La vida gira y a veces te sorprende con un giro inesperado de 360º. Ya se lo que dirán los más avispados, si girás 360º vuelves al mismo sitio. Vamos a ver gente, ¿y eso no es lo más sorprendente? Si es sorprendente un giro, un cambio en tu vida, no me negarán que si ese cambio es para volver al mismo sitio el cambio es aún más sorprendente por inútil y por complicado, ningún cambio jamás te deja igual.
Abandoné mi blog por falta de inspiración, lo doné a todavía no se quién. Estamos a punto de firmar escrituras. Yo he borrado mis posts y voy a cambiar en breve las plantillas para que no quede rastro ni constancia de mi paso por él. Es un derecho que creo tiene el nuevo usuario. Pero a la vez me siento con más ganas, con más ganas de escribir y de postear. Por eso no quiero abandonar este espacio que el hombre máquina me presta, por eso vuelvo.
Y por eso me siento incómodo con este giro de 360º que me lleva a no tener blog con ganas de tener uno.
La puta vida.
Hoy oficialmente comienzo mi andadura por esta bitácora. Ahí va la primera...
Cuando escribo algo para subirlo a internet, aquí o en mi otro blog, nunca me preparo lo que voy a escribir. Muchas veces simplemente escribo por contar a más gente lo que ya le cuento a todos mis conocidos. No soy capaz de escribir nada, arreglarlo, ponerlo bonito, con las palabras exactas que me pide el cuerpo, hacerlo legible e inteligible y entonces transcribirlo. Por eso muchas veces, después de publicar me doy cuenta de fallos gramaticales y ortográficos garrafales, frases sin sentido y otros tipos de error que me toca corregir a posteriori. Ni siquiera uso habitualmente el botón de vista previa. Directamente publicar y listo.
Y soy así con todo. O casi todo. Las cosas las hago sin usar la vista previa y lo que es peor muchas veces las digo sin pensar en las consecuencias que traerá lo que ahora estoy diciendo. Eso, a lo largo de mi vida me ha acarreado muchos problemas pero sigo sin poder corregirlo. Es una de esas actitudes que forman parte de mi. Así me va. Pero no me quejo, porque muchas veces esa actitud me ha llevado a un resultado muy agradable, a un muy buen momento. Algunos de los mejores momentos de mi vida han pasado por decir en cierto momento algo sin pensar las consecuencias.
Lástima que hoy me haya comprometido a algo que es prácticamente imposible que pueda cumplir, por tiempo y conocimientos. Podría haber sido uno de esos maravillosos momentos y no un jodido marrón por bocazas.