomenta la seriedad y... a los 40 años, ¡infarto!
–No exagere...
–La risa siempre se ha reprimido, pues es más fácil someter a una persona triste que a una persona que ríe. Y que, por tanto, está alegre, feliz y sana: ¡hoy tenemos pruebas de que matar la risa es matar la salud!
–¿Qué pruebas?
–Tres horas después de haber reído a gusto, todos tus registros vitales mejoran: desciende el colesterol, aumenta la oxigenación de la sangre y del cerebro, se limpian mucosas, se masajean cien músculos internos...
–¡Cien!
–Sí, sí. Hay quien después de unas buenas carcajadas siente agujetas: ¡señal de que llevaba demasiado tiempo sin gozar del beneficio de la risa! Pero aún hay más: la risa libera una cascada de endorfinas importantísimas.
–¿Como cuáles?
–Sobre todo, la dopamina y la serotonina: la dopamina inhibe el dolor, y la serotonina infunde alegría y vitalidad. ¡En análisis a suicidas se ha visto que estaban sin serotonina!
–Contra depresión, ¿risa?
–Sí. Hay que volver a reír, hay que deseducarse de la seriedad que nos han enseñado.
–No será fácil: no hay muchos motivos de risa..., y menos si uno está deprimido.
–No pases la vida esperando a que algo o alguien te dé motivos para reír. Tienes la risa dentro: llámala. Hazlo. ¡Ya! Mañana por la mañana, colócate ante el espejo, dedícate unas muecas bien grotescas... ¡y ríete de ti!
–Mi mujer se extrañará...
–¡También a ella le irá bien reírse: rejuvenecerá y se pondrá más guapa!
–¿Y no le saldrán más arrugas por reír?
–Al contrario: ¡la risa relaja la tensión y tersa la piel! Si las mujeres no ríen, todo se les caerá. Conviene saber que diez minutos de buena risa ¡equivale a una hora de masajes!
–Total, que nos riamos ante el espejo...
–¡Atrévete! Al principio quizá lo hagas de mala gana, quizá te cueste reír por reír..., ¡pero ríe! La risa llama a la risa, y cada día será más fácil. Y, entonces, todo mejorará.
–¿Todo?
–Recuerdo a una persona que vino a una de mis sesiones de risa: despotricaba de sus compañeros de trabajo y del público al que atendía, por ser intratables y quejicas... Tras muy pocas sesiones, empezó a decirme que la gente era ya más simpática y agradable...
–¿Qué había pasado?
–Que el raro y el quejica era él y, al cambiar él, ¡el trato que recibía de los demás cambió! Empieza por ti mismo: está más alegre, regala sonrisas, ¡y todo alrededor mejorará!
–¿Cuántas veces al día debería reírme?
–Empieza por tres: mañana, tarde y noche. Como una pastilla, como una medicina.
¡No la hay mejor! ¡Se ha demostrado que la risa refuerza todo el sistema inmunológico!
–¿Sí? ¿Y cómo anda usted de salud?
–Hace años que no tengo una gripe, ni un resfriado, ni un dolor de cabeza. Tengo una energía... Reír fomenta la alegría, y la alegría te dispara la energía. ¿Quieres otro truquito?
–¡Por favor!
–Por la mañana, canturrea. Tararea algo.
–¿Alguna cancioncilla?
–Sin letra. Es igual: ve cantando... “Tirora-ro, li-ro-lai-lo, niano, na-no-na”...
–No me haga reír, ja, ja...
–Sí, sí, que eso da fuerza: despierta la energía y la sube por todo el cuerpo. Lo sabían los antiguos remeros, los esclavos, los soldados... Y si lo haces por la calle, mejor aún.
–¡Me tomarán por un loco!
–¡Pues qué risa! A veces pienso: ¿y si estuviese penalizado ir serio por la calle? A veces, yo le he dicho a alguien en el paseo de Gràcia que su cara triste me incomoda...
–Y la habrán mandado a la porra, claro.
–Alguna vez sí, ja, ja... Otras, se han reído.
–Muy propio, siendo el paseo de Gracia...
–Ja, ja, ja...
–¿Quién debió de inventar la risoterapia?
–Los chinos tenían ya templos de la risa: se juntaban muchos dentro y reían juntos. ¡Eso les infundía muchísima energía! Modernamente, los doctores Kataria y Patch Adams han aplicado la risa en hospitales y calles...
–¿Y qué dice hoy la medicina oficial?
–Se interesa, pero aún muy poco. Ojalá un día la Seguridad Social integre esto: ¡ahorraríamos miles de millones en medicamentos!
–¿Se recetan innecesariamente, cree usted?
–Yo tuve en un grupo a una señora a la que el psiquiatra daba 17 pastillas al día. A la tercera sesión de risoterapia, ella se sentía tan bien ¡que quería dejar todas las pastillas!
–¿Qué dijo el psiquiatra?
–Intrigado, se presentó aquí de incógnito, a participar: era muy cerebral, demasiado mental, y le costó reír... ¡Es que la alegría hay que trabajarla! ¿Cómo vas a ayudar eficazmente a un depresivo si tú no vives alegre?
–Prometo reír más.
–Sabía decisión. Cada día que ríes, sumas un día a tu vida; cada día que no ríes, lo restas. Si ríes, vives; si no..., sólo sobrevives.
¡Un día no reído es un día no vivido!
EL REGALO
Esta mujer rebosa alegría, brío, vitalidad. De niña descubrió que la risa la hacía fuerte frente al hambre y las adversidades que padeció su familia. Y desde entonces ha cultivado la risa, de la que lo sabe casi todo: “Reír en a beneficia el vientre y los genitales; en e, el hígado y la vesícula biliar; en i, tiroides y circulación; en o, la cabeza; en u, pulmones...”. Me dice que vivir con risa interior es vivir. Quizá lo más fácil sea empezar por la exterior, e ir avanzando
(¿más datos?: risaterapia.net). Me insiste en que juegue y baile con mis hijos y comparta ratos risueños con ellos: “¡Ninguna herencia material podrá superar
ese legado emocional!”. Añade algo definitivo para animarnos a reír: “He visto a gente que logra morir sonriendo: ¿qué mejor regalo podemos hacer a los que dejamos aquí?”
Fuente: entrevista publicada en La Contra del diario La Vanguardia. Víctor M. Amela.
Ella hace talleres de risoterapia cada jueves de 20 a 21:30 horas en su centro. Si alguien se pasa probablemente me encuentre a mí también. El centro se llama Risaluz y está en la calle Pere IV nº 6 de Barcelona, muy cerca de la parada de metro Marina (Línea 1) y Bogatell (Línea 4).
Imparte también cursos para formar a risoterapeutas. Yo ya me he apuntado para el próximo.
Toda la información en su web: www.risaluz.com